Economía

Demandas del sector importador

La Cámara de Importadores de la República Argentina gestiona por un sistema más ágil, menos costoso y sin tanta burocracia.

Domingo 24 de Junio de 2018

Por la amplia diversidad de impuestos, elevados costos internos, dilatados tiempos burocráticos que redundan en grandes pérdidas económicas, falta de agilidad por la obsolescencia del sistema, entre otros obstáculos para comercializar, desde el sector importador "ya no podemos diferenciar entre lo urgente y lo importante a resolver", aseguró el presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (Cira), Rubén García, quien destacó el rol de la entidad en pro de facilitar las operaciones y destacó las ventajas comparativas que ofrece el puerto rosarino respecto del bonaerense.

La centenaria entidad, fundada un 1º de mayo de 1907, nuclea "no sólo a importadores sino a exportadores, industriales y comerciantes, por lo que reúne a las cuatro variables del comercio. Hoy tenemos 1.183 socios", señaló el dirigente y destacó que la función de la Cira es "tener un comercio ágil, dinámico, que nos permita tener costos estándares comparativos con el mundo y demostrar si somos eficientes, o no. Pensamos que la mejor manera de trabajar para el bien general es hablar de facilitación de comercio".

En ese sentido, García destacó una serie de actividades que ha encarado la cámara desde 2016 que involucra formaciones por parte de funcionarios y expertos de organismos como la Organización Mundial de Aduanas (OMA) y un reciente el seminario sobre operador económico autorizado (OEA), organizado junto a la OMA, la Aduana Argentina y la Fundación de la Universidad Argentina de la Empresa (Uade).

Para García, Argentina están en desventaja y con un marcado atraso operativo respecto de los demás países, de los que "recogemos experiencias y trabajamos para insistir en una simplificación de pasos burocráticos, y mejorar la trazabilidad desde el origen al destino" de las mercaderías. En ese sentido, mencionó entre otros objetivos lograr "trabajar con una ventanilla única de comercio exterior y eliminar las estampillas, reemplazándolas por un código de barras".

"Desde el puerto de Buenos Aires se tarda más de 7 u 8 días en sacar una mercadería. En otros países no lo pueden creer. Donde hay actividad comercial todo se va distorsionando porque hay medidas y medidas, cargos y costos que los absorbe el importador y después las paga el consumidor final", advirtió el dirigente.

"Hoy por hoy lo más problemático son los costos internos burocráticos en todas sus maneras. Hay elementos obsoletos en muchos estamentos del Estado que denotan una falta de inversión para mejorar trámites que en el mundo ya están establecidos. Ello sumado a impuestos como el IVA, IVA presunto, valores criterio, las devoluciones de garantía que se hacen tarde y mal. Es necesario que la Argentina se agiorne a métodos mucho más simples y ágiles", remarcó.

Al respecto, Fernando Damián Furci, gerente general de Cira, destacó que "la importación requiere una espalda financiera muy importante. Hay impuestos que uno los termina recuperando, pero desde el momento en que se paga hasta que se da el recupero se da una escala financiera que es insólita para lo que uno necesita generar como negocio, como producción, como usina. En el mundo el 60 por ciento del comercio es insumo intermedio o insumo productivo y en la Argentina tenemos el 80 por ciento, más importante aún. De eso es de lo que no tenemos que poner el foco".

Simplificando, para Furci "lo urgente a resolver es precisamente facilitar el comercio y bajar los costos. Y lo importante pasa por tener una política sólida y genuina de comercio exterior que contemple la exportación y la importación con los sectores estratégicos bien medidos: importemos lo que no se fabrica, importemos lo que necesitamos para producir, e integrémonos al mundo pero inteligentemente. Ello va a llevar determinada cantidad de años, pero tiene que haber una plataforma que hoy no está. Y tampoco hay una previsión a corto mediano y largo plazo", sentenció.

García acotó que entre la Cira y gobierno "hay diálogo. No tenemos inconvenientes en comunicar los problemas, hacemos las gestiones y el seguimiento. Insistimos incluso, pero nos encontramos con el circuito de firmas. El gobierno está embarullado, tiene tanta vuelta, tanta burocracia interna", renegó.

En el balance de los últimos dos años del sector importador, García evitó caer en análisis políticos aunque valoró las medidas de del primer semestre de 2015 para el sector importador. Con la creación del Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (Simi), y la liberación de las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), "la masa de las que estaban en stand by permitieron a los importadores tener un colchón. Tiraban una, otra y en el mejunje recibías 8 o 9 licencias que tenían validez por 180 días. Entonces el primer semestre fue coser y bordar", ilustró el presidente de Cira.

Pero "evidentemente esa apertura o liberación de licencias molestó a muchos sectores críticos de la industria argentina que salieron a batir el parche, como los textiles, calzado, juguetes, partes de piezas, y esas quejas se hicieron más fuertes hasta terminar 2016 y primer semestre de 2017. Dada la situación económica actual, al bajar el consumo del mercado interno se acható la importación y hoy por hoy los reclamos son mucho más medidos, pero existen", comentó García, y consideró en ese sentido que hay "una ley no escrita", restrictiva, atendiendo a ciertos reclamos, "sin que haya una resolución escrita que diga que no se puede extender una licencia no automática".

"Más del 80 por ciento de las importaciones van a la industria y a la producción, con lo cual entendemos que ese famoso verso que la importación quita mano de obra local es algo que ya quedó fuera de moda. De hecho, hoy nuestra cámara de exportadores dice claramente que no hay exportación sin importación. La Sociedad Rural Argentina dice que es un camino de doble vía: yo no puedo decir te vendo pero no te compro. Los países son vías de ida y vuelta en comunicación, comercio, ampliación de regímenes. Argentina es uno de los países más cerrados del mundo", concluyó García.

En cuanto a la proyección del sector para lo que resta del año, el presidente de Cira se remitió "a los hechos, y sin hacer futurología sabemos que no es feliz". Reconoció que la devaluación y la recesión afectaron la actividad, si bien "a unos más que a otros. Tenemos un problema grave, la gente necesita conocer puntualmente cómo se van a atacar los problemas y que nos permita tener previsibilidad en el negocio, el trabajo, una visión de futuro", dijo, en alusión a las fallidas previsiones de inflación del gobierno para este año.

Respecto de las últimas corridas cambiarias, García aseguró que "el gran problema no es el dólar, sino la necesidad de tener un mercado tirante, pujante, que absorba lo que uno trae, además de las cargas impositivas, las políticas energéticas que tocan a todos y que hacen más daño a unos que a otros. Pedimos que nos dejen producir, que nos controlen pero que no se hagan controles bobos. Prevenir antes que ejecutar medias que hacen daño. El mundo avanza y nosotros estamos paralizados", enfatizó.

Finalmente, el titular de la cámara de importadores recomendó a los miembros del sector "ser cautos", en tanto "no se conozca la letra chica del (acuerdo con) el FMI, cuáles son los principios y la política del gobierno para canalizar todo este tipo de problemas. Por una vez que se pongan a trabajar y discutan cosas, no duerman leyes como la de facilitación del comercio", remató.

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