Economía

Blejer: el freno de la economía mundial será abrupto pero corto

Aunque los mercados se derrumben día a día y las grandes corporaciones mundiales anuncien números catastróficos, el ex presidente del Banco Central Mario Blejer mantiene blindado su optimismo respecto de la evolución de la crisis financiera internacional. Donde otros ven la puerta de ingreso al infierno él ve la de salida y por eso se atreve a pronosticar que tras una recesión dura pero corta, el segundo semestre del año próximo arrojará los primeros signos de recuperación de la economía internacional.

Domingo 23 de Noviembre de 2008

Aunque los mercados se derrumben día a día y las grandes corporaciones mundiales anuncien números catastróficos, el ex presidente del Banco Central Mario Blejer mantiene blindado su optimismo respecto de la evolución de la crisis financiera internacional. Donde otros ven la puerta de ingreso al infierno él ve la de salida y por eso se atreve a pronosticar que tras una recesión dura pero corta, el segundo semestre del año próximo arrojará los primeros signos de recuperación de la economía internacional.

El economista, ex director del Banco de Inglaterra, fue uno de los panelistas centrales de la jornada organizada la semana pasada por el grupo financiero Rosental, para celebrar su 25º aniversario. Desde su punto de vista, la rápida reacción de los gobiernos de los países centrales para inyectar liquidez a los mercados financieros por vía de rescates que en Estados Unidos, Europa y Japón suman 4.000.000.000.000 de dólares logró achicar la fase de pánico en la que entraron las entidades financieras desde septiembre de este año y, lentamente, comienza a revertir la crisis de confianza en ese sector.

Pero también admite que, así como se asiste a una lenta reversión de la tendencia en el mundo bancario, recién empieza a verse el impacto de la crisis en la economía real. Esta nueva fase lo obligó a revisar sus propias decisiones, que pasaron de un menor crecimiento de los países desarrollados a un crecimiento negativo que estimó en un 0,3 por ciento. Pero sigue confiado en que la recesión del primer mundo tendrá una forma de V, con cuatro trimestres de caída de la actividad, incluido el que pasó, para luego entrar en un ciclo de recuperación.

Dos datos apoyan esta visión: el hiperactivismo fiscal y monetario que están mostrando las grandes potencias para reactivar la economía, más allá de las discusiones sobre cuál debería ser el destino de esos rescates, y el piso de crecimiento que aseguran los países emergentes, para los cuales prevé una caída de actividad pero sin entrar en recesión.

"Los países emergentes cambiaron en los últimos años su estructura del comercio exterior y no dependen tanto de la relación con las grandes naciones industrializadas, de modo que el flujo de demanda depende más de sus propias relaciones y, aunque con menor ritmo, explicarán el próximo año el 100 por ciento del crecimiento que se pueda registrar en la economía mundial", explicó el economista.

Ayuda, dijo, la percepción de que "los precios de los commodities ya han hecho todo el ajuste" desde los niveles récord a los que los llevó la burbuja financiera. Pero hay claramente un frente de riesgo, que es el financiamiento externo. Aunque la economía estadounidense muestre números de sangre, el imperio es el imperio, y la fortaleza del dólar y la "huida hacia la calidad" de los inversores que desactivan posiciones en mercados emergentes y van a los bonos del Tesoro, le asegura parte del financiamiento que demandarán los planes de rescate de su economía, y el consecuente incremento de su deuda pública.

Para los países emergentes, esto significa menor disponibilidad de crédito internacional, costo de financiamiento más caro y una persistente fuga de capitales, describió Blejer.

Estos factores crean las condiciones para que "2009 sea un año muy difícil" para la economía. El economista trazó distintos escenarios sobre las características de la recesión: la U, con una fase depresiva prolongada y una lenta recuperación; la W, con abruptas caídas y levantadas; la L, una fase larga recesiva del tipo de la de Japón en los 90; o la V, con una caída tan rápida como su rebote. Esta última estación del alfabeto es la que el economista prefiere leer.

El efecto salame

A esta conclusión llegó luego de analizar la génesis de la actual crisis, partiendo de las "políticas activas" de Alan Greenspan para superar la recesión tras el crac de las puntocom y del crecimiento en la tasa de ahorro de Asia como fuentes de extraordinaria liquidez en los primeros cinco años del siglo XXI, la pérdida de aversión al riesgo y la creación de la burbuja bajo el incentivo de la desregulación financiera y los "novedosos" productos de cobertura.

Complejas arquitecturas de titulización de activos de alto riesgo que, en la fase expansiva, son "como un salame rico, que se come sin preguntar mucho qué tiene adentro", pero que en la desaceleración intoxican a todo el sistema. "La primera fase de la crisis, iniciada en agosto de 2007, tuvo una baja propagación pero en septiembre de este año se disparó el pánico cuando la FED dejó caer al Lehman Brothers y días después rescató a AIG", explicó. Desde su punto de vista, esto "fue un punto de inflexión porque los inversores percibieron señales erráticas sobre qué haría EEUU frente a la crisis". Señales que, asegura, comenzaron a despejarse.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario