Economía

Deuda, fuga de capitales y ajuste agitan la economía

El Indec informó que las emisiones de deuda del bienio macrista alcanzaron u$s 132.969 millones

Domingo 08 de Abril de 2018

Entre papelitos y papelones, el informe del ministro de Finanzas de la Nación en el Congreso puso en el foco del debate el talón de Aquiles del modelo económico de Mauricio Macri. Una debilidad hecha de su propia mano que, en números del propio Luis Caputo, se alimentó con un endeudamiento externo superior a los 60 mil millones de dólares en dos años.

Para el ministro de Finanzas el problema no es la deuda sino el déficit fiscal. Lo cierto es que el rojo de las cuentas publicas creció durante la administración macrista, fundamentalmente por la carga de los servicios de la deuda pública, que dispararon el desfase financiero. En el presupuesto 2018, las partidas para atender estos compromisos superan a las que se destinarán directamente para gastos de capital y neutralizan el ahorro por quita de subsidios.

El Indec informó que las emisiones de deuda del bienio macrista alcanzaron u$s 132.969 millones, de las cuales el Tesoro nacional emitió u$s 108.173 millones y u$s 76.032 millones denominados en moneda extranjera. Según el Observatorio de la Deuda Externa de la Umet, desde diciembre de 2015 a noviembre de 2017 se fugaron más de u$s 70 mil millones, computando formación de activos externos, remisión de utilidades y pago de intereses.

Los datos de la Umet abren una perspectiva diferente sobre la relación entre deuda y gasto fiscal, al destacar el correlato entre la deuda y la fuga.

El frente para la liberación del cepo cambiario que se articuló durante la campaña electoral de 2015 proveyó de un programa político y económico a esta lógica de acumulación en el exterior, que se instrumentó a través de la devaluación y levantamiento de las restricciones para la salida de capitales. El pago a los fondos buitres y la ley de blanqueo como legislaciones fundacionales del actual gobierno institucionalizaron ese paradigma. La banalización de las off shore y la canonización de Caputo como el santo de la deuda e dan el sustrato cultural a esta lógica de fuga. En este nuevo manual, los próceres son menos épicos que los que Macri no acierta a conocer dentro de la historia argentina, pero le compiten a los funcionarios de Menem y De la Rúa que recibían premios internacionales por sus colocaciones de deuda.

El problema es que los fondos de inversión internacionales y los propios organismos multilaterales ya le avisaron al héroe de la deuda que la canilla se está cerrando, sobre todo en un contexto de repatriación de capitales a Wall Street y de un escenario en el que las guerras comerciales y el estallido de la burbuja creada tras la salida de la crisis de 2008 ponen sobre la mesa el riesgo de una nueva crisis. Esta advertencia profundiza la puja distributiva a la baja, toda vez que el repago de la deuda requiere de un ajuste. Un frente de batalla es el presupuesto público: la orden de los acreedores es acelerar la baja del déficit primario. El recorte de la ley de movilidad jubilatoria inauguró el año en ese sentido.

El espejo en el sector privado de esta puja a la baja es la política oficial de poner un tope del 15% a las paritarias anuales, contra aumentos de servicios que en el menor de los casos arrancan desde el 30% o incrementos como el de los combustibles, de casi el 15% en tres meses. También el recrudecimiento de incumplimientos salariales, suspensiones y despidos, por crisis de empresas, estrategia disciplinadora o reducción del costo laboral que convulsionan por estos días a la región. Los trabajadores de Cargill, Oil, Montebras, Buyatti, Vassalli, Mefro, Carrefour y otras empresas industriales y de servicios sienten el peso de esta demencial ofensiva patronal, que a pocas semanas del Día Internacional de los Trabajadores debería contrarrestarse con una movilización histórica. Pérdidas concretas de ingresos, puestos de trabajo y condiciones de vida son experiencias que rebaten los relatos estadísticos que exhibió el gobierno durante el mes de marzo, con cifras agregadas del año pasado.

El mercado del dólar expresa otro costado de la puja, esta vez en el segmento de especuladores y ahorristas. El CRA gastó más de u$s 2.200 millones de las reservas prestadas para abastecer una demanda creciente para atesorar y fugar frente a una política económica que les marca ese rumbo.

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