Domingo 24 de Diciembre de 2023
“Hay una gravedad que va mucho más allá de la quita de derechos hacia los trabajadores y es la falta de institucionalidad algo que le da el Congreso” resaltó Daniel Yofra, secretario General de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA), sobre el DNU que el presidente Javier Milei presentó el miércoles por la noche.
“Están dispuestos a ir por todo independientemente de las quejas que uno puede hacer”, agregó el dirigente y reflexionó: "De la misma manera que ellos fueron al hueso, nosotros también tendremos que ir al hueso. Esa es la responsabilidad de las organizaciones sindicales”.
Uno de los puntos centrales del megadecreto -que contiene 300 artículos de desregulación económica- está orientado a pulverizar la ley de Contrato de Trabajo y liberar el mercado laboral con reducción de indemnizaciones, posibilidad de pactar nuevos convenios laborales a la baja, flexibilización del régimen de trabajo, transformación del período de prueba en un contratos de menor protección, supresión de licencias, convalidación de lo que hasta ahora se considera fraude laboral mediante el monotributismo y la facturación de servicios.
El dirigente planteó que frente al nuevo escenario, “algunos se preguntan si no habría que esperar para actuar”, ante lo cual respondió: “¿Qué vamos a esperar? Ellos no esperaron nada”, dijo en forma tajante. “Nosotros no le quitamos crédito a un gobierno que todavía no hizo nada sino que hizo mucho y todo fue en contra de las y los trabajadores de nuestro país y hay que salir a discutir eso”, aseveró.
-Un capítulo del DNU del presidente Javier Milei tiene que ver con el mundo del trabajo, con la reforma laboral de hecho, y la pulverización de la ley de Contrato de Trabajo tal como la conocemos. ¿Cómo estás viendo ese avance?
-Preocupado por todos los avances que han hecho después del DNU. Esto termina en un estallido social, no solamente por la quita de derechos, sino también por la transferencia de salarios hacia las empresas, a través de los aumentos en los alimentos, de las tarifas, del transporte. Todo lo que implican las necesidades básicas de los argentinos y argentinas va a ser un problema en el corto plazo. A esta situación solamente un miope no puede verla.
-Ya comenzaron a haber movilizaciones populares, algunas espontáneas, otras acompañadas por las organizaciones gremiales ¿Cómo están trabajando desde el mundo sindical?
-El sindicalismo en su representación máxima como la CGT viene desde hace bastante tiempo adormecido. Parecería que siempre hay que darle tiempo, incluso a los que nos hacen tanto daño. Creo que el reflejo de estos dirigentes no es lo mismo que el reflejo que tuvo Milei para elaborar decretos y anular leyes en contra de los trabajadores y los ciudadanos argentinos. Hay sindicatos que venimos peleando desde siempre, independientemente de quién gobierne. Hay que salir a discutir como lo venimos haciendo siempre. De hecho, está ocurriendo. Hay movilizaciones en todo el país. Si la CGT no toma cartas en el asunto y no pide una mesa de diálogo y de trabajo con el gobierno para frenar estas leyes, va a ocurrir un estallido social como viene pasando cada vez qque se ponen en práctica este tipo de recetas.
-El fin de la ultractividad, la baja de la indemnización, la limitación del derecho de huelga y de la organización dentro de las empresas son puntos complejos para un sindicato que tiene como parte constitutiva la discusión en asamblea, dentro de la fábrica, la movilización ¿Cómo analizan específicamente esos puntos?
-Sí, lo venimos analizando desde el día que impusieron el DNU. Hay una gravedad que va mucho más allá de la quita de derechos hacia los trabajadores y es la falta de institucionalidad que le da el Congreso a estas medidas. Están dispuestos a ir por todo independientemente de las quejas que uno puede hacer. De la misma manera que ellos fueron al hueso, nosotros también tendremos que ir al hueso. Esa es la responsabilidad de las organizaciones sindicales. No podemos esperar que haya un muerto en la calle producto de un estallido social. Me parece que en ese sentido nosotros estamos preparados porque venimos luchando hace mucho tiempo con huelgas muy grandes como la del 2015 y la del 2020 y veremos que ocurre los próximos días. Me parece que no hay mucho tiempo. La situación está planteada y hay que enfrentarla como tal. Algunos dicen ¿“no te parece que habría que esperar?” y les decimos: ¿qué vamos a esperar? si ellos no esperaron. No es que nosotros le quitamos crédito a un gobierno que todavía no hizo nada, hizo y todo y fue en contra de los trabajadores y trabajadores de nuestro país. Eso me parece que hay que salir a discutirlo.
-Las empresas agroexportadoras con las que Uds negocian se verán beneficiadas con esta devaluación. ¿Tensa más la relación entre capital y trabajo?
-Las empresas de nuestro sector nunca se vieron perjudicadas, por ningún gobierno. Siempre fueron favorecidas. Nosotros hace 10 días atrás cuando cerramos la última paritaria teníamos la herramienta de la huelga, teníamos la herramienta de la asamblea, la herramienta de la democracia sindical que este gobierno nos vino a sacar. Ese es el único problema que tenemos. Que las empresas aceiteras se vean beneficiadas no es un problema para los trabajadores sino el hecho de que nos quieran atar las manos y la lengua para que no podamos discutir e ir a una huelga. Me parece que eso es lo más grave de esta situación. El problema más grave que hoy tenemos en nuestro país es que tenemos el 40% de los pobres, trabajadores en relación de dependencia en esa condición, y es una responsabilidad de las organizaciones que no han sabido utilizar la herramienta de la paritaria. Algunos por no poder, porque dependen del Estado, y otros por omisión o por sumisión. En ese sentido, aquellos que hemos peleado tenemos que salir a hacerlo independientemente de la amenaza de este gobierno hacia la clase trabajadora y hacia aquellos que no están de acuerdo con la política de hambre que tiene. Ellos lo que están haciendo permanentemente es legalizar la precariedad de los trabajadores. Hay que salir a enfrentarlo y no hay otra manera que a través de la huelga, de las movilizaciones. Que hagan lo que tengan que hacer y nosotros también haremos lo que tengamos que hacer.
-En el caso de los aceiteros una de las cuestiones del decreto es que todos las actividades vinculadas a las exportación pasarían a ser servicios esenciales con lo cual limitarían el derecho de huelga
-Hicieron un estudio de los sectores que tienen impacto económico para el país y lo declararon esenciales. No solamente los que estaban antes en vigencia, sino que sumaron algunos como la agroexportadoras que no son esenciales para la alimentación de nuestros habitantes. Es igual a lo que ocurrió con el fútbol que también lo incluyeron en el DNU. Tampoco nos vamos a quedar de brazos cruzados porque decretaron que somos esenciales. Eso las empresas lo saben, no son empresas que recién arrancan, ya nos conocen desde hace mucho tiempo y saben de qué somos capaces.
-¿Tuvieron alguna señal en ese sentido? ¿El efecto político de lo que hace Milei se traduce en un envalentonamiento de la patronal?
-Veremos cuando ellos planteen una posición, y nosotros planteemos otra. Ya nos pasó en otro momento donde no han querido dar ningún tipo de aumento y hemos respondido. Responderemos con las herramientas que nos dejan si avanza este DNU. Esto no se termina acá. Viene una avanzada hacia todos los sectores sobre lo que ellos consideran privilegios y nosotros consideramos un derecho.
-¿Cómo se vive todo esto dentro de la fábrica? Hay un porcentaje de trabajadores que seguramente voto a Milei. ¿Se ve desilusión, conformismo, estupor?
-En algunos casos hay incredulidad, en otros piensan que es algo lógico, un sinceramiento. Este gobierno llama sinceramiento a aumentar la cantidad de pobres en nuestro país. Creo que todavía muchos trabajadores no ven los resultados de esta política en el bolsillo, en su casa, con su familia. Cuando empiecen a tener que elegir para poder llegar a fin de mes entre comprar la vestimenta, comprar comida, pagar el alquiler, todas las necesidades que establece la ley de contrato de trabajo y el artículo 14 bis de la Constitución como alimentación adecuada, vivienda digna, salud, educación, esparcimiento, transporte, lo van a ver. Pero siempre aclaro que los culpables acá no son los votantes, es el gobierno que se fue, que le dio lugar a que este tipo de gobierno vuelva de nuevo el poder. Nosotros no podemos echarle la culpa a gente que en algún momento también votó a Alberto Fernández ilusionada con que le iba a cambiar la situación y no se la cambió. Me parece que más allá de enfrentar a este gobierno, que es una de las porquerías más grandes que no ha pasado en democracia, también tenemos que reconocer errores. Hay que barajar y dar de nuevo con barajas nuevas, no con los mismos de siempre porque si no vamos a volver a renegar dentro de cuatro años.