Economía

Avanza el “blindaje” de las reservas en el BCRA

El gobierno nacional dio pasos importantes en la semana que pasó para avanzar en el blindaje de las reservas, en el marco de la administración de la restricción externa.

Domingo 26 de Abril de 2015

El gobierno nacional dio pasos importantes en la semana que pasó para avanzar en el blindaje de las reservas, en el marco de la administración de la restricción externa.

La colocación de 1.400 millones de dólares en Bonar 2024, el anticipo del lanzamiento de obligaciones negociables de YPF por una cifra muy parecida, la ampliación en 3,5 millones de toneladas del cupo de exportación del maíz, van en ese sentido, así como el relanzamiento de los bonos para blanquear capitales.

Esto se complementa con la visita de Estado que realizó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Rusia, destinada a replicar en una medida más reducida, los acuerdos chinos en materia definanciamiento de inversión en infraestructura y la apertura de mercados para productos de la agroexportación y economías regionales, que históricamente cuentan con una demanda interesante en el país asiático.

Con estos anabólicos, las reservas superaron el jueves los 32 mil millones de dólares, al inicio de un trimestre en el que ya se empieza a verificar el ingreso de la cosecha gruesa y el aumento de las liquidaciones de los exportadores.

Sin la pretendida asepsia financiera con la que fabulan los economistas de la city, la lucha en el barro que entablaron el Ministerio de Economía y el Banco Central para enfrentar el feroz ataque especulativo del último año y medio permitió claramente alcanzar una pax financiera que está a punto de cumplir seis meses.

Tan precaria como la vida misma pero lo suficientemente sólida como para erizar los pelos de los comandos de ciertas corporaciones opositoras que soñaban, a esta altura del año pasado, con la imagen de una presidenta acorralada por la crisis del sector externo.

Hace sólo cuatro meses, cuando ya se había logrado controlar la segunda corrida cambiaria del año 2014, el debut del Bonar 24 terminó en un fracaso amplificado por el festival de burlas y pullas de los financistas mediáticos respecto del amateurismo del equipo económico.

Esta semana, con las mismas condiciones ofrecidas, capturó el triple de ofertas que el monto demandado y logró eludir por ahora el cerco demencial que el juez Thomas Griesa y los fondos buitre tendieron sobre la economía del país.

La comparación con las tasas que paga el gobierno de Bolivia y otros gobiernos abominados por la “intelligentzia” local hasta el momento en que creen descubrir un gen neoliberal en su politica económica, es una coartada interesante pero choca con la historia de la relación entre el Estado nacional y los mercados financieros desde el default de 2001. Un default que marcó el final, precisamente, de una era amigable con los prestamistas internacionales. De hecho, ese país también saldría ganando en una comparación con el costo del endeudamiento externo del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, conducido por la gran esperanza blanca del mundo de los negocios.

Es claro que la restricción externa no se habría agudizado si no se hubieran patinado la plata de las reservas acumuladas durante la posconvertibilidad en la sobreactuación del pago de deuda externa y en el apalancamiento de una fenomenal fuga de divisas. Contra la tentación de algunos economistas oficialistas, no hay época en volver al mercado de deuda. Hay una necesidad poco festejable, cuyo abordaje en todo caso subraya la capacidad de gestión de un equipo económico, banalmente ninguneado, para corregir las consecuencias de malas decisiones tomadas en mejores tiempos electorales y bajo el efecto alucinógeno de la soberbia. Una droga que por estas horas también se está cobrando sus víctimas en tierras santafesinas.

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