Economía

Consecuencias del aumento artificial de la demanda

El keynesianismo intentaba reimpulsar la economía mediante la demanda de bienes en procesos bélicos.

Domingo 31 de Mayo de 2020

"La argentinidad al palo". Bersuit Vergarabat presentaba 16 años atrás este tema. Una descripción de quienes somos o los argumentos por los que nos valuamos, una lista de activos de la que nos vanagloriamos de ser argentinos. Una nota de color.

Desde aquellos años 2000, nos convertimos en campeones mundiales de la invasión estatal. Este icono, profundizó la suerte de los argentinos. Esta filosofía en manos de gobiernos populares (y no tanto) se profundiza como una "solución" a lo que evidentemente es parte indivisible del problema. Ver los resultados sería suficiente para cambiar la dirección, pero parece que el negocio no tiene límites.

Uno de los ejes sobre los que cimentan está falacia es la del Estado padre, madre, protector, socio y ahora también dueño de nuestras vidas y parte de nuestra empresas. ¿Es esto válido? Cuando el mundo vira en sentido contrario, nos obstinamos con endurecer el rumbo. Si los resultados fueran adecuados, seguramente la academia debería revisar toda la biblioteca. Pero no es así.

Una vertiente de políticos y analistas charlatanes argumentan en el aire, que el crecimiento económico deviene de aumentos sobre la demanda y qué estimulando este comportamiento se generan mejores condiciones (trabajo, salarios, bienestar).

Vamos por parte, supongamos una economía compuesta por tres actores (qué trabajan): un agricultor un panadero y un carpintero. En cada ciclo económico, supongamos que cada uno de estos agentes gasta o consume un 90 por ciento sus ingresos y si pueden ahorrar una parte, digamos un 10 por ciento.

Supongamos que aquel agricultor produjo 10 papas, de las que consume 8 y ahorra 2. Con ese ahorro (real) comprar una barra de pan y al carpintero, digamos una repisa. Insisto en la simplificación. Si le sumas el peso del Estado en impuestos, todo esto se invalida prácticamente.

Estos ahorros que dispone el agricultor implican una restricción de presupuestos sobre los que puede consumir. Esta restricción es una guía para el individuo. Si quiere mejorar su situación, debe producir más o ajustar su gasto. Esta conducta no se observa en los actores públicos quienes violan este principio restrictivo y rector de la economía (con gastos inútiles, discrecionales y financiándolos con emisión). Con estas compras entre actores, se transfieren ahorros reales. Por flujo circular, los ahorros del panadero y el carpintero le permiten mantener la actividad del agricultor mediante las compras de estos últimos. Es decir que lo que circula es el ahorro (restricción temporal del consumo).

El mundo filosófico keynesiano intentaba reimpulsar la economía mediante la demanda de bienes en procesos bélicos. El mundo estos días da cuenta que ese aumento artificial de demanda que no tiene respaldo en procesos productivos, no sólo destruye ahorros reales y riquezas sino que nos conduce al empobrecimiento.

No es política, no es ideología, son lecciones que alguna vez deberíamos revisar.

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