Economía

Declaraciones duras pero con negociaciones intensas

El acercamiento con los fondos más pesados se registró en el fin de semana. Guzmán habló con los principales jefes del Frente de Todos.

Martes 04 de Agosto de 2020

El principio de acuerdo alcanzado ayer entre el gobierno y los grupos de acreedores externos más duros se gestó durante las intensas negociaciones del fin de semana. Como corresponde en las negociaciones más duras, la diplomacia secreta iba en paralelo a las declaraciones incendiarias.

Por caso, el mismo domingo el ministro de Economía, Martín Guzmán, advirtió a los bonistas privados bajo legislación extranjera que estaba dispuesto a empezar una negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), aun sin esperar a cerrar un trato con los acreedores en moneda extranjera bajo legislación extranjera, que suman u$s 66 mil millones.

La amenaza no era inocua. El organismo multinacional, que acordó un préstamo de u$s 57 mil millones a la administración Mauricio Macri, y del cual desembolsó u$s 44 mil millones, es el tercer gran actor de la reestructuración de la deuda. Si el gobierno argentino cerrar primero un acuerdo con la entidad que conduce Kristalyna Goergieva, los grandes fondos de inversión como BlackRock tendrían una caja menor por la que pulsear con Alberto Fernández.

La carta de Guzmán tampoco era la ganadora. Sobre el filo del plazo para que los tenedores de bonos de la deuda externa ingresen al canje ofertado por el Ministerio de Economía, hasta el viernes sólo había obtenido cerca del 40 por ciento de adhesión. Estaba todavía lejos de la proporción necesaria, 50 por ciento, para poder aplicar la llamada cláusula pacman o de reasignación de papeles, para conformar la mayoría que requiere una reestructuración de deuda para blindarse de acciones judiciales.

Los tres grandes grupos de acreedores privados, que hace algunas semanas habían visto desprenderse a algunos fondos de inversión que los integraban, consolidaron su unidad y se atalonaron detrás de la propuesta del fondo más importante, BlackRock. En términos muy generales, exigían que se les reconozca 56 dólares por cada lámina de cien dólares de deuda emitida, contra los 53 dólares que ofrecía reconocer Guzmán. Le aseguraron al ministro que ellos tenían el 50 por ciento necesario para conformar las mayorías requeridas para la reestructuración y que no podría avanzar sin ellos.

En ese juego de cartas, los resultados del canje hasta el viernes pasado parecían darle la razón. Guzmán contraatacó con la amenaza de priorizar la negociación con el fondo, hubo contactos de alto nivel político, y ya casi sobre la madrugada del lunes comenzaron a visualizarse señales de humo. Los bonistas se estiraron a los u$s 54,8, a cambio de que el gobierno estirara a su vez, una vez más, "su única oferta".

Para meter más presión, BlackRock lideró el cierre de la negociación con Ecuador, con un acuerdo a valor presente neto del orden de los u$s 60.

Tras una baja inicial, los mercados locales e internacionales comenzaron a procesar, después del mediodía, la inminencia de un acuerdo. Una información de la agencia Bloomberg dio la voz de alerta. Poco después, Guzmán

mantuvo una reunión digital con la bancada del Frente de Todos en la Cámara de Diputados, en la previa a la comisión que tratará el proyecto de reestructuración de la deuda local. Allí, el ministro se mostró optimista sobre el acuerdo con los bonistas extranjeros. Luego, se reunió con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y el jefe de la bancada del Frente de Todos, Máximo Kirchner. Por la noche, se reunió con el presidente en la Casa Rosada.

La primera propuesta presentada por el gobierno el 22 de abril ofrecía reestructurar la deuda con una nueva tasa de interés promedio del 2,33 por ciento y un período de gracia de tres años, además de una quita de capital del 5,4 por ciento (u$s 3.600 millones) y una reducción de intereses del 62 por ciento, equivalentes a u$s 37.900 millones. En julio enmendó esa oferta y propuso una reducción del período de gracia a sólo un año, aumentar los cupones de interés hasta el 3,1 por ciento, relajar la quita de capital hasta el 1,9 por ciento en promedio (sin quita para los bonos reestructurados) y adelantar los pagos de amortización, entre otras mejoras.

Según Ecolatina, las mejoras realizadas entre la primera y segunda oferta implicaron que, en lugar de pagar u$s 81.900 millones hasta el final del vencimiento de los nuevos bonos en 2046, la Argentina ofrezca pagara u$s 94.600 millones, unos u$s 12.700 millones más de lo previsto originalmente.

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