Domingo 17 de Agosto de 2008
Los productores ya no están en las rutas peleando contra la resolución 125. Pero amenazan con volver y cada tanto hacen una demostración de fuerza, con el argumento de que quedaron muchos temas sectoriales por resolver y con la percepción de que "el sector está peor que antes del 11 de marzo".
Más allá de que persiste una batalla de "baja intensidad" con el gobierno, el estado de movilización permanente de los empresarios agropecuarios también está en relación con su irrupción como actor político de relevancia y la inercia de la "hiperactividad" militante luego de 130 días de conflicto.
El corte de las rutas A012 y 14 supo ser uno de los piquetes más duros de la provincia. Los productores autoconvocados de Acebal, Mugueta, Pueblo Muñoz, Arminda, Armstrong, Pujato, Fuentes, Zavalla, Coronel Domínguez, Uranga, Soldini, Villa Amelia y Pavón Arriba, que lo nutrieron, volvieron en las últimas semanas dos veces a las rutas para entregar panfletos a los automovilistas.
En la segunda oportunidad estuvieron acompañados por grupos de otros puntos del sur provincial y por el Movimiento de Mujeres en Lucha.
La victoria del ruralismo en el Senado no desactivó las asambleas, la conectividad entre los piquetes y la participación en las discusiones del sector. Reinaldo Canillo, productor de Acebal, contó que en los panfletos que entregaban en la autopista "se explica que la 125 no fue derogada, como se dice, sino que se limitaron algunas cláusulas, planteamos que los fertilizantes aumentaron 300 por ciento y hablamos sobre las maniobras de los exportadores, que perjudican a los pequeños y medianos productores".
Las demandas pintan un panorama desolador para el sector, como si la batalla por las retenciones móviles no se hubiera ganado a tal punto de disparar una dura crisis de gobierno.
Deudas pendientes
Por estos días, también el dirigente entrerriano Alfredo De Angeli prometió volver a las rutas y la agitación crece en sectores como el ganadero, que claramente no avanzó en su pleito con el gobierno nacional. Si bien en cada rubro del sector hay motivos para encontrar un conflicto, lo novedoso es la reacción.
La dinámica de lucha que los ruralistas mantuvieron durante más de 130 días comenzó a reflejarse en una activa participación en periódicas asambleas, más allá de los actos que las entidades del campo comenzaron a organizar en los últimos días.
Los hombres de campo —en especial los pequeños y medianos— se muestran dispuestos a seguir involucrados en política, al menos sectorial.
Hugo Quiroga, director del doctorado en ciencias políticas de la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), ató esta dinámica a la emergencia de las clases medias rurales pero también por los sectores medios del interior de la Argentina como nuevo actor político.
"El campo —señaló— se convirtió en un actor político con influencia en el poder, antes actuaba como actor social que luchaba por sus propias reivindicaciones pero el conflicto transformó a ese actor social en político, sobre todo cuando el campo recibe la adhesión de los sectores medios urbanos y se plantean en la agenda pública reivindicaciones de las economías regionales".
Los autoconvocados
Dentro de este actor político aparece un sector mucho más radicalizado, que en la protesta tiene posiciones intransigentes: los llamados autoconvocados, que no responden a ninguna de las cuatro entidades del campo que timonearon las medidas de fuerza y la relación con el gobierno nacional.
Los protagonistas más intransigentes son quienes hoy salen primeros a plantear que nada está resuelto, que los problemas no se solucionaron, y vuelven a las rutas y realizan asambleas para debatir los puntos críticos del sector. Algunos hasta se animan a decir que "todo está peor que antes del 11 de marzo", fundamentalmente porque los precios de los granos bajaron.
"Los autoconvocados son instancias que aparecieron en muchas de las luchas, es una figura que empieza a ser novedosa porque la democracia tiene formas de representación tradicionales, como los partidos políticos o las representaciones sectoriales, pero estas formas tradicionales fueron desbordadas por nuevas formas de representación y aquí aparecen estos actores que dicen no estar con la forma institucionalizada de representación, aunque pueden confluir en la lucha", indicó Quiroga.
El surgimiento de una militancia agraria muy activa, compuesta en buena parte por jóvenes productores que no tenían experiencia en la materia, y con fuerte inserción en sus territorios, abre un mundo de nuevos dirigentes y estrategias de posicionamiento dentro y fuera del sector.
En el sur de Santa Fe, por ejemplo, Federación Agraria Argentina logró capitalizar su exposición en el conflicto con la conformación de nuevas filiales o la reactivación de delegaciones que estaban en stand by.
Daniel Bodo, representante de la entidad en Casilda, explicó que están listas Carcarañá y Coronel Bogado y se están armando delegaciones en Arequito, Acebal y Fuentes. Además, se están reorganizando Armstrong, Los Molinos, Santa Teresa, Chanear Ladeado, Cañada de Gómez, Villa Constitución y San Genaro. Es más, entre las filas federadas aseguraron que muchos de los productores que durante el conflicto se manifestaron como autoconvocados en la actualidad se inclinan por sumarse a la organización.
Como el campo, los autoconvocados no son uno solo. Su forma futura de organización es difícil de aventurar, como así también la interacción que tendrán con las entidades tradicionales.
Mario Fabro, dirigente de la filial Maciel de FAA y referente de la línea interna "Chacareros federados", pronosticó que una importante instancia de debate se abrirá en el congreso anual de la entidad que se realizará a principios de septiembre en Rosario. "Creemos que el congreso de FAA es el verdadero ámbito de discusión de la problemática agropecuaria nacional, se discutirá como seguir adelante en cada producción", recalcó.
Ese congreso no es ajeno al nuevo cronograma de asambleas y volanteadas ruteras que aparecieron en Santa Fe y Entre Ríos. Sobre el final del congreso de Federación Agraria deberá anunciarse quien presidirá la institución rural durante los próximos dos años. Todo indica que la lista que lidera Eduardo Buzzi no tendrá oposición para su continudad al frente de la FAA. Resta por definir cuál será el espacio que ocupe el mediático Alfredo De Angeli. Algunos especulan con que podría quedarse con la vicepresidencia.
El punto es que la lucha agraria encuentra hoy a miles de productores que no se volvieron a su casas tras el voto "no positivo" de Julio Cobos y quieren seguir participando activamente en la política sectorial. Este nuevo protagonista continúa demandando activamente una respuesta a su agenda y no se baja de la escena.
Quiroga consideró que este nuevo actor político, las clases medias rurales acompañadas por las clases medias urbanas y los autoconvocados "permanecerá un tiempo más en acción", alzando la voz de "las demandas de las economías regionales, federalismo relacionado con la búsqueda de una coparticipación más equitativa".
Los límites de la protesta
No obstante, advirtió que si bien la sociedad en términos generales brindó su apoyo al campo "porque además se juntaban un conjunto de demandas, como por ejemplo la inflación, ahora no resistiría otro desabastecimiento de alimentos e insumos".
"Este sector apoyó el conflicto pero frente a la decisión volver a cortes sistemáticos tan prolongados no sabría cuál sería la reacción", estimó.
A su juicio, el conflicto del agro "no fue un conflicto efímero, acá hay reivindicaciones de sectores urbanos que están vinculados al campo, del comercio, de las ciudades del interior y la agroindustria".
"Esos actores políticos van a seguir ejerciendo una influencia en la agenda pública, tal vez no con la virulencia de los cuatro meses, con los cortes de ruta. Es muy difícil que este actor político deje de serlo y vuelva a la situación previa al 11 de marzo. Como el conflicto no terminó y todas las demandas están vigentes es probable que este actor político continúe ejerciendo influencia y vetando las decisiones del poder. Probablemente no será eterno pero sí perdurará algún tiempo", aseguró el especialista.
Las corporaciones agropecuarias, como Federación Agraria Argentina (FAA), Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), salieron fortalecidas del conflicto.
Los homenajes en los eventos agropecuarios posprotesta, incluidos los de organizaciones que hasta no hace mucho tiempo veían a las gremiales del sector como piezas de museo, son una muestra de ello.
"Las cuatro entidades lograron reuniones multitudinarias que no se veían desde 1983, aunque también fueron importantes las del Partido Justicialista. Hubo un sociedad movilizada. En el futuro no hay que olvidar que estas asociaciones son corporaciones que representan intereses gremiales, no son partidos políticos y su rol no es sustituir a los partidos políticos", señaló Quiroga.
El investigador aclaró que "esto no quiere decir que ante un conflicto como el que ocurrió no puedan ser actores políticos, momentáneamente, pero la función de estas cuatro asociaciones gremiales que en verdad representan intereses corporativos, es seguir representando estos intereses, no tienen que tener un programa de gobierno, tienen que tener programas sectoriales para su propio sector y esto lo tienen que tener en cuenta porque sino estaríamos hablando de una sociedad corporativa, y no es así", especificó el investigador de la UNR.