Viernes 12 de Noviembre de 2021
El gobierno de Brasil aprobó ayer la comercialización como harina del trigo transgénico HB4, resistente a sequía, desarrollado por la empresa rosarina Bioceres en conjunto con el Conicet y la Universidad Nacional del Litoral, luego de numerosas gestiones realizadas ante ese país, hacia el que se destina el 45% de las exportaciones del cereal nacional.
Así lo anunció la compañía, que aclaró que se trata de la aprobación para la venta de harina hacia ese destino elaborada en base a trigo transgénico, pero aún no para el grano, razón por la cual no comenzará a comercializar de manera inmediata esta variedad.
De hecho, la compañía rosarina que cotiza en la Bolsa de Nueva York buscará obtener la aprobación de otros destinos antes de liberar comercialmente el producto y que continuará produciendo semillas del grano en Argentina.
El año pasado el gobierno nacional aprobó el primer trigo transgénico del mundo: el HB4 tolerante a sequía. Se trata de un desarrollo resultado de una colaboración público-privada de más de 15 años entre la empresa y el grupo de investigación de la investigadora santafesina Raquel Chan (Conicet-Universidad Nacional del Litoral), responsable del descubrimiento.
Las variedades de trigo HB4 son desarrolladas por Trigall Genetics, un joint-venture entre Bioceres y Florimond Desprez de Francia, una de las empresas líderes a nivel mundial en genética de trigo.
Proceso regulatorio
Sin embargo, el evento que logró la aprobación nacional no pudo traspasar las fronteras debido a que no había obtenido el visto bueno de la Comisión Nacional de Biotecnología de Brasil, un país que compra a la Argentina aproximadamente el 85% del trigo que consume.
El proceso desregulatorio del trigo HB4 ya fue iniciado por Bioceres en Estados Unidos, Uruguay, Paraguay y Bolivia. La compañía también se encuentra preparando presentaciones para Australia y Rusia, así como en otros países de Asia y Africa.
En lotes de producción y ensayos a campo llevados a cabo durante los últimos 10 años, las variedades de trigo HB4 mostraron mejoras de rendimiento en promedio del 20% en situaciones de sequía. La incidencia de este fenómeno ha aumentado su frecuencia en el contexto del cambio climático global, afectando cada vez más la estabilidad de los ecosistemas agrícolas.
Aunque en Argentina se celebró el desarrollo del primer trigo transgénico del mundo como un logro científico, su aprobación generó polémica en la cadena comercial. Los representantes de la cadena del cereal en la Argentina manifestaron su preocupación por “los riesgos comerciales que puedan ocasionarse” debido a que podría impactar en los precios y abastecimiento del cereal en el país.
“En varios países del mundo se intentó hace años lanzar eventos en trigo que no pudieron prosperar debido a la reacción negativa de los mercados compradores; es por ello que esta aprobación reviste condiciones especiales y altamente riesgosas”, alertaron en su momento.
Satisfacción oficial
La resolución de Brasil comienza a despejar ese panorama. “Confirma lo que las autoridades argentinas habían dictaminado: el trigo HB4 es seguro para el medio ambiente y para la salud humana y animal. Bioceres presentó toda la evidencia solicitada, fue evaluada y obtuvimos la aprobación”, dijo una fuente de la compañía.
En el Ministerio de Agricultura de la Nación también celebraron la aprobación y recordaron que el titular de la cartera, Julián Domínguez, fue uno de los impulsores de esta tecnología durante su gestión anterior.
Desde la empresa aclararon que Bioceres “seguirá gestionando la producción de semillas y grano de trigo HB4 bajo el programa de identidad preservada que se utilizó en las últimas dos campañas para garantizar la trazabilidad de nuestra producción”.
“Es importante destacar que tanto la semilla como el grano producido son 100% propiedad de Bioceres”, remarcaron en la compañía.
También marcaron el objetivo de “obtener aprobación en destinos clave de exportación que representen mas del 5% del total de las exportaciones en promedio de los últimos seis años”.
En este sentido, indicaron que comenzaron los trámites de desregulación en Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Colombia, Indonesia, Sudáfrica y Australia, para poder colocar esta tecnología en el futuro.
La compañía Bioceres también desarrolló una soja resistente a sequía, que fue aprobada en Argentina, Estados Unidos, Brasil y Paraguay, que representan aproximadamente el 80 por ciento de la producción global de soja.