Economía

Arrancó la gran pelea por la reestructuración de la deuda

El gobierno argentino presentó la oferta para canjear la deuda bajo legislación extranjera. Qué opinan los economistas sobre la propuesta.

Domingo 26 de Abril de 2020

El gobierno presentó el viernes pasado su propuesta para renegociar u$s 66.238 millones de deuda emitida bajo legislación extranjera, en la que prevé un período de gracia de tres años sin ningún tipo de pago, con una quita reducida sobre el capital y un recorte del 62% en los intereses, que suman un monto total de u$s 41.500 millones.

La propuesta ya generó el rechazo de tres grandes grupos de acreedores. El ministro de Economía, Martín Guzmán, consideró esa reacción “esperable” en el marco de las presiones para mejorar la situación negociadora, pero aclaró que no habrá una mejora.

Por lo pronto, con el no pago de los servicios de tres bonos por u$s 500 millones a su vencimiento, comenzó a correr el período de 30 días hacia un acuerdo de reestructuración o un default formal.

Analistas financieros estiman que un incentivo de último momento que podría incorporar el gobierno argentino sería un warrant o un cupón de crecimiento.

En rigor, como lo señaló el presidente Alberto Fernández en reiteradas ocasiones, la deuda argentina ya está en virtual default desde el año pasado, cuando el gobierno de Mauricio Macri reperfiló vencimientos en pesos. Ya en 2018 debió recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) para evitar el incumplimiento de la deuda tomada durante su propio gobierno.

Durante la administración anterior, la deuda pública de la Argentina creció del 52,6% al 91% del PBI. La deuda en moneda extranjera pasó del 36,4% del total al 62%. Es decir, de u$s 86.702,06 millones a 2019 a u$s 209.105,54 millones, un aumento de 141,17%.

La propuesta de reestructuración es sobre 21 bonos, de los cuales 17, por u$s 41.548 millones, fueron emitidos en los últimos cuatro años. El resto son emitidos durante el kirchnerismo para reestructurar (con una quita del 75%) la deuda emitida durante los 90 y defaulteada por la administración de Fernando De la Rúa.

El grupo de investigadores nucleados en el Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (Mate), señaló en un informe especial, que el proyecto de presupuesto 2020 que dejó elaborado el macrismo contemplaba pagos de deuda por $ 4,7 billones, contra $5,2 billones de ingresos. Es decir, el 90% de los ingresos iban a pagar deuda. Entre 202 y 2028, los vencimientos suman u$s 184 mil millones, a razón de u$s 20 mil millones de promedio anual.

Qué se renegocia

De la deuda pública argentina, la que está sujeta a reestructuración en esta oferta, es la nominada en divisas y bajo legislación extranjera. El gobierno propuso cambiar la estructura de deuda por otra que implique un período de tres años. El primer pago sería a fin de 2022, por un cupón promedio del 0,50%. El incremento del cupón sería gradual hasta llegar a 4,75%. El interés promedio es del 2,33%. “En los últimos años se tomó deuda a una tasa en muchos años superior al 7% anual”, recordaron en Mate.

La propuesta se centra en el plazo de gracia y en la poda de intereses, con la intención de aliviar la carga de la deuda en el presupuesto. Es menos lesiva para los acreedores en materia de quita del capital adeudado, de apenas 5,4%. Eso sí, hasta finales de 2026 no se realizarán pagos por ese concepto.

El ahorro que pretende Guzmán es de u$s 41.500 millones a valor actual (u$s 37.900 millones interés y u$s 3.600 millones capital).

En términos de presupuesto, la Secretaría de Finanzas estimó que el ahorro potencial en el período 2020-2025 es de u$s 34.500 millones en el pago de vencimientos.

Para canjear los 21 títulos, el gobierno emitirá diez bonos, cinco en dólares y cinco en euros, con vencimientos hasta 2047. La propuesta contempla a los grupos de tenedores de bonos que tengan títulos emitidos bajo el contrato legal del 2005 y los que hayan sido emitidos a partir de 2016. Ambos tienen distintas cláusulas de acción colectiva, como por ejemplo, la definición de los umbrales de mayorías para poder dar por exitosa la operación.

Además, el gobierno impuso topes a los ingresos en bonos nuevos de menor plazo de vencimiento, como los nominados en dólares y en euros que vencen en 2030 y en 2036. Para los primeros que vencen dentro de 10 años, se ofrecerá una capitalización máxima de 11.400 millones, mientras que para el mismo nominado en euros, una capitalización máximo de 3.200 millones.

Guzmán también le solicitó al Club de París posponer por un año el pago de u$s 2.100 millones que vencen en mayo, y abrió un diálogo con el FMI para renegociar una deuda de u$s 44.000 millones. Respecto de la deuda en dólares bajo legislación local, que suma u$s 36.672 millones, fue reperfilada.

Los economistas recalcaron que la propuesta es muy distinta a la de 2005, ya que aquella fue mucho más agresiva en quita de capital e intereses y extensión de plazos.

“Es una propuesta interesante, la sorpresa es que se trató de penalizar más al valor futuro, al dar un período de gracia extenso, y no tanto sobre el capital”, dijo Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina. “Si bien no deja de ser una quita real fuerte, implica que no hay que pasar rápidamente a pérdida. No se esperaba esta sutileza”, agregó.

Estanislao Malic, economista del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso), opinó que es una oferta “viable, equilibrada y apetecible para los mercados” ya que le permitiría al país “honrar sus deudas de manera previsible”. La propuesta es, “mucho más light que 2005, aunque son otras las condiciones”, dijo y planteó que para los bonistas “la quita de capital es una anécdota porque los bonos se valúan a mercado” y lo que a ellos les importa es “a cuánto se van a vender”.

Si esta oferta sale bien, los precios de los bonos “van a mejorar mucho”, de modo que “los que los compraron antes van a perder, pero no tanto, y los que compraron hace poco van a ganar mucho”, dijo.

Emanuel Álvarez Agis, de la consultora PxQ y ex viceministro de Economía, señaló que “tal vez no se tenga un plazo tan determinante” como el 8 de mayo, como dijo el gobierno, y luego “se pueda seguir negociando”. Planteó que la negativa de los bonistas es parte de la pulseada, y que en la propuesta “no hay diferencia entre el que entra y no entra en este acuerdo”, ya que hay un período de tres años en que no se pagan ni capital ni intereses “y eso es un tema a ver”.

Finalmente, el economista Martín Kalos dijo que “es razonable” reducir intereses en lugar de ir por una quita de capital. Esto es así porque “el nudo del problema no estaba en la cantidad de deuda si no en los plazos de pago”, señaló.

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