Economía

Brasil: un modelo alejado de las modas

Brasil está de moda. No ya como destino de carnaval o para comprarse ojotas, sino como potencia consolidada a la que el mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos terminarán de ubicar en el podio global de los grandes jugadores.

Domingo 24 de Enero de 2010

Brasil está de moda. No ya como destino de carnaval o para comprarse ojotas, sino como potencia consolidada a la que el mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos terminarán de ubicar en el podio global de los grandes jugadores. Atrás del fenómeno que explotó este año con Lula a la cabeza, aparece una trayectoria institucional y política coherente que atravesó gobiernos de diferentes colores con apuestas sostenidas a áreas estratégicas de desarrollo, como la energía, la industria pesada y los agronegocios.

  Brasil crece pero no a borbotones, sino con persistencia en el tiempo, lo que se tradujo en un hecho revolucionario: por primera vez en la historia, la clase media se volvió mayoritaria. Ahora, las elites políticas que disputarán la presidencia este año —con chances grandes de repetir para el Partido de los Trabajadores— tendrán que ocuparse de administrar el crecimiento y el círculo virtuoso en curso, tanto por la exitosa salida de la crisis internacional como por las inversiones que ya empiezan a llegar para apuntalar los mega eventos de 2014 y 2016.

Grande entre los grandes

  "La principal fuente de dinamismo de la economía internacional en el futuro provendrá de un puñado de países en desarrollo, y especialmente de algunas grandes economías que están experimentando fuertes transformaciones demográficas y productivas; Brasil se encuentra entre ese grupo de países, en las dos últimas décadas su aparato productivo se ha hecho más complejo, se han fortalecido en forma global nuevas capacidades en áreas no tradicionales y la macroeconomía se ha vuelto menos volátil y más sustentable", aseguraron Roberto Bouzas y Bernardo Kosacoff, especialistas en economía regional, en un trabajo reciente publicado por la Universidad de San Andrés.

  Ambos destacaron que por su dimensión geográfica, poblacional y económica, Brasil se ha transformado en un actor internacional relevante "con voz" en ámbitos que incluyen el comercio, las finanzas y el medio ambiente. Las claves de la consolidación brasileña están atadas a estrategias de largo alcance que supieron construir incluso gobiernos con diferente color político: "Hay una continuidad del modelo económico con políticas coherentes al menos desde la aplicación del Plan Real, hace ya 15 años. A pesar de los cambios introducidos por Lula, se siguió el mismo rumbo económico. Incluso la Bolsa Familia es la extensión de un plan social que ya existía antes", ejemplificó Andrea Goldstein, economista de la Ocde (Organización para el Comercio y el Desarrollo de las Naciones Unidas).

  Para Goldstein, quien estudió de cerca el caso de Embraer —la compañía aeronáutica brasileña—, las fortalezas del crecimiento de los vecinos tiene que ver con la fuerte inversión en desarrollo e investigación de áreas estratégicas —como la exploración petrolera— y la calidad institucional: "Hay una bastante buena calidad del sistema democrático, y eso ayuda mucho, también cuentan con apoyo e inversión en educación básica, lo que marca un interesante camino para el futuro".

Divertidos y largoplacistas

  La capacidad para sostener una visión de largo plazo es el factor que todos aquellos que conocen de cerca Brasil mencionan como el elemento número uno de su consolidación económica. Así lo aseguró Gustavo Segre, director de Centergroup y especialista en comercio bilateral, quién citó una serie de ejemplos históricos para ilustrar su hipótesis.

  La secuencia empezó en 1969 con la creación de Embraer, que hoy es la tercera empresa de construcción de aviones a nivel mundial. En 1973 llegó Embrapa, un ente estatal que elabora investigaciones científicas para cosechar en lugares inhóspitos, lo que les permitió aumentar la producción de soja en un 90% durante la última década.

  En 1975 inventaron el programa Pro-Alcohol para desarrollar un combustible alternativo al petróleo con una inversión de 16.000 millones de reales durante los últimos 10 años. En 1977 la entonces desconocida Petrobrás comenzó con la extracción de petróleo en alta mar, y hoy es la primera empresa en el mundo que puede sacar petróleo por debajo de los 7.000 metros de profundidad.

  En 1980 masificaron la utilización del dinero electrónico, lo que llevó a que el sistema financiero brasileño sea uno de los más avanzados del mundo. "Incluso el famoso y elogiado programa Bolsa Familia de Lula es una mejora del Fome Zero creado por el ex presidente Fernando H. Cardoso", explicó Segre.

  Todas esas decisiones fueron acompañadas de una mejora y profesionalización del Estado: "el cuadro de personal técnico en la administración pública federal, provincial y municipal no cambia con los cambios de políticos. Se mantiene la estructura técnica de ejecución", subrayó. A todo esto, finalmente, hay que agregarle las ventajas naturales por el acceso a los recursos y por la escala de producción y de mercado.

  "Por su tamaño geográfico y poblacional, y consecuentemente por el tamaño del mercado potencial de demanda, Brasil es un imán de inversiones extranjeras para empresas grandes", explicó Segre. Traducido a números, Brasil es el segundo mercado del mundo en pisos y azulejos, el tercero en cosméticos y celulares, y el quinto en computadoras, gaseosas, bebidas alcohólicas y automóviles, según un análisis elaborado por CenterGroup.

Lo que falta

  Pero claro, al Brasil potencia todavía le queda un trecho largo para poder replicar en su tejido social los avances y los progresos de su estructura económica. Aún con la fuerte reducción de la pobreza y de la desigualdad de los últimos años a favor, hay que decir que el gigante de Sudamérica todavía tiene al 30% de su población bajo la línea de pobreza.

  Al déficit social persistente se suman problemas en infraestructuras básicas que tampoco han podido ser resueltos a pesar del crecimiento y de la redistribución de los últimos años. "Existe todavía una deficiencia marcada en infraestructura básica como los sistemas de transporte y las redes energéticas, como quedó a la vista con el apagón reciente que afectó a buena parte del país durante cinco horas; tampoco funcionan bien ni el transporte aéreo ni los ferrocarriles, y persisten muchos problemas de transporte urbano en las grandes ciudades", enumeró Goldstein, para quien si bien la democracia brasileña puede ser señalada como una de las más saludables de la región, tiene todavía por resolver bolsones de burocracia y de corrupción política. "Brasil crece y mejora, pero tampoco es Suecia", dijo el experto.



 

 

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