Economía

Centros comerciales a cielo abierto: el mismo consumo a la vuelta de la esquina

Son la versión moderna de las antiguas asociaciones barriales de comercio. Apuntan a fidelizar clientes y agregar valor a la zona donde se localizan. En Rosario existen unos 15 centros que pugnan por crecer.

Domingo 06 de Febrero de 2011

Herederos de las antiguas asociaciones barriales de comercio, los Centros Comerciales a Cielo Abierto (CCCA) aparecen en la actualidad como alternativa para el consumo localizado —ofrecido por pequeños y medianos comerciantes— que apuntan a la fidelización y al trato personalizado. Del mismo modo intentan dar un valor agregado al barrio, a partir de la puesta a punto de una estética común y una mejor señalización urbana, entre otros aspectos. En Rosario existen alrededor de 15 grupos comerciales conformados bajo esta denominación y algunos otros están en formación. La Municipalidad, junto con otras instituciones están abocados a un trabajo común que les permita consolidar esta modalidad y cobrar mayor identidad en el entramado del comercio rosarino.

El mapa de los CCCA abarca buena parte del éjido urbano local. Los hay en el barrio de  Echesortu, también en zona Norte y en Alberdi y también en zona sur. Amenazados en un momento por la aparición de los shoppings, estos espacios comerciales vienen peleando su espacio en la ciudad para que, básicamente, el consumo quede en el barrio y se imprima así mayor identidad a los mismos.

El testimonio de Ana, una ama de casa de zona oeste, expresa la versión de algunos  consumidores. “No me gusta ir al centro para hacer las compras, y por la zona se consigue variedad y mejores precios”, resumió. En ese sentido, en el marco de un programa de Fortalecimiento de Centros Comerciales a Cielo Abierto —iniciativa de la secretaría de la Producción de Rosario y la Asociación Empresaria de Rosario (AER)— y en el que se inscribe un convenio con la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Abierta Interamericana,
se realizó un relevamiento en cinco paseos comerciales ubicados en: Empalme Granero, Ayacucho, Fisherton, Alberdi y el de Las Carretas.

Aún cuando la necesidad de mayor seguridad aparece como tema recurrente, la iluminación, el bacheo y el estacionamiento son apuntados por los comerciantes como las principales tareas a llevar adelante para aunar criterios comunes a los diferentes paseos.

Uno de los datos en el que coinciden los distintos centros barriales es la importancia de  asociarse para la implementación de estrategias de marketing y comecialización que les permita competir como centro comercial a partir de promociones conjuntas, tales como tarjetas de descuentos o convenios con tarjetas de crédito. De ese modo, la idea es aumentar los beneficios que les pueda brindar al consumidor para ganar ventas.

Según datos suministrados por el secretario de la Producción de Rosario, Sebastian Chale, este
sector económico mueve el 70 por ciento del PBI de la ciudad. Se han relevado 15 centros aunque
se conoce que hay otros tantos en proyecto de ejecución. El relevamiento observó que los mismos ofrecen una diversidad de rubros entre los que se destacan por ejemplo, la indumentaria, el calzado, los accesorios, aunque también indicó que el rubro alimentación es preponderante.
En rigor, en septiembre de 2010 se comenzó a formar una junta  promotora con la idea de conformar una federación de CCCA que aglutine a los distintos paseos de la ciudad y con el fin de sumar esfuerzos comunes. Si bien hay ideas consensuadas acerca de los pasos a seguir para
lograr el objetivo, aparecen ciertas divergencias entre las distintas asociaciones que promueven
los centros comerciales a cielo abierto, fundamentalmente en cuanto a cómo llevar adelante la
estrategia de posicionamiento. Como todo proceso en formación que involucra aspectos económicos, las diferencias entre los distintos actores en juego salieron a la luz.

Así ocurrió cuando se analizó el tema de los créditos subsidiados que el Estado podría disponer para este sector que generó un cruce de opiniones entre distintos dirigentes de la federación que está en formación y la AER.

Surgimiento. Para comprender un poco más el fenómeno, Elías Soso, presidente de la AER, señaló que este proceso de conformación de los CCCA surgió en la década del 90, como una necesidad de los pequeños y medianos empresarios de la ciudad frente al avance de las grandes cadenas, con un espacio con objetivos comunes para acomodar cuestiones que tienen que ver con la seguridad, el mejoramiento y la iluminación.

Para Chale hay dos factores ques se combinan para el crecimiento de este fenómeno y uno tiene que ver con la búsqueda de un mayor consumo local y otra con una normativa específica como la ley de grandes superficies que fue aprobada con la intención de evitar el asentamiento de grandes superficies en la ciudad. “Quizás arrancó como una cuestión defensiva ante el avance, por ejemplo, de los shoppings pero hoy ambos tipos de actividades económicas conviven”, aseguró.

Por su parte, Fabio Acosta, secretario general de la Federación de Centros Comerciales a Cielo
Abierto que está en plena etapa de conformación, indicó que en muchos casos estos centros son
los sucesores de lo que en décadas anteriores eran asociaciones de comerciantes con algún perfil más gremial y que hoy se le suman temas que también tienen que ver con la gestión.
“En este momento estamos conformando una junta promotora que todavía le falta personería
jurídica y se les está pidiendo a los CCCA lo mismo. Cada CCCA se conformó a medida que se conformó el barrio, es un lugar de pertenencia, son herramientas asociativas. El mayor trabajo es
hacer una sensibilización con la gente para que tengan en cuenta su importancia”, dijo.

Al respecto, Chale coincidió en que es una nueva versión de las asociaciones gremiales de los barrios y que quizás los CCCA son nuevas figuras orientadas a la gestión. “Nuclea gente
con los mismos intereses. Toma lo gremial y le suma la capacitación, la fidelización o los
aspectos más comerciales”, dijo y explicó que no obstante, en el proceso de armado, aparecen ciertas dificultades y uno de los más importante es el de la participación y concientización.

Daniel Giribone, dueño de una estación de servicio de zona sur, y motor del CCCA de esa zona, explicó que el esfuerzo que se hace es mucho porque a veces se complica la participación de los
comerciantes. “Ahora por ejemplo, no hay espíritu y en un momento fuimos precursores, teniendo nuestro momento de esplendor cuando venía la gente de Villa Diego o Villa Gobernador Gálvez. La avenida San Martín se ha desarrollado por zonas y todavía falta mucho por hacer", opinó. 

Paseo Echesortu, un emblema del sector

Echesortu aparece como uno de los paseos comerciales con más trayectoria en la ciudad y tiene
mucho esfuerzo y trabajo detrás para detentar ese título. Samuel Eluk, es uno de los motores
de ese desarrollo y muestra orgulloso toda la folletería, los balances, los pedidos y los proyectos
para ese espacio urbano, que en 2004, por ejemplo, logró que se detinara una parte del presupuesto participativo que le permitió unificar veredas y cestos de residuos de metal, entre otras mejoras.

“Hay un potencial de 500 locales pero 300 colaboran con el proyecto de unos 100 rubros”, indicó Eluk quien relató que el antecedente de ese centro era la Asociación de Comerciantes de la
sección octava, (Aciso) que como no hubo formación de cuadros dirigentes perdieron fuerza.
“En el 1995 empezó a haber una nueva movida, con la idea de conformar los CCCA ante la llegada
de los shoppings para mantener la estructura barrial, donde la compra es personalizada y todavía es con crédito”. El comerciante es un convencido de que las tareas que tienen que llevar adelante
sólo se podrán realizar en conjunto entre todos los que tienen sus negocios en la zona, porque
si bien consiguieron unificar criterios en torno a veredas o adornos navideños, hay temas como
la instalación de cámaras para la seguridad o la convocatoria a la reforestación implican acuerdos
y mucha constancia.


 

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