Economía

Crisis financiera: ¿la hora del ajuste?

Lo que no se hizo a tiempo, a los apurones tiene sus riesgos. En este escenario, el coletazo de la crisis de Estados Unidos, que alcanzó la semana pasada su punto más alto con la caída de la banca de inversión Lehman Brothers, reavivó en el plano doméstico el reclamo por la puesta en marcha de las recetas más ortodoxas en el plano económico...

Domingo 21 de Septiembre de 2008

Lo que no se hizo a tiempo, a los apurones tiene sus riesgos. En este escenario, el coletazo de la crisis de Estados Unidos, que alcanzó la semana pasada su punto más alto con la caída de la banca de inversión Lehman Brothers, reavivó en el plano doméstico el reclamo por la puesta en marcha de las recetas más ortodoxas en el plano económico, aquellas que la administración Kirchner esquivaron a lo largo de estos cinco años y que, no por amor pero sí por espanto, quizás deban empezar a analizar para salir ilesos.

Aunque el país aún detenta superávit comercial, buenos niveles de recaudación y un plafón de reservas capaces de dejar tranquilo a cualquiera —al menos en la Argentina— la fuerte dependencia de los commodities que tiene la economía, la inflación creciente y el nivel del gasto público, son quizás los puntos más vulnerables en un contexto donde la economía de Estados Unidos comenzó a depurarse y los efectos se sentirán en el resto del mundo capitalista.

"La caída de los commodities es una consecuencia irreversible de la revalorización del dólar", enfatizó el ex presidente del Banco Central (BCRA), Rodolfo Rossi, quien consideró que tanto Argentina como Brasil serán países que "perderán con este escenario por los precios y que tratarán de recuperarse con devaluación".

El economista, junto a Jorge Castro (analista internacional), Rogelio Pontón (economista de la Bolsa de Comercio de Rosario) y Jaime Abut (presidente de Idea Centro), compartió un panel sobre la crisis financiera internacional en el marco del 4º Congreso de Economía Provincial que organiza Fundación Libertad, un espacio en el cual hubo diferencias sustanciales entre los panelistas respecto del diagnóstico y los efectos del colapso estadounidense en la economía argentina y regional, pero coincidencias en torno al camino que debe tomar el país para enfrentar ya sea una brisa o un viento fuerte, según la mirada. Las mismas recomendaciones que en las últimas semanas comenzaron desplegar economistas y analistas críticos del modelo kirchnerista, quienes apuntan a las vulnerabilidades que tiene el país en materia de índice de precios y de una economía commoditie-dependiente y que parecen dar la razón al ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, quien esta semana en un programa televisivo aseguró que "los gobiernos que comienzan siendo progresistas y terminan siendo populistas en materia económica finalmente deben recurrir a las recetas de «la derecha» para solucionar los problemas que no enfrentaron a tiempo".

Al coro de voces que demandan un ajuste del modelo también se suman los inversores. Por caso, esta semana durante una conferencia en Rosario que organizó el Banco Citi sobre inversiones personales en un marco de volatilidad, los CEOs de fondos de inversión consideraron saludable que la Argentina adopte medidas más ortodoxas tendientes a frenar la inflación, normalizar el Indec y reducir subsidios para recomponer el superávit primario (ver aparte).

En tono con esta tendencia, Rossi recomendó "bajar el gasto público discrecional, mejorar el sistema de recaudación y los niveles de costos", como recetas inmediatas para enfrentar la crisis.

En ese sentido, Pontón —quien hizo un diagnóstico claro sobre cómo impactará la reducción de los valores de las materias primas en la región— insistió en la necesidad de "mantener una moneda sana y terminar con la inflación, que es un tigre que va por la cola, te obliga a correr y no podés frenarte porque te come", ejemplificó.

Para el analista de la Bolsa de Comercio local, "habrá una pérdida por precio y por menor volumen" en el segmento de los commodites y esto "va a significar una balanza comercial con menos superávit", situación que "va a afectar a Santa Fe, Córdoba y norte de Buenos Aires" que son las principales productoras de agroalimentos del país.

En ese sentido recordó que la Argentina "va a tener menos saldo exportable de trigo" —rondará los 4,5 millones de toneladas en esta campaña— y Brasil, el principal comprador local va a incrementar su producción de 3,5 a 5 millones de toneladas. A eso se sumará el hecho de que China "posiblemente reduzca sus compras de soja" por el cierre de algunas industrias de procesamiento.

Con un escenario de estas características "saldremos bastante afectados y no creo que la situación se revierta en forma inmediata", confesó.

Hiperliquidez

Las previsiones de Jorge Castro, quien fue secretario de Planeamiento Estratégico durante la presidencia de Carlos Menem, fueron más optimistas respecto del impacto de la crisis en el país. "Las condiciones de la Argentina no sólo no están en juego por la crisis de Estados Unidos, sino que hay razones propias y estructurales que permiten afirmar que sus perspectivas de mediano y largo plazo son cada vez mejores", dijo y sustentó su análisis en el hecho de que "los commodities pese a la baja de estas semanas, están en valores históricos, incluso con la crisis en EEUU y Japón".

Para Castro, "el crecimiento de la demanda asiática tiende a aumentar" y esa es una buena noticia para una economía para la Argentina muy dependiente de esos mercados.

El concepto de Castro se sustenta en un diagnóstico basado en que "la contracción financiera de Estados Unidos es producto de que en los últimos diez años ese país recibió una ola de liquidez del resto del mundo, del orden de 600 mil millones de dólares anuales, es decir el 75% del total de los capitales líquidos del mundo", pero provenientes de "los países emergentes que tienen superávit de cuenta corriente, como por ejemplo China".

Sin embargo, "esta contracción de los flujos de liquidez" en el país del Norte que es "de extrema gravedad y se agudizó a partir de agosto de 2007, no implicó una recesión en la economía mundial", consideró el analista para quien esto obedece a que "el 80% del crecimiento de la economía mundial es obra de los países emergentes".

Emergentes

"China representa el 17% del crecimiento de la economía mundial y un 25% lo concentran India, Rusia y Brasil, con lo cual cuatro países son responsables de más del 40%", señaló para desacoplar los efectos de la crisis en el mercado doméstico.

Por otra parte, apuntó que en medio de la recesión, "la tasa de productividad creció en el orden del 3,3%", contra sólo un 0,9% de la economía.

En cambio, Rossi consideró que "sería trivial ignorar que los precios de los commodities van a seguir bajando". En el panel del congreso de economía provincial, el ex titular del BCRA dijo que "el contexto para la Argentina fue muy favorable desde 2002 hasta el 2008 inclusive, porque todavía tenemos precios buenos para el 57% de las exportaciones argentinas".

De todos modos, "los commodities van a seguir bajando porque realmente hay una crisis internacional que se revela a través de la revalorización del dólar, y los países emergentes y no tanto, van a tener que ir desvalorizando su moneda", dijo. Así, "en cierta forma se va a financiar a Estados Unidos".

Es más, se arriesgó a pronosticar que esta especie de aspiradora de fondos seguirá activa."La tasa de interés de la Reserva Federal que el martes no descendió y es del 2% anual, indudablemente va a bajar medio punto en octubre y aún así la atracción de capitales hacia EEUU va a continuar", dijo Rossi. Por eso, consideró que "la Argentina tiene que estar bien preparada políticamente para enfrentar una crisis de envergadura".

Los commodities

"La crisis va a influir en los commodities que van a registrar baja", apuntó Pontón, quien precisó que el año próximo habrá una reducción de ingresos de lo que aporta el sector agropecuario (entre 30.000 a 32.000 millones de dólares), del orden de los 5.000 a 7.000 millones de dólares.

Con lo cual, "necesariamente va a haber pérdida por precio y por menor volumen", dijo el analista, quien pronosticó una reducción de la producción granaria en el país.

"Todavía no está sembrado el maíz y la soja que son los dos principales cultivos y a esta situación se unieron dos situaciones: por un lado la sequía y por otro, la política argentina que ha sido realmente mala para los cultivos", acotó.

Pontón señaló que "el año pasado el país exportó unas 95 millones de toneladas y este año, difícilmente llegue a los 90 millones".

¿Cómo se compensa esa caja más debilitada?. Para Rossi, "el gobierno deberá tener que mejorar la administración fiscal o lisa y llanamente aumentar la presión tributaria, para pasar del 26,7% actual al 28%", una estrategia que podría pasar por la creación de algún impuesto a las importaciones arancelarias y una reducción del gasto público.

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