Del impuesto al cheque a los cheques voladores
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el lunes pasado un amplio plan de refinanciación de deudas para las provincias.

Domingo 16 de Mayo de 2010

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el lunes pasado un amplio plan de refinanciación de deudas para las provincias. El programa propone quitas y reducciones para los distritos más endeudados del país, aunque deja afuera de los beneficios a los Estados cuya situación financiera es más ordenada.

En términos políticos, la generosa oferta, que beneficia especialmente a grandes distritos oficialistas como Buenos Aires y Córdoba, modifica el panorama de la pelea por la coparticipación, al quebrar el frente por el reclamo de fondos como el caso del impuesto al cheque.

La reprogramación anunciada por Cristina reestructura la deuda que las provincias pasaron a la Nación a principios de siglo. En 2001 se creó el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial, organismo que asumió poco después las deudas provinciales con el objetivo de reestructurar dichas obligaciones en el tiempo. Para reestructurarlas cuentan con la garantía de los recursos de la coparticipación federal de impuestos, con un máximo del 15 por ciento de los fondos que reciben las provincias.

Las provincias como Santa Fe, San Luis, Santiago del Estero, Santa Cruz y La Pampa, al no tener deudas, mantuvieron la coparticipación sin las retenciones que se le harían al resto de las provincias que tenían deudas y participaban de la reestructuración. La ciudad autónoma de Buenos Aires tampoco mantenía deudas con el Estado nacional.

El total de deudas ascendía a 17.000 millones de pesos, que fueron reestructuradas a través de la emisión de un bono denominado Bogar 2018, que tenía un plazo de 16 años, ajustado por CER y con una tasa fija anual del 2 por ciento.

En el mes de mayo del año 2010 las provincias debían comenzar a pagar la amortización del Bogar 2018 que pasaba del 0,4% al 0,6% de amortización mensual, lo que les quitaba un 50% más del flujo de fondos que ya perdían.

Del total de la deuda consolidada un 25% correspondía a provincia de Buenos Aires y un 8% a Córdoba, las dos más beneficiadas a la hora de cambiar los incentivos en un país anormal como Argentina.

Stock de deuda

El gobierno nacional tomó la medida de refinanciar las deudas que tenían las provincias con el gobierno nacional, que estaba estructurada en el marco del Bogar 2018. Faltaban apenas 8 años para su vencimiento. El stock de deuda se ubicaba en 73.912 millones de pesos. Ni la magia de Guillermo Moreno detenía la suba de la deuda que se multiplicó por 4 desde febrero del año 2002 a la fecha.

En este marco, las provincias ponían arriba de la mesa cerca de 500 millones de pesos por mes para hacer frente a los vencimientos del Bogar 2018.

En este escenario el gobierno les propuso a las provincias refinanciar la deuda a 20 años de plazo, a una tasa fija del 6% anual. No más CER y la deuda se pagan con vencimiento en el año 2030. Lo más impresionante es que las provincias tendrán un plazo de gracia de un año y medio hasta diciembre de 2011, en donde el Estado nacional se hará cargo de pagar las cuotas que estén a vencer utilizando los recursos de los ATN (Aportes de Tesoro Nacional) de esta forma la deuda de las provincias descendía desde los 73.912 a los 65.522 millones de pesos. Esto implica que se redireccionarán 8 mil millones de pesos de ATN solo hacia las provincias endeudadas.

Con esta oferta, las provincias verán licuar una deuda enorme. A diciembre de 2011, ya sea por efecto de una devaluación del peso o la inflación corrida, la deuda se licuaría fácilmente, máxime cuando hay tiempo hasta el 2030 para pagar.

Costo

El costo es mucho mayor para las provincias que no estaban endeudadas. Santa Fe es un caso paradigmático. Por hacer las cosas bien no recibe un crédito de igual magnitud a 20 años a una tasa del 6% anual. Para compensar, Santa Fe debería recibir un crédito similar a la deuda de Córdoba, que serían unos 6.000 millones de pesos a 20 años y al 6% anual.

En términos políticos, con este acuerdo, el gobierno se asegura más de una votación en la Cámara de Diputados, recupera la mayoría perdida en el Senado y compra tranquilidad para el resto del mandato.

La reforma al impuesto al cheque nunca saldrá, el gobierno podrá usar las reservas y seguramente tendrá acordada algunas leyes más.