Arranca el segundo round del gobierno
Se está yendo el primer round en una nueva etapa de gobierno que intentará revertir lo que parece un ser un karma.

Domingo 19 de Enero de 2020

Se está yendo el primer round en una nueva etapa de gobierno que intentará revertir lo que parece un ser un karma: reglas de juego que estimulen la inversión productiva en el marco de un sistema económico que funcione dentro de la mayor libertad posible y que la “solidaridad” dé paso a la dignidad de un trabajo que aporte valor, primero a sí mismo y a la comunidad.

Malik Abdul Aziz, mas conocido como Mike Tyson fue un boxeador letal. El 90% de sus peleas ganadas (44/50) fueron por knockouts y a su vez la mayoría en los primeros asaltos. Tenía claro que debía pegar y duro de entrada sino su propio estilo lo haría insostenible a lo largo del combate.

Pagaba muy duro tan pronto como sonaba la campana, embestía al rival sin piedad y a menos de 3 minutos casi liquidaba a cualquier oponente, y cuando no podía, por ahí metía un tarascón de oreja (Evander Holyfield).

¿Valía todo?

Se subió al ring un nuevo presidente y en lo que dura un round de box, una treintena de medidas económicas (mayoría de impuestos, restricciones a la libertad, emisión monetaria y crecimiento del gasto) intentarán paradójicamente desatar el nudo que estas mismas medidas incubaron hace más de 10 años. En definitiva, intentará revertir el paro económico.

Lo paradójico es que reciclamos recetas y contradicciones propias de otros tiempos. Argentina es calesitera, anacrónica y su dirección ha demostrado una inigualable impericia en la resolución de desafíos del que el mundo ya casi no habla.

Ahora estamos en el primer descanso, con la cara llena de dedos, aturdidos porque si bien los slogan de campaña son sólo eso, era impensado que la solidaridad seguiría siendo más sacrificios a los que en definitiva con cada gobierno están peor (la ex clase media).

Se estima que argentina produce alimentos para 400 millones de personas, nuestra población es sólo el 10% de ese producido y tenemos una pobreza de 40%. Poco más que vergüenza debería darnos el aplaudido Plan Alimentar. ¿Qué tiene de solidario?

Cuando compramos un paquete de fideos por $ 54, pagamos 43% de impuestos y aún así no alcanza. Mas de 160 impuestos y 70 mil regulaciones, conforman un entramado que aniquila el bolsillo de cualquier trabajador, cuenta-propista y literalmente anula la iniciativa de emprender. No hay Tasa Interna de Retorno (TIR) que resista: somos récord mundial de opresión fiscal.

Segundo round

Suena la campana y estamos por salir al segundo asalto. muy goleados de arranque, aturdidos y sin saber qué estrategia seguir, mas que salir a dar batalla como sea, en el estado que estemos. Así es la diaria de un trabajador, de una pyme promedio, del que camina por la calle sin saber qué le va a deparar la jornada, sin malla de contención. Mike sí la tiene clara y es tumbarnos lo antes posible.

Todo parecido con la realidad es casi ficción, aunque parece que quienes trabajando y pagando los impuestos, intentan emprender, son los enemigos de un Estado que se empeña en repartir lo que no se genera, y asfixiar con impuestos a la vaca de la que luego, necesariamente, debe extraer la leche. El Estado nunca genera recursos, los extrae del privado.

Hace años que partimos de la premisa equivocada de que los costos determinan los precios. Siendo así, el foco está en limitar los movimientos naturales del funcionamiento económico. Distorsiones que se pagan caro y no se sostienen.

La realidad indica que los precios los avalan los consumidores cuando efectúan la compra y entendiendo que reciben a cambio más de lo que entregan como pago (¿quien quiere los pesos?). Así se forman los precios, en libertad y no bajo fuerza de ley y con direccionamientos. Estos últimos son el antídoto perfecto contra la iniciativa privada. Los hechos en la historia económica lo avalan.

La economía es un organismo vivo que gira en torno a la acción humana y si bien cada cual toma sus decisiones con métricas particulares, toda instancia previa a una decisión incluye al menos: confianza y expectativas. El gran desafio de los proximos 60 días esson encaminar éstos disparadores en el sendero del virtuosismo para que los golpes sean asimilados rápidamente:

Cuando hay confianza en un modelo de consistencia lógica, que estimule competencia, abierto al mundo, que baje la carga impositiva, facilite la iniciativa privada y el Estado eficiente (útil y pagable), todos empujaremos en la misma dirección. Cuando hay expectativas y el presente no acompaña, nos bancamos el mayor sacrificio por un devenir más propicio.

Sin ninguna de las dos variantes, estaremos condenados a creer que: emitiendo, expropiando y repartiendo, seremos solidarios. Eso sí, con ciclos cada vez más cortos y de dramáticas consecuencias.