Domingo 28 de Julio de 2019
En Japón, fue fundada en el año 1901 la agencia de publicidad y marketing “Dentsu”, que en la actualidad maneja el 25 % de la inversión publicitaria de este país, factura u$s 18.000 millones, tiene más de 6.000 clientes en 27 países y aplica un código de ética inspirado en el espíritu de los antiguos guerreros imperiales.
Desde 1925, como método para el desarrollo e incentivo de sus equipos, los nuevos empleados hacen una expedición hasta la cima del monte Fuji, pico nevado de 3.800 metros de altura ubicado en las afueras de Tokio. Y aunque sea una anécdota colorida, la costumbre de esta práctica parece haber mostrado su eficacia.
En las vitrinas de Dentsu se observan decenas de Clios (premios) y Leones de Cannes, inclusive premios Oscars, ya que la división Entertainment de la agencia ganó premios de la Academia de Hollywood.
Un líder que marcó la historia de esta empresa y que es tomado como caso de estudio en las principales escuelas de negocio, es Hideo Yoshida (CEO entre 1947 y 1963) quien ha sido reconocido como un gran visionario del marketing y que además se hizo famoso por su estricta ética empresarial, que fue compilada en un decálogo conocido como las “Las diez reglas del presidente Yoshida”:
1 Inicia proyectos por ti mismo, en vez de esperar que te llegue algún trabajo asignado.
2 Tome un papel activo en todos los esfuerzos, jamás un rol pasivo.
3 Busca desafíos cada vez más grandes y complejos.
4 Bienvenidas sean las tareas difíciles. Progresar es cumplir con trabajos cada vez más difíciles.
5 Cuando inicies una tarea, complétela. Nunca te rindas.
6 Lidera y sé un ejemplo para tus compañeros.
7 Establécete metas personales para darle sentido a tus esfuerzos
8 Muévete con confianza. Eso te dará fuerza en el trabajo y agregará autoridad a tu labor.
9 En todo momento, oblígate a pensar creativamente y encontrar nuevas soluciones.
10 Cuando el enfrentamiento sea necesario, no huyas. La confrontación a menudo es necesaria para progresar.
Me gustó tanto el decálogo de Yoshida que lo compartí en una reunión con mi equipo y le entregamos una copia impresa a cada participante; sobre todo porque creo en la importancia de no callar y decir siempre lo que uno piensa con respeto, esta práctica profesional me ha ayudado a revitalizar mi trabajo y las relaciones personales.