Gracias a la apertura de canales de comercialización en el marco de la economía popular, la Sociedad Cooperativa de Tamberos de Rosario Limitada (Cotar) ha logrado no sólo ofrecer sus productos a un precio menor que en las góndolas de las grandes cadenas, sino recuperarse de la profunda crisis que sumía a la empresa desde hace dos años. Esta exitosa política de la firma láctea ha permitido acortar la cadena de abastecimiento, abaratar costos y abreviar drásticamente los plazos de pago a los tambos proveedores.
Con 85 años de trayectoria, la marca inscribe un nuevo capítulo con todo un movimiento tendiente a “paliar la crítica situación alimentaria que atraviesa el país”, y que consiste en aliarse con organizaciones sociales y políticas que trabajan en el mismo rumbo y que ofrecen toda la logística para la venta, mientras que Cotar abastece con los productos. Tal es el caso de la alianza con Ciudad Futura desde abril pasado para la organización de “sachetazos” y la participación en el programa “socio lácteo” de la agrupación, por el cual los consumidores pueden comprar hasta seis envases cada uno a un precio promocional.
Asimismo, la empresa adhiere a la cruzada por “Alimentos Soberanos, Justos y Cooperativos” que encabeza la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe) y de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), y abastece a los puestos que ésta posee en Buenos Aires de leche entera y descremada, yogures y postres. Todo ello, para garantizar el acceso de los sectores más necesitados a alimentos a menor precio.
Cotar también encara la instalación de lacterías en Rosario y la región, donde se ofrecerá leche y productos derivados directos de la fábrica al público, entre otras acciones en beneficio de los consumidores y de los tamberos. Desde hace tres meses la experiencia se lleva adelante en la misma planta de Humberto Primo 1255, y este lunes 16 de diciembre se llevará a cabo la inauguración formal de este puesto de venta. La cooperativa tiene previsto instalar otros nueve locales en la ciudad en el transcurso del año próximo. Se trata de “otro canal no tradicional de comercialización para poder equilibrar la cadena comercial y tener un producto también en la mesa de los rosarinos y de los lugares donde lleguemos a un buen precio y de alta calidad, al público desde la fábrica”, señaló Iván Cosentino, socio gerente de Cotar.
“La cooperativa desarrolló el programa Cotar Social como un canal para poder llegar con un producto de alta calidad a un precio mejorado, en medio de una crisis alimentaria y de serios problemas económicos para los sectores más vulnerables”, dijo, y acotó en este sentido que la firma láctea “está en condiciones de desarrollar las leches modificadas con alta proteína. Estamos a disposición de todas las mesas que se den en el marco de este contexto de la soberanía alimentaria”. También a través de Cotar Social, la empresa da apoyo a merenderos, escuelas e instituciones, mediante la donación de entre un 0,7% y un 1,2% de su producción.
Por otra parte, y de la mano de un saneamiento de la parte productiva y de trabajo tras la profunda crisis padecida en los últimos dos años, la empresa ha logrado no sólo recomponer los salarios de los trabajadores, siendo que en enero cobraban la mitad de sus haberes y hoy perciben el 100%, sino reducir los plazos de pago a los proveedores de 60 días (que es el plazo que manejan las grandes cadenas comerciales alimenticias) a una semana. “La idea es tratar de pagar al día para que el sector primario pueda desarrollar una inversión estratégica y producir más”, indicó Cosentino.
“Partimos de un análisis muy simple: la crisis láctea en el país ha sido recurrente y la industria siempre ha recaído sobre el sector primario en el tema del financiamiento. El sector primario tiene plazos hasta 60 a 65 días de pago y normalmente se transfiere todo eso por productos de la comercialización en las grandes cadenas. Nosotros, entendiendo y conociendo en gran parte el sector, desde nuestro pequeño espacio acortamos esos plazos para poder pagarles mejor y ponerlos dentro de lo que es el giro comercial. De allí la estrategia de las lacterías. Entonces pagamos un precio más conveniente, y lo hacemos de 8 a 10 días. Tenemos tambos muy chicos, hay que tenerlo en cuenta, y le conviene tanto a los socios como a los productores que nos venden”, añadió.
La recuperación de Cotar le ha permitido completar inversiones proyectadas en años anteriores, como la compra de una caldera que esta semana llegó a la planta en Rosario, y encarar nuevos proyectos de la mano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), para el desarrollo de programas científicos, técnicos o de investigación, sin compromiso financiero alguno.
El acuerdo con la casa de estudios es de larga data, aunque se renovó recientemente. Se trata de “un convenio para todo lo que tiene que ver con la formación de tambos cooperativos, ver números, rentabilidad, productividad y autosustentabilidad. Todo ello con la idea de ir hacia un esquema productivo con relación entre los distintos productores que nos están abasteciendo como fábrica, para poder hacerlo más eficiente y lograr un crecimiento”, explicó Cosentino. En resumen, lo abordado con la facultad “tiene una base tecnológica y de información para poder compartir y desarrollar”. También “estamos pensando en estrategias con otras empresas para generar más volumen de producción”, añadió el gerente.
Hoy Cotar se abastece de 85 tambos, de los cuales un 80% son santafesinos y el resto bonaerenses, para procesar mensualmente tres millones de litros de leche, siendo que su capacidad instalada es de 14 millones. La productividad decayó en los últimos años debido a la baja del consumo en el sector y a que “muchos productores que entregaban materia prima, terminaron entregando a otra empresa, o desapareciendo”, señaló Cosentino.
Para graficar la concentración como síntoma de la crisis del sector de los pequeños productores, el directivo recordó que “en la década del 70 y 80, Estados Unidos tenía 640 mil tambos con los que producía 52 mil millones de litros de leche, mientras que Argentina en ese período tenía 30 mil, con los que producía 6 mil millones de litros. A 2018 hay una concentración en todo lo que es el sector primario tanto en Estados Unidos como en mundo de 40 mil tambos, que producen 95 mil millones de litros. Son 6,5 millones de litros diarios. Y nuestro país bajó a 10 mil tambos en 2018 (hoy son 9 mil), y producen 10 mil millones de litros. Este número refleja que desde hace 10 años, pese al cierre de los establecimientos, no cambia el volumen de producción en nuestro país: desde 2008, cuando había unos 16 mil tambos, arrojan la misma cantidad de litros. Esta es la crisis de concentración que hay”.
En cuanto a las expectativas respecto del nuevo período gubernamental que se inicia, Cosentino expresó su “esperanza de que se pueda desarrollar el mercado interno por encima del mercado externo. Si la decisión política es poder producir, abastecerse y tener una visión estratégica desde el sector primario a toda la cadena comercial, teniendo en cuenta la cadena de valor, a donde nos convoquen nosotros vamos a participar y compartir nuestras ideas”. Con el gobierno provincial “nos debemos una estrategia para poder desarrollar más tambos en la zona núcleo de Rosario, porque han desaparecido muchos en la zona de la cuenca lechera”, remató.