Economía

Brasil y el fantasma de la fuga de capitales

El real ya tocó los 3,90 por dólar, y el Banco Central perdió más de u$s 5.000 millones, las reservas se ubican en los u$s 365.000 millones, pero nadie quiere regalar dólares en el mercado.  

Domingo 13 de Septiembre de 2015

La crisis en Brasil no parece detenerse. El país recibió la rebaja en su calificación crediticia y esto es dramático. Muchas inversiones realizadas allí deberán emigrar hacia otros mercados, un drama que deviene de la baja de calificación. En el mundo desarrollado los fondos invierten según la calificación de un país, si ésta cambia a la baja deben retirar esos fondos y buscar un país con mejor calificación. Brasil vive una fuga de capitales, única en los últimos doce años.

   El real ya tocó los 3,90 por dólar, y el Banco Central perdió más de u$s 5.000 millones, las reservas se ubican en los u$s 365.000 millones, pero nadie quiere regalar dólares en el mercado.

   La presidenta Dilma Rousseff anunció que se vendrá una baja de gastos y suba de impuestos, una receta ortodoxa, para un problema de competitividad severo, y que a corto plazo no traerá beneficios. El resultado del ajuste será negativo, la credibilidad de Dilma está por el piso, el partido gobernante cuestionado por corrupción y el actual ministro de economía, Joaquim Levy, luce como un empleado del Fondo Monetario Internacional (FMI). Un cóctel para seguir devaluando, frente al cual Argentina deberá tomar sus precauciones.

   En el plano agrícola, las materias primas siguen bajando. No estaría mal un rebote de precios, pero cada vez que subió volvió a caer. Lucen más como el rebote de un gato muerto, que la esperanza de una reversión del escenario bajista. Con el precio que tiene la soja en Argentina, la próxima campaña será una cuestión de fe, porque resultados positivos no se ven en el horizonte. Con los costos actuales, una soja de $2.100 la tonelada es inviable. Las miradas estarán puestas en las medidas o incentivos que dicte el Estado en los próximos meses. Por ahora, la situación pasa de critica a más complicada.

   El dólar en Argentina comienza a calentarse. El gobierno no puede maquillar más la balanza comercial. La pérdida en los términos de intercambio está arrastrando a un saldo de balanza comercial negativo, que hace perder dólares de las reservas. Si a esto se le suma que todos los meses se venden más de u$s 1.000 millones en dólar ahorro y dólar turismo, y que desde ahora a fin de año hay que afrontar pagos de deuda de u$s 8.250 millones, la escasez de reservas es manifiesta.

   Los inversores tratan de cubrirse ante una suba del dólar. En el mercado del dólar futuro Rofex, la cantidad de contratos negociados asciende a u$s 5.500 millones, el mayor volumen se concentra en el primer trimestre del año, en donde opera la mitad del volumen antes mencionado.

   Cubrirse frente a una suba del dólar oficial cuesta 0,5% y una garantía de aproximadamente el 9% del volumen asegurado, que se puede constituir con títulos públicos, para no perder rentabilidad. Con un escenario de alta incertidumbre por delante, elecciones reñidas, candidatos que dicen poco y devaluaciones masivas por parte de los países vecinos, nadie quiere dejar el escenario económico librado al azar. Con un costo tan bajo, las empresas se aseguran el dinero en la calle, de otro modo, las pérdidas que podrían tener serían muy elevadas.

   El 4 de octubre próximo vence el Boden 2015, una masa de u$s 6.600 millones circulará por los mercados. Algunos se llevarán el dinero a la caja de seguridad, otros harán un plazo fijo en dólares, compraran un título público o acciones. Lo que queda claro, es que esos dólares saldrán de las arcas del Banco Central, y es probable que no regresen al mismo lugar.

   Ante este escenario la carrera por tener dólares se desató en el mercado. Los que no tiene dinero formal compran dólar blue, que se ubica en $15,60 y nada hace pensar que retroceda. Los que tienen dinero formal, compran títulos públicos, muchos optan por el Bonar 2017, aunque está mucho mejor el Bonar 2024.

Conclusiones. La devaluación, baja de calificación de Brasil y pérdida de poder político de la clase dirigente de Brasil, tarde o temprano impactara en la economía Argentina. Brasil devaluó un 100% en 3 años, y en igual periodo la inflación no llego al 20%. La devaluación Argentina es inevitable, salvo que nos guste ver una suba del desempleo, y las empresas locales dejen de producir ante la invasión de productos de Brasil a menor precio.

   • Las vacaciones en Brasil serán muchos más económicas que en Argentina, con aéreo incluido, está más barato que la Costa Atlántica argentina. En determinados países del Caribe sucede lo mismo. Claramente, en Argentina, hay precios muy caros.

   • La escasez de dólares, y el próximo pago del Boden 2015 están alterando al mercado cambiario. Los precios arbitrarán a la suba, nada detiene la suba del dólar en todas sus variantes.

   • Las empresas están autorizadas a girar dinero al exterior vía el contado con liqui. El dólar Bolsa, que surge de comprar un bono en pesos y venderlo en dólares, ya vale por encima de $ 14. Esto no tardará en contagiar al dólar blue. No deje de comprar activos dolarizados, pronto los precios serán muy distintos a los actuales.

   • En este escenario, la Bolsa está retrasada. Las acciones bancarias y exportadoras, tendrán una fuerte recuperación a mediano plazo.

   • La semana próxima se reúne la Reserva Federal de Estados Unidos, si definen una suba de tasas, podría venir una nueva oleada de devaluaciones en la región, esto no dejará exento a la cotización del dólar en Argentina.

   • Las elecciones comienzan a tener un comportamiento inesperado. El candidato oficialista y su principal contendiente están estancados, y el tercero está creciendo y puede alcanzar al segundo. Una dosis de mayor incertidumbre, y argumentos para que el dólar no se quede en el lugar que está.

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