Economía

Cristina pedirá que revoquen la quiebra de la gráfica Donnelley

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner denunció que los fondos buitre están detrás de la quiebra solicitada por la empresa gráfica estadounidense Donnneley.

Viernes 15 de Agosto de 2014

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner denunció que los fondos buitre están detrás de la quiebra solicitada por la empresa gráfica estadounidense Donnneley, que cerró la planta de Garín y mandó telegramas de despido a 400 trabajadores. La jefa del Estado aseguró que el gobierno pedirá la revisión de la medida judicial y presentará una denuncia penal, en el marco de la ley antiterrorista, por alterar el orden económico y financiero del país.

En el medio de la tensión existente en el mercado laboral, por la ola de suspensiones y telegramas fáciles de las empresas, la presidenta pidió "responsabilidad" a los empresarios y a los trabajadores para defender los empleos. Pero en el caso de la imprenta de capitales estadounidenses, vinculó el intempestivo cierre con una maniobra política. Acusó al juez comercial que le aprobó el pedido de quiebra en un fin de semana de connivencia con la firma y, además de la denuncia penal, prometió presentarse ante la autoridad regulatoria norteamericana (SEC) para cuestionar las cifras de pérdidas que el directorio informó a los accionistas.

Cristina contó que el gobierno rastrea en las empresas que operan en el país la participación accionaria de grupos de inversion vinculados a los fonos buitre que demandaron a la Argentina en Estados Unidos, como Aurelius y NML. Recordó que el fondo de Paul Singer transfirió a un fondo de nombre Blackrock la participación accionaria que tenía en una importante empresa multinacional. Ese fondo es uno de los que tienen el 70 por ciento del control de Donneley.

Esta firma global, que no presentaba ningún indicio de crisis en los estados contables, presentó un pedido de quiebra el 8 de agosto, que le fue autorizado en forma express al lunes siguiente. Ese mismo día, presentó a la SEC estadounidense una carta informando pérdidas en el país y la presentación de la quiebra por "condiciones de negocios insostenibles" en Argentina. "Treinta días antes los directores ya se habían ido".

Para Cristina, la maniobra forma parte de un "entramado mafioso" global para desestabilizar a la política argentina y por eso prometió inaugurar con una denuncia penal contra la empresa la ley antiterrorista. "Nunca usaríamos esa ley contra los trabajadores", aseguró la presidenta, quien diferenció el caso dela firma gráfica del de la autopartista Lear, otra firma estadounidense que echó a 200 personas y, con el aval del gremio y el gobierno, enfrenta duramente a los delegados de la comisión interna y los obreros que reclaman recuperar esas fuentes de trabajo.

La autopartista comunicó ayer que el martes próximo reiniciará su actividad en esa fábrica, con 525 empleados.

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