Chevrolet Cruze II: el auto global fabricado en Rosario
Con esta segunda generación Chevrolet la compañía disputará un segmento muy competitivo con innovación y diseño

Domingo 08 de Mayo de 2016

La nueva generación de Chevrolet Cruze que se produce en Alvear es el primer auto en el país que nace conectado a Android (Google). También se puede optar por Apple. Con este modelo y precios anunciados, General Motors busca reposicionarse como marca y a disputar en un segmento supercompetitivo en Sudamérica. Y si bien habrá una preventa estará en las concesionarias recién en junio.

Con la tecnología OnStar, que permite al usuario con apretar un botón en un panel del techo, o a través de un smartphone, solicitar servicios de emergencias, dónde queda la estación de servicio más cercana, el once con que formará el equipo de fútbol de sus amores o controlar que si se lo presta a su hijo saber dónde está y hasta ponerles alertas de velocidad. Y si lo roban se puede hacer que lo frenen. Es un sistema probado en Estados Unidos, Europa y China (7 millones de unidades).

El primer año este sistema de asistencia será bonificado. Después tendrá un costo que probablemente quede absorbido como un servicio adicional que oferten las aseguradoras.

Muchas de las funcionalidades del vehículo se pueden manejar desde la aplicación de un smartphone.

La segunda generación del Cruze comienza a ser comercializado en cuatro versiones nafteras, con un motor 1.4 turbo de 153 CV, que a partir de fin de año también serán construidos en Alvear. Las opciones son con caja manual y automática de seis velocidades y tiene de serie control de estabilidad, cuatro airbags y pantalla táctil de 7 pugadas. Y ofrece el sistema de Start and Stop.

La carrocería disponible hasta fin de año será en la versión sedán. Para esa época desembarcaría en formato hatchback, también producción santafesina.

Es un modelo más grande que la primera generación: 7 centímetros más largo y 1,5 la distancia entre ejes.

En materia de confort, resalta la inclusión desde la versión más accesible de sensores de estacionamiento traseros, control de velocidad crucero, cámara de visión trasera, espejos exteriores eléctricos y sistema MyLink. Para el tope de gama se suman sensores de estacionamientos delanteros, sensor de lluvia y asiento del conductor regulable en altura. Los asientos son tapizados en cuero.

Respecto a la seguridad activa, el Cruze tiene serie con frenos ABS, cuatro airbags, controles de estabilidad y tracción, y anclajes Isofix para sillas de niños. En tanto, la versión más alta posee alerta de colisión frontal, sistema de mantenimiento de carril, indicador de distancia de seguimiento (disponible en la pantalla central), sistema de medición de presión de neumáticos y cuatro sensores de punto ciego. Y el sistema de estacionamiento avanzado, en el que el conductor sólo tiene que acelerar y frenar, mientras el auto detecta el lugar vacío y toma el control.

Con todos estos atributos, General Motors sale competir, con un producto "hecho acá", en un segmento en el que están el Toyota Corolla, Ford Focus, Peugeot 408, Renault Fluence, Citroën C4 Lounge, Volkswagen Vento, Nissan Sentra y Honda Civic.

Un segmento de compactos que representa entre el 10 y 15% del mercado (en torno a las 600 mil unidades estima el sector), pero que a las compañías le deja mejor margen que otros.

Por lo pronto, el desembarco de Cruze profundizará una batalla con promociones más agresivas a medida que transite el año, admiten en la industria automotriz.

La presentación formal en la planta de Alvear que se realizará el próximo miércoles a la mañana con la CEO global de General Motors, Mary Barra, y el presidente Mauricio Macri, de la segunda generación del Chevrolet Cruze "hecho acá", será la puesta en escena de la transformación de un fábrica que, con una inversión de 740 millones de dólares no sólo crece en tamaño y automatización, sino que pasa a jugar en la liga global. Y con cambio de categoría de modelo.

También convierte a este desembolso en el más importante de GM desde que se radicó en el gran Rosario, y probablemente en el más significativo en materia productiva de una sola empresa en Santa Fe en los últimos años.

La planta aumentó un 50% en superficie cubierta, sumó 50 mil metros a los 100 mil existentes. Incorporó la fabricación de motores, pero sobre todo tecnologías en procesos de manufacturación que transformaron el modo de producir los autos, incluidos varios aspectos asociados la disminución del impacto en el medioambiente.

Claudio Vulcano, director de manufactura de General Motors, es quien explica, con precisión y pasión, esto de que la nueva plataforma que significa pasar de "jugar en una liga local a una global".

Si bien la capacidad de manufactura de la planta, señaló, se mantiene en 32 unidades máximo por hora —120 mil al año—, por ejemplo, el área de carrocería pasa de un 44% de automatización en la línea del Classic y un 36% del Agile a un 70% con el Cruze II.

El directivo explicó que se sumaron 219 robots de última generación a la fábrica para elevar ese ejército de máquinas a 325. Y se añadió soldadura láser con cámaras de control, ya que une las piezas con una precisión de dos décimas.

También dispositivos para escannear el 100% de las piezas. Estos equipos les permite, en cinco minutos, transformarla pieza en un modelo matemático, compararlo con el modelo teórico, y chequear si es necesario un ajuste o su cambio en caso de detectarse un desperfecto. Se pasó de un módulo electrónico a 19. Para ello se entrenaron a 200 personas en distintas partes del mundo.

La compañía proyecta exportar desde la planta de Alvear a distintos países de la región. El Cruze II en la actualidad se se fabrica también en Corea del Sur, Estados Unidos y México.

En los aspectos relacionados con el medioambiente, Vulcano detalló todo un sistema de iluminación asociada a luz natural, la recolección de lluvia con lo que evitan utilizar agua potable en baños y dejaron todo previsto en todos los techos nuevos para incorporar, en otra etapa, paneles para la captación de energía solar.