Economía

Aseguran que "Macri tergiversa sus propios números"

El economista cuestionó el informe que realizó el gobierno como balance de gestión y dijo que "abusan" de la confianza pública.

Domingo 17 de Noviembre de 2019

“En el gobierno están decididos y terminan su gestión con la misma idea que empezaron: miente, miente que algo quedará”, advirtió el economista Esteban Guida, de Fundación Pueblos del Sur, quien analizó el informe elaborado por Jefatura de Gabinete y el Ministerio de Hacienda de la Nación, que repasa los principales números de la gestión económica de Mauricio Macri.

En el documento titulado “Ocho puntos sobre la economía” se afirma, entre otros puntos, que el país está “listo para crecer” ya que pudieron “revertir la herencia de 2015”. Sin embargo, Guida asegura que “es llamativo como el gobierno de Macri tergiversa sus propios números”. El economista hizo declaraciones en el programa “La banda cambiaria”, que se emite por FM Meridiano.

—El informe que dio a conocer Marcos Peña asegura que la inflación estaba bajando, y que la deuda que se tomó es menor a la del gobierno de Cristina y que fue para pagar el déficit y la deuda que dejaron. También que el empleo creció. ¿Qué opinas del informe?

—Tiene que ver con un intento del gobierno de dejar una imagen positiva, para lo que va a ser su rol de oposición política.Es llamativo cómo el gobierno tergiversa sus propios números, los que emiten sus oficinas y entidades oficiales. Marcos Peña, con su verborragia y actitud un poco pedante y su visión de las cosas, arroja números que no tienen nada que ver con los propios números que el Ministerio de Economía genera, haciendo redondeo y tirando cifras que para nada son las que estamos analizando. Creo que están decididos y terminan su gobierno con la misma idea que empezaron: “miente, miente que algo quedará”. En general las personas no tienen por qué conocer en profundidad estos datos, pero algo queda: la idea de que la culpa es del gobierno anterior. Realmente es importante echar luz porque no es una simple interpretación. Acá se están diciendo cosas que son totalmente contrarias a las propias cifras oficiales.

—¿Cómo quedará el nivel de deuda de este gobierno en términos de PBI, en comparación con el gobierno anterior?

—El gobierno está dejando la gestión con aproximadamente 320 mil millones de dólares de deuda bruta, que incluye la deuda con residentes locales como del extranjero. En términos de porcentaje esa deuda representa el 92% del PBI según cifras publicadas por el Ministerio de Economía. Pero Lacunza dice que esa relación es del 71% ¿qué pasa con esos puntos de diferencia? El ministro utiliza un tipo de cambio de $ 44,60 para llegar a este porcentaje, sabiendo que el tipo de cambio está hoy cerca de los $ 63. Es intencionado utilizar ese tipo de cambio para dividir. Lo mismo respecto de la deuda externa. El gobierno anterior la dejó en 13% del PBI y hoy está en el 51%. Hay no solamente una intencionalidad, sino un manoseo estadístico de las cifras como para dejar una imagen de que el problema no es tan grave como aparenta.

—El gobierno dice también que un tercio de la deuda fue para solventar el déficit fiscal que habían heredado, ¿Eso tiene alguna racionalidad?

—Ni conceptual ni numéricamente eso cierra. Conceptualmente porque el déficit fiscal del gobierno anterior, que tenía cerrado el mercado externo de capitales, fue financiado principalmente con deuda interna, de organismos del Estado: Banco Central, Banco Nación y Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Con lo cual, con una devaluación como la que generó este gobierno, esa deuda en pesos significa muchísimo menos. Pero aún así, Peña tiró una cifra al voleo de 100 mil millones de dólares que es totalmente falsa. Ojo, no lo digo para defender la gestión anterior, ni la actual ni la que viene, sino porque estamos en una situación de crisis y lo menos que necesitamos es que los funcionarios “tiren fruta” a mansalva porque ese es un pasivo del sector público. No estamos para estar jugando con los números. El déficit acumulado entre 2009 y 2015 es de 65 mil millones de dólares, pero el déficit acumulado entre 2016 y 2018, son tres años, es de 82.700 millones de dólares. Ni fueron 100 mil millones de dólares, ni es mayor al que está dejando este propio gobierno. Por supuesto que al tener acceso al mercado de capitales del exterior con ocurrió después del pago de los fondos buitres, esa deuda principalmente en el caso de Cambiemos es deuda externa. Entonces hay que devolver dólares que Argentina no genera, contra lo que era la política de endeudamiento con ahorro interno. Ni son los números, ni es la interpretación, ni es el saldo que deja una deuda vs. la otra.

—¿La relación entre deuda y déficit que va a dejar el gobierno es de una composición muy distinta?

—La idea que tira Peña de que están dejando las cuentas públicas equilibradas, es a esta altura un insulto, porque se dicen cosas con total impunidad. El gobierno de Macri aumentó el déficit fiscal primario, el que no incluye intereses. Recién este año logró bajarlo por la fenomenal recesión y la caída abrupta de la actividad económica. Pero aún así, el déficit financiero lo aumentó con los intereses de la deuda. El dato correcto que hay que mirar para poder juzgar estas palabras es el perfil de vencimiento de interés de la deuda que teníamos a diciembre de 2015, que era de 31 mil millones de dólares. El gobierno anterior, al no tener financiamiento externo, no tenía acceso al mercado internacional de capitales en moneda extranjera. Ahora, el perfil de vencimiento que tenemos, si le agregamos los 40 mil y pico de millones de dólares que nos prestó el Fondo Monetario y tenemos que empezar a pagar inmediatamente si no hay refinanciación, es dos o tres veces más alto que eso. ¿De qué deuda estamos hablando? ¿De una deuda para pagar esos 30 mil millones de dólares, cuando en realidad la deuda externa sola aumentó en 108 mil millones de dólares?. Los números parecen muy grande pero conceptualmente es cómo querer meter un elefante en un Fiat 600. La intencionalidad política tanto de Peña como del ministro Lacunza es abusiva de la confianza pública.

—Cuando el FMI le dijo al actual gobierno que no le iba a dar el último tramo del préstamo comenzó con un proceso de colocación de deuda pública, fundamentalmente con la Ansés, que hasta llegó a la Justicia porque se teme que va a terminar desfinanciado el FGS ¿Es posible que esto se pueda recuperar, que sean factible de pago? ¿Cómo ves el perfil de la deuda interna que se está colocando?

—Las dos devaluaciones que tuvimos este años licuaron fuertemente la deuda interna. Si uno mira las estadísticas de la deuda pública bruta cayó, porque la deuda nominada en pesos con un tipo de cambio a 62 pesos, aunque se usó el 57 pesos en septiembre, es mucho más baja. Pero no porque se pagó la deuda sino porque la devaluación licúa la deuda de los tenedores en moneda local, que es la que la administración central tiene con los organismos públicos, como el Nación, el BCR y FGS principalmente. La deuda interna, por la que tanto el FMI como el propio gobierno pusieron el grito en el cielo de que la administración central le debía al Banco Central y a los otros organismos, es la más fácil de pagar, de cancelar. Porque además tiene que ver con la moneda nacional que emite el propio Estado. Es una zoncera criticar la propia deuda con organismos públicos pensando que con el endeudamiento externo uno está mucho mejor. Ahora lo que estamos viviendo, esta restricción externa fenomenal, este condicionamiento político que va a tener Alberto Fernández como lo tuvo Alfonsín, Menem, y todos los gobiernos, tiene que ver con una deuda para pagar en un bien que nosotros no creamos, como es el dólar. ¿Cuál fue el chiste, cuál fue la genialidad de transformar deuda pública interna en deuda en moneda extranjera?. Al revés, fue un corsé a la posibilidad de desarrollo que van a condicionar al próximo gobierno, pero en realidad a las posibilidades de crecimiento de la Argentina.

—¿Fue un gran negocio para los que lo hicieron?

—Fue un gran negocio para las entidades financieras y también para los que manejan y acumulan en moneda extranjera que con estas devaluaciones y este cambio en la relación de precios salen altamente favorecidos. Pero los argentinos trabajan en pesos, viven en pesos y tendrá que seguir siendo así. Esta cultura dolarizada, que no es desde siempre en la Argentina como también quieren decir si no que viene producto de políticas intencionadamente aplicadas por gobiernos de esta índole, esa cultura en algún momento va a tener que cambiar si queremos realmente administrar en términos del bienestar nacional y de la felicidad del pueblo argentino que es lo que estamos tratando de lograr en algún momento.

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