Economía

Brotes verdes para la economía

El informe de la consultora Bein dice que la inflación tiende a bajar y el consumo repunta.

Domingo 21 de Junio de 2015

L a economía argentina afronta el año electoral en un contexto marcado por la fortaleza global del dólar y la caída de los precios internacionales de los commodities, lo que aumenta los costos de la estrategia cambiaria del gobierno ya que tanto la moneda brasileña como el euro acumulan competitividad, mientras el peso argentino la pierde.

   Pero, a su vez, el esquema de administración de reservas combinado con el manejo de las expectativas de devaluación vía la intervención del BCRA en el mercado de futuros, así como las tasas de interés en valores entre neutrales y positivos contra la inflación, “permiten limitan las presiones cambiarias y maximizan los impactos de corto plazo sobre la moderación de la inflación, lo que se traduce en una mejora del consumo”.

Escenario local. Así lo establece el último informe elaborado por la consultora Bein, que ratifica la permanencia de un escenario local caracterizado por una mejora en los indicadores de consumo en un contexto de moderación en la inflación y la presión cambiaria, y postula los trazos gruesos de política económica que el futuro gobierno nacional debería ensayar para corregir los desequilibrios actuales.

   El documento destaca también que si bien se mantiene cierta conflictividad en gremios no afines al gobierno, en las últimas semanas se cerraron varios acuerdos paritarios, cuya primera cuota comenzó a incidir ya en junio.

   “En la mayor parte de los casos, los números se cerraron por encima de la pauta oficial de 27%, ubicándose unos puntos por encima de la inflación en el margen (en la zona del 24%, ancla cambiaria mediante) y derivando en una mejora del salario real”.

   En este contexto, el repunte en el consumo, incluso con “salarios viejos”, comenzó a reflejarse en varios indicadores, ya que las ventas de autos volvieron a subir 5,4% en el último mes, mientras que las de motos, que tienen una vinculación más estrecha con la dinámica del salario real, crecieron por tercer mes consecutivo en mayo en la zona del 2%.

   En el caso del consumo de no durables, las ventas en supermercados y centros de compras continúan creciendo en la comparación interanual en torno al 1%, con la novedad de que se viene registrando en el margen un desplazamiento del consumo hacia primeras marcas y productos de mayor valor agregado.

Límites a la vista. El informe destaca que “evidentemente”, esta dinámica de impulso al consumo que utiliza al tipo de cambio como semi ancla nominal y “no resulta sostenible a mediano plazo”.

   “El crédito al BCRA y al Tesoro, en este último caso a tasas que duplican a países incluso con dificultades macroeconómicas como Brasil, una vez que el país agotó el excedente de dólares del sector externo y se encamina a cerrar el año con un déficit de cuenta corriente de 2,1% del PIB y una brecha fiscal primaria de 4%, no es sostenible a mediano plazo”.

   Si funciona, en cambio, para el corto plazo, por lo que desde la consultora sostuvieron un escenario para 2015 de un crecimiento del 1,5% con inflación en la zona del 24% hasta noviembre, dólar de $9,70 a fines de noviembre y paritarias en la zona del 30%.

Comercio global. Otro frente abierto para el próximo gobierno será el nuevo escenario comercial global, ya sin el viento de cola que caracterizó a los últimos años, cuando la debilidad global del dólar y la fortaleza de los precios de los commodities permitieron financiar la expansión de la economía “casi sin apelar al crédito internacional”.

   Este nuevo escenario está marcado por el final del programa de compra de bonos en Estados Unidos en octubre pasado, así como por la expectativa de que la Fed inicie a fin de año el ciclo de subas en las tasas de interés.

Estos factores “gatillaron la transición desde un escenario de híper liquidez sistémica consistente con el equilibrio de dólar débil, precios de commodities bien altos y tasa cero, hacia un escenario de liquidez selectiva consistente con un fortalecimiento global del dólar, precios de commodities estabilizados en un nivel por debajo de los máximos y tasas de interés que comienzan a subir muy gradualmente”.

   En este nuevo episodio de la economía global, el desafío de los bancos centrales del mundo emergente consiste en administrar la escasez de dólares asociada a la corrección de los precios de los commodities (cuenta corriente externa) y a la expectativa de suba de tasas en EEUU (cuenta capital y financiera), “intentando recuperar competitividad vía la devaluación de las monedas, y manejando la tasa de interés de la política monetaria según los grados de libertad desde el lado de la dinámica inflacionaria”.

Retenciones y subsidios. En líneas generales, y tomando como base de comparación diciembre de 2001, muchos sectores del agro “reflejan una pérdida de competitividad asociada a los factores endógenos (atraso cambiario y retenciones), compensada por una mejora de la competitividad derivada de un set de precios internacionales que si bien corrigieron a la baja en los últimos meses, todavía se ubican bien por arriba de los niveles de diciembre de 2001”.

   Según el informe de Bein, en el caso del complejo sojero, el trigo, el maíz y la cebada cervecera, “la suba de los precios internacionales más que compensó la pérdida de competitividad cambiaria derivada del atraso cambiario y las retenciones”.

   Respecto a las retenciones, el documento explica que un mecanismo “evidente” para generar un rápido impacto sobre la competitividad de los sectores transables “resulta el manejo de la política fiscal, descartando escenarios de sobrerreacción en la política cambiaria”.

   En la actualidad, los derechos de exportación al girasol se ubican en 32%, al trigo en 23%, al maíz y la cebada (cuya producción se disparó tras el colapso de la siembra de trigo) en 20%, la carne en 15% y la mayor parte de las economías regionales en torno al 5%.

   “Evidentemente, pretender seguir sosteniendo la presión tributaria sobre estos sectores, en un contexto de caída en la rentabilidad vinculada tanto a la dinámica de los precios internacionales como del tipo de cambio real, deriva en una caída en la base imponible y una reducción en el peso de las retenciones por los malos motivos como la caída en la producción y las exportaciones”.

   Explica, por ejemplo, que eliminar las retenciones a todas las economías regionales “hubiera costado el año pasado menos de 700 millones de dólares”.

   “Un ejemplo es el trigo, que estuvo afectado además por restricciones cuantitativas a las exportaciones que derivaron en un importante descuento en el precio al productor frente al precio FOB, derivando en un desplome en la producción y un salto en el precio interno que terminó impactando sobre todos los subproductos donde el cereal funciona como insumo”.

   Según los expertos de la consultora, esta situación muestra que el mecanismo para proteger la mesa de los argentinos “no es prohibir exportaciones, sino dar un margen razonable de rentabilidad que permita multiplicar la producción, garantizando el abastecimiento del mercado interno y generando excedentes de exportación que aporten divisas a la industria, las ciudades y el consumo popular”.

   Respecto al tema de los subsidios, el trabajo subraya que para este año la proyección que hacen se ubica en torno al 3,7% del PIB, con una baja respecto al 4,1% de 2014, pero “más que duplicando el 1,4% que alcanzaría la recaudación por retenciones”.

   “Ciertamente, virar a un esquema de subsidio a la demanda, incluso sin segmentación, y con precios que reflejen los costos efectivos de provisión, podría limitar el despilfarro de energía y generar un ahorro inmediato en subsidios mal direccionados”, propone la investigación.

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