Economía

Autos y acero, estandartes de un modelo que crece

La manufactura de alimentos y petróleo no siguió el ritmo de aumento del consumo.

Domingo 30 de Enero de 2011

Para el ex ministro de la dictadura José Martínez de Hoz era lo mismo fabricar acero que caramelos. La consigna no fue ingenua, y guió una feroz reestructuración de la economía nacional, que bombardeó el modelo de desarrollo industrial ensayado, con sus tropiezos, durante más de medio siglo. La evolución de la actividad fabril de 2010 es una pequeña venganza contra esa premisa. En un año de franca expansión económica, el ranking de crecimiento de la producción fabril que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) estuvo ampliamente liderado por los fierros, mientras que los sectores vinculados al procesamiento de recursos naturales, básicamente alimentos y petróleo, se ubicaron al fondo de la tabla.

  La actividad manufacturera creció 9,7% durante 2010 en relación con el año anterior. El principal tractor de ese crecimiento fue la industria automotriz, con un 40,6% de aumento. El sector terminó el año con nivel récord de fabricación, de 724 mil unidades.

El crecimiento de la demanda interna y externa, básicamente el empuje del mercado brasileño, alimentaron la expansión de este complejo, que fue acompañada de fuertes anuncios de inversión. A tal punto, que a diciembre, el porcentaje de utilización de la capacidad instalada es uno de los más bajos del ranking, con un incremento del 74,1%.

  El incremento de la producción automotriz, que tiene como contrapartida un déficit comercial de más de 5 mil millones de dólares, provocado por la fuerte importación de autopartes, fue tractor de otros segmentos de la industria. Un caso claro es el de la fabricación de neumáticos, que subió 11,4% en todo el año.

  También fue una importante fuente de demanda para la expansión del rubro industrial que le siguió en la tabla de evolución de la actividad, el de la siderurgia. El sector tuvo un crecimiento de producción de 22,2% en 2010, contra el año anterior. Dentro de este complejo, la fabricación de acero mejoró 28,7%, mientras que la de aluminio se mantuvo prácticamente estable (suba de 0,9%).

Acero

  Las automotrices y la construcción son los grandes clientes de la actividad siderúrgica. Los indicadores permiten inferir que el primero de los casos se explicó en mayor medida el crecimiento de la fabricación de productos siderúrgicos, atento no sólo a la diferencia de 30 puntos entre el incremento anual de actividad de las terminales respecto al de las obras privadas y públicas.

  Esta inferencia también se apoya en el incremento más modesto, aunque no insignificante, que experimentó la producción de rubros asociados muy estrechamente a la construcción.

Dentro de la producción de minerales no metálicos, que subió 6,8%, la fabricación de cemento acumuló un aumento del 10,1% y, otros materiales de construcción, 7,4%.

  El agro fue otro importante factor de demanda para la industria manufacturera. Aunque muy lejos de la expansión desorbitada de las terminales automotrices, el resto de la producción metalmecánica presentó un crecimiento de actividad del 7,8%. En este rubro reviste la fabricación de maquinaria agrícola.

  También incluye a los electrodomésticos, que el año que se fue anunciaron importantes proyectos de ampliación de la capacidad para sustituir importaciones. Esta evolución está asociada fundamentalmente a la fuerte expansión del consumo.

  En el caso de la economía vinculada al campo, la buena situación de producción y precios de 2010 redundó en un mercado más activo para la fabricación de agroquímicos, que con un 7,6% lideró los aumentos de actividad del subsector de sustancias y productos químicos.

Presión inflacionaria

  El peso que tuvo el complejo agroindustrial como demandante en el panorama fabril del año pasado, no fue acompañado de un rol muy expansivo como oferente. El procesamiento de alimentos se estancó y apenas mostró una variación de 0,6%, performance que responde a la caída de 21,4% que se produjo en la carne.

  Junto con la refinación de petróleo, que se redujo 0,1%, la producción alimentaria conforma un segmento de la oferta crucial en la estructura del actual modelo económico (bienes y energía). En la brecha entre el estancamiento de la oferta y el aumento del consumo se encuentra parte de la explicación de la presión inflacionaria de todo el año pasado.

  El Indec reveló que la producción de alimentos creció apenas 0,6% en 2010 y que la venta por unidades en los supermercados mostró un crecimiento del orden del 16%. De esta manera, el aumento del consumo no fue acompañado totalmente por la oferta, en ocasiones por insuficiencia de inversión en el sector de procesamiento, y en ocasiones por la escasez de materia prima.

  Ese combo ayudó a llevar el aumento del precio de los alimentos por encima del 30%. La mayor baja en la elaboración de alimentos se produjo en la producción de carnes rojas, que bajó 21,4% en 2010 respecto de 2009. En los demás sectores, los crecimientos en la fabricación estuvieron muy por debajo de los aumentos en el consumo. La producción de carnes blancas aumentó 4,3%, la de lácteos 3%o, la de yerba, mate y té, 6,2% y la de bebidas 3,5%.

  En el sector de los combustibles, los datos del Indec revelan que la refinación de petróleo se mantuvo casi sin cambios, frente a una demanda creciente. La consecuencia quedó a la luz en los últimos días de diciembre, cuando una alta demanda estacional provocó desabastecimiento y largas colas para cargar carburantes. El aumento del consumo y de los precios se puede comprobar a través de los datos de la recaudación tributaria. Los ingresos provenientes por combustibles subieron en torno del 26%.

Fortaleza

  El complejo de la industria textil se ubicó tercero en el ranking de expansión fabril durante 2010. Creció 14,6% en el acumulado del año pasado. El subsector de hilados de algodón aumentó la producción en 16% y el tejidos 14,3%. La fabricación de fibras sintéticas y artificiales aumentó 47,8%.

  Al igual que los electrodomésticos y la línea blanca, los rubros asociados a la actividad textil y de indumentaria forman parte de los sectores que están fuertemente asociados al modelo económico de la posconvertibilidad. Tanto en su promoción como en la protección que recibieron durante el peor momento de la crisis financiera internacional.

  Entre los rubros que sufrieron caídas de producción en el acumulado de los 12 meses están los cigarrillos (-1,4%) y la fabricación de papel y cartón (-1,5%). En cambio, el sector de edición e impresión aumentó su actividad un 5,5%.

  Dentro del sector de fabricación de químicos, caucho y plástico, la elaboración de sustancias químicas se incrementó 2,4%. El rubro agroquímicos lideró las alzas, seguido por detergentes, jabones y productos personales (3,4%) y gases industriales (2,4%).

  A fines de 2010, la industria en su conjunto utilizó el 82,9% de su capacidad instalada, con marcados altibajos, ya que el sector de refinación de petróleo trabajó en diciembre al 79,5% de su capacidad, mientras que el de sustancias y productos químicos lo hizo al 92,9%, y la producción automotriz al 74,1%.

  En 2009, el porcentaje de utilización de capacidad instalada llegó al 79,8%. Este indicador es clave para avizorar el futuro del modelo, ya que es el que permite detectar los cuellos de botella que, en tiempos de alto consumo, contribuyen a meter presión sobre los precios.

  Para la presidenta del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, la inflación de estos tiempos está provocada por la insuficiencia de las inversiones para ampliar la oferta, en un contexto de aumento de la demanda por efecto de las altas tasas de crecimiento del período. De hecho, con fondos de las reservas, se instrumentó un sistema de apoyo a los créditos para inversión a tasas subsidiadas.

  Distintos observatorios de la actividad industrial señalaron que hay un proceso de instrumentación de proyectos de expansión de la capacidad instalada, sobre todo a nivel de las pequeñas y medianas empresas, que debería cristalizar durante 2011.

  En parte, la concreción de estas iniciativas depende de la visión de los empresarios respecto de la evolución del mercado. Según la encuesta cualitativa que acompaña el Estimador Mensual Industrial (EMI) que elabora el Indec, el 27,1 % estimó que la demanda interna continuará creciendo al menos hasta marzo, contra un 10,7% que vislumbra una disminución, mientras que el 62,2% restante no anticipa cambios.

  Sobre las perspectivas de exportación para el primer trimestre, el 24,2% consideró que las ventas al exterior aumentarán.

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