Economía

"Argentina está viviendo una nueva crisis de deuda"

El endeudamiento de la actual gestión de gobierno y la virtual cesación de pagos condicionan la situación económica.

Domingo 23 de Junio de 2019

“Se escucha mucho decir por estos días que la incertidumbre política es la causa de la crisis financiera, cuando es exactamente al revés, la crisis de la deuda argentina es la causante de la incertidumbre política”. Héctor Giuliano es uno de los estudioso más reconocidos sobre la problemática de la deuda pública argentina, a la que le dedicó una obra bibliográfica de diez tomos. Miembro del Foro Argentino de la Deuda Externa, estuvo durante la semana en Rosario invitado por la agrupación Alde y el Foro Patriótico y Popular. Su diagnóstico sobre el “problema central” de la economía es lúgubre: “Argentina está en el epicentro de una nueva crisis de deuda, está virtualmente en default y esta pesadísima herencia condicionará a la próxima administración”.

Al 31 de marzo de 2019, según datos del Ministerio de Hacienda, la deuda del Estado nacional ascendió, en números redondos, a 338 mil millones de dólares. El 76% está nominada en moneda extranjera. Según el presupuesto aprobado a fines del año pasado, en 2019 vencen 51 mil millones de dólares, y además está previsto tomar nueva deuda por u$s 49 mil millones. Esos vencimientos se refinancian con nueva deuda, a costos crecientes en materia de interés. Pero como desde 2018 los mercados están cerrados para la Argentina, el gobierno nacional recurrió al auxilio del Fondo Monetario Internacional, que lo asistió con un crédito stand by de 57 mil millones de dólares, el 90% del cual será desembolsado antes de que termine su mandato. La próxima administración heredará los vencimientos.

El diagnóstico de Giuliano sobre la crisis de deuda no se queda en los números. “Para entender la centralidad que la deuda tiene en la política y economía argentina hay que entender que se trata de un negocio, un sistema que además tiene una lógica, que es la lógica de la usura, cuando el acreedor tiene una posición claramente dominante sobre el deudor”, señaló. En esta lógica, la refinanciación permanente de intereses sobre deudas tomadas sin capacidad de repago tiene un destino inexorable: la insolvencia.

“El objetivo del usurero es el de la servidumbre de los intereses, el negocio no es que el deudor pague sino que siga debiendo; de hecho argentina no paga un centavo de capital, toda la deuda que vence es renovada y se refinancian los intereses, que, como capitalizan por anatocismo, terminan aumentando en forma proporcionalmente desmesurada”, señaló.

Esta trampa tiene impacto directo en el déficit fiscal. Entre 2015 y 2019 se duplicó el pago anual de intereses, según las partidas contempladas en el presupuesto nacional. Este año se estimaron, en forma conservadora, pagos por u$s 20 mil millones para ese concepto, que al tipo de cambio del presupuesto equivalen a $ 750 mil millones. “Esta carga equivale al 17% del gasto público y al 40% del gasto de la administración central”, explicó. El pago de intereses es “explica principalmente el déficit fiscal, que a su vez lleva a tomar más deuda”.

La cuenta de intereses, pro ejemplo, supera ampliamente a la inversión prevista en obra pública, de $ 184 mil millones anuales. Pero también supera al rubro más demonizado de las cuentas públicas: el sistema previsional. “El presupuesto contempla erogaciones previsionales por $ 1,6 billón, pero el sistema genera recursos por $ 1,2 billón, de modo que el déficit es de $ 400 mil millones, la mitad que lo que se paga por intereses”, destacó.

El investigador objetó que Macri se endeudó a un ritmo de u$s 40 mil millones por año. “La deuda creció dos veces y media por encima del déficit fiscal”, dijo para censurar el principal argumento oficialista sobre el tema. La consecuencia, en todo caso, fue que a dos años y medio de mandato, el gobierno no pudo pagar más los compromisos con los acreedores. Historió: “El entonces ministro de Finanzas, Luis Caputo, avisó en marzo del año pasado que Wall Street le había cortado el crédito en Argentina, el 25 de abril comenzó la corrida cambiaria cuando el banco Morgan –que a su vez era uno de los grandes compradores de los nuevos bonos y el anterior empleador de buena parte de los funcionarios del área económica–, compró de golpe u$s 800 millones para llevárselos, y en mayo Macri estaba negociando un acuerdo con el FMI”.

De esta forma, el responsable de la “tercera gran ola de endeudamiento”, luego de las que condujeron José Alfredo Martínez de Hoz en el 76 y Domingo Cavallo en los 90, llevó al país a una nueva cesación de pagos. Situación que apenas es disfrazada por el megacrédito que el FMI le otorgó directamente al gobierno de Mauricio de Macri. “Esta ola endeudadora tiene un condimento adicional, que es la deuda equivalente a u$s 82 mil millones que tiene el Banco Central entre Leliq, pases pasivos y préstamos externos”.

Agigantada en su costo y achicada en sus plazos por el proceso de cambio de Lebac a Leliq, esta deuda es, a juicio de Giuliano, una bomba de alcances potencialmente devastadores, por su ramificación en el sistema financiero. “Hoy el BCRA tiene un descalce de 18 mil millones de dólares, está insolvente e ilíquido, si fuera un banco estaría en situación de ser liquidado”, advirtió.

De hecho, estimó que mientras la carga de la deuda del Tesoro es de $ 2 mil millones, la del BCRA es de $ 3 mil millones por día

Si bien disparó críticas contra los gobiernos kirchneristas, fundamentalmente por su confesa condición de “pagadores seriales” de deuda de dudoso origen, Giuliano remarcó que la crisis que enfrenta la Argentina es responsabilidad exclusiva de Mauricio Macri. “El mismo gobierno de Cambiemos excluyó explícitamente de sus denuncias sobre la herencia recibida, al tema de la deuda”, recordó. Y consideró un “escándalo” que el actual mandatario “patee este problema mientras intenta, con el apoyo del FMI, vender expectativas que no se condicen con la el escenario de cesación de pagos en el que dejó al Estado argentino”, alertó.

La renegociación del acuerdo con el Fondo y la reestructuración de deuda privada serán, a su juicio, los puntos candentes de la agenda de la próxima administración. A Giuliano tampoco lo convence la actitud de la actual oposición sobre tan espinosa problemática. “Es un absurdo financiero pensar que el Estado va a vivir refinanciando intereses sin tener capacidad de repago”, alertó, y se quejó porque “la clase política no habla de estos temas”.

Blanquear la cesación de pagos será, a su entender, inevitable en el corto plazo. Y deberá ser acompañada de una reestructuración. Pero para Giuliano, ninguna solución será seria sin realizar un “censo de acreedores” y una investigación sobre la legitimidad de sus acreencias. También consideró imperioso determinar responsabilidades. “Bienvenidos los juicios para investigar casos de corrupción, pero es un escándalo que no estén sentados en los tribunales los funcionarios responsables de este endeudamiento generado dentro del marco de un manifiesto conflicto de intereses, por funcionarios que fueron ejecutivos de los propios fondos de que intervinieron en las maniobras de endeudamiento y fuga”.

A.T. y S.C

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