Economía

Asiaín: "Hay que apuntar a una reactivación inteligente"

El economista Andrés Asiaín analizó la situación que heredará Alberto Fernández y los posibles caminos de salida. Las urgencias y la deuda.

Domingo 08 de Diciembre de 2019

Alberto Fernández asumirá la presidencia de la Nación el martes próximo. Heredará una economía en ruinas y enormes y urgentes compromisos de deuda que estrecharán sus márgenes de acción. Pese a ello, el economista Andrés Asiaín, titular del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso), uno de los analistas más precisos a la hora de anticipar los escenarios económicos que encadenaron el desastre económico de los últimos cuatro años, se muestra moderadamente optimista. Estima que la renegociación del pasivo externo, vía la formalización de la actual cesación de pagos, puede dar aire fiscal y financiero a la nueva administración para intentar recuperar la economía. “Una recuperación que debe ser inteligente, orientada a sectores que pueden responder rápidamente en materia de creación de empleo, resolución de problemas sociales, y que no demanden dólares”, recomendó. También opinó que a esta altura “Argentina tiene poco que perder con un default” y advirtió que “las prioridades a atender en esta etapa son claras: gente con hambre, gente sin empleo y empresas fundidas; los acreedores tendrán que esperar un poco”. En materia de pronósticos, con todas las prevenciones del momento, se animó a estimar un estancamiento o leve crecimiento para 2020.

— ¿Cuál es el punto de partida para Alberto Fernández en materia económica?

—La economía está sumergida en una crisis de la producción y el empleo. Nos acostumbramos a que los datos de todos los sectores muestren caídas espectaculares mes a mes. Y llevamos mucho tiempo así. Desde mayo de 2018 en adelante la crisis no se revirtió en ningún momento porque no se hizo nada para que se revierta. Más bien todo lo contrario. Por otro lado,la inflación está en los máximos de las últimas décadas. Hay que remontarse a los 80 para ver índices superiores. Después tenemos una situación de sobreendeudameinto y default de hecho. El crecimiento de la deuda externa fue la única política pública permanente del gobierno de Macri. Este es el estado de situación que va a encontrar Alberto Fernández. A partir de esta realidad, la combinación que se encuentre para negociar la deuda va a determinar en buena medida qué oxígeno fiscal que tendrá para generar una reactivación de la economía.

—¿Cuál es la bomba que hay que desactivar con más urgencia?

—Creo que Argentina, así como tiene una situación de sobreendeudamiento, también tiene una fortaleza, que es el hecho de que tiene muy poco que perder con el default. Porque nadie le va a prestar más plata, más bien están haciendo cola para cobrar. Hoy ya existe una situación de default, pero si se formaliza, le daría aire al gobierno para hacer políticas de reactivación de actividad económica. Y por otro lado, alivia la necesidad de dólares, lo que es vital para que la recuperación de la economía no se choque a los dos o tres meses con una situación de falta de divisas y de corrida permanente. Si Argentina entabla una negociación dura, donde la espera y el apuro estén del lado de los acreedores, y confía en que tiene bases autónomas para una recuperación económica, soy optimista. No creo en cualquier recuperación, sino en una inteligente, basada en sectores que no sean de consumo de corto plazo. No es cuestión de batir récords de ventas electrodomésticos y automóviles para estar los seis meses otra vez sin dólares porque demandan mucha importación. Se necesita reactivar en sectores que generen mucho trabajo, resuelvan problemas sociales urgentes y casi no demanden dólares, como construcción, servicios salud, educación, servicios culturales, seguridad. Nosotros presentamos una propuesta para crear 500 mil puestos de trabajo, que son los que estimamos que destruyó Mauricio Macri en sus cuatro años de gobierno.

—En su momento el Ceso presentó públicamente una propuesta de programa económico. ¿Tuvieron la oportunidad de conversar con allegados al nuevo presidente?

—Por algunos nombres que circularon y por algunas reuniones que tuve con futuros funcionarios, creo que hay buenas propuestas. La creación del Ministerio de la Vivienda, por ejemplo, e viene de la mano con algo que venimos sosteniendo desde el Ceso. Darle centralidad a este tema hace pensar que hubo una mejora al menos en la comprensión sobre cómo tiene que hacerse una recuperación para esquivar la restricción externa y resolver urgentes problemas sociales. Lógicamente hay restricciones que trascienden la buena voluntad de los funcionarios. Hay que ver cómo se resuelve el tema de la deuda externa para ver cuánto aire fiscal y externo le queda a la economía argentina.

—Respecto de la deuda, suena con fuerza la alternativa de plantear una postergación de pago por dos años. ¿Ese es el camino?

—Soy partidario de esa idea. Incluso el FMI tiene que pagar el costo de la intervención con signo partidario que hicieron financiando la fuga de capitales durante el gobierno de Macri. No pueden quedar impunes y van a tener que asumir los costos de esa errada política. Acá hay: gente con hambre, gente sin trabajo, empresas fundidas. Esas son las prioridades a atender. Los acreedores externos van a tener que esperar a que se resuelvan cosas más urgentes. No es lo mismo la urgencia de una familia que necesita un plato de comida en la mesa que la de un acreedor externo que quiere ver si gana un poquito más o un poquito menos.

—¿Qué expectativas tenés sobre el acuerdo social?

—Creo que puede servir. El tema es para qué se lo utiliza. Porque es un esfuerzo grande y para mí tiene que ser la base para una política de reducción fuerte de la inflación. Pero si se va a ser un acuerdo que sea un congelamiento de precios de tres meses y ninguna idea más detrás, va a ser un desperdicio de esfuerzo político. Tiene que ir acompañado de una dinámica. Nosotros propusimos paritarias indexadas al período de congelamiento, propuestas para créditos, tarifas. Si se hace en forma ordenada y se aprovecha va a ser importante. Después está la tarea de generar los consensos sociales y políticos. Hay muchos grupos empresarios que piensan que el pacto social es apretar a un gobierno para después pasarle la factura por los créditos que tomaron en dólares para comprar otras empresas.

—¿Te animás a hacer un pronóstico de cómo va a ser la economía de 2020?

—Nuestro escenario base en 2020 es el de una economía estancada o un leve crecimiento, con una inflación de 35%. Pero cualquier pronóstico está agarrado con alambre hasta que no haya más certezas sobre las definiciones de política económica.

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