Economía

Anticipan que "el FMI pedirá un dólar de equilibrio"

El ex diputado de Cambiemos respaldó a Macri y sugirió reimplantar retenciones y gravar importaciones.

Domingo 20 de Mayo de 2018

La decisión de volver a reclamar una ayuda financiera al Fondo Monetario Internacional (FMI) fue justificada por el gobierno como una muestra de confianza en el rumbo del país y rechazada por un amplio arco político de la oposición por la dependencia y los condicionamientos que genera. El economista Eduardo Conesa entiende que no es ni una cosa, ni la otra. En cambio, lo ve como una oportunidad para que la Argentina tenga definitivamente una suerte de veedor con mirada aguda para sanear lo que considera el problema central en la economía: el elevado déficit fiscal, que provoca que cualquier corrección del tipo de cambio, a la que también considera necesaria para la competitividad interna, sea un tremendo fracaso.

"El plan económico del actual gobierno tiene algunos defectos y es necesaria una discusión técnica más profunda que seguramente se va a hacer con el FMI", dijo el master en Economía, investigador y hasta 2017 diputado nacional por el PRO por Ciudad Autónoma de Buenos Aires, quien estuvo en Rosario para disertar sobre "Economía argentina: los cambios del desarrollo", invitado por la cátedra de Finanzas Públicas y Derecho Financiero y la de Economía Política de la Facultad de Derecho de la UNR, que conducen el diputado Sergio Mas Varela y Raúl Salzman.

Conesa recordó que le presentó al gobierno un conjunto de medidas para dar un viraje en puntos centrales de la economía. Algunas, sugestivamente, fueron parte de las que regían con el modelo del gobierno anterior, como retenciones a las exportaciones agropecuarias y mineras, y un impuesto sobre las importaciones, que permitirían "sumar miles de millones de dólares" aunque apalancado por un tipo de cambio alto "basada en una devaluación técnicamente bien hecha"que permitirían cubrir gran parte de la brecha fiscal y no provocar un inmediato traslado a precios.

—¿Cómo analiza la decisión del gobierno de pedir un crédito del FMI?

—Creo que fue una medida acertada del presidente. El Fondo dijo que la Argentina podría encuadrar en un crédito stand by, que exige una cantidad de discusiones y condiciones. En 2017 el déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (exportaciones menos importaciones de bienes y servicios) fue de u$s 30 mil millones, monstruoso, el más alto de todos los tiempos, y esto evidencia que hay desequilibrios en la economía, principalmente el tipo de cambio. Seguro con el FMI se va a discutir un tipo de cambio de equilibrio que le permita a la economía argentina crecer sin endeudarse o endeudándose poco.

—¿Cómo se evita que la devaluación pase a precio y provoque una fuerte recesión en la economía doméstica?

—Primero tiene que haber por lo menos equilibrio fiscal o mejor aún, superávit fiscal, porque inmediatamente caen las tasas de interés y ahí baja un costo fundamental de las empresas. Por otra parte, nuestro país es exportador de materias primas que inciden mínimamente en el precio. De hecho, la incidencia del trigo en el precio del pan es el 5%. Se puede hacer una devaluación que no tenga mayor impacto en los precios. Un poco puede ser que se traslade, pero aún una devaluación que no fue bien hecha, como la del 2002, llegó al 300% pero el impacto en los precios fue del 40%. Si se hubiese realizado bien se necesitaba un 100% solamente, seguro el impacto habría sido de apenas 5%.

—Cuando Mauricio Macri asumió se salió del cepo y hubo una primera devaluación. Ahora con la crisis cambiaria el peso se depreció más del 22% en el año ¿Por qué sigue habiendo inflación entonces?

—Entonces fue una devaluación pero con un fuerte déficit fiscal que no se corrigió. La teoría que tenía en ese momento el ministro de Hacienda era que ya los precios tenían el nivel de tipo de cambio paralelo y que no iban a subir. Era una teoría completamente extravagante. Se produjo la devaluación y el aumento de los precios. La devaluación estuvo técnicamente mal hecha. Ahora que interviene el FMI la esperanza mía es que se haga bien. El presidente tiene una excelente relación con Donald Trump, con el gobierno de Francia. Todo indica que lo van a tratar bien. Pero le dijeron «no le vamos a dar un crédito fácil, una línea sencilla». Le dijeron un stand by, esto significa discutir toda la política macroeconómica.

—Ud. señala que el déficit es el problema central y que el FMI se focalizará allí. ¿Cómo se puede hacer eso sin que deteriore la calidad de vida de los argentinos?

—Hay que tener en cuenta que el gasto público en la Argentina es muy alto, cerca del 45%. Pero es en pesos. Si el tipo de tipo de cambio sube, el gasto público en dólares se reduce considerablemente. Y lo que importa es eso. Lo que pesa sobre la economía es la ineficiencia del gasto público. Pero si lo traducimos a dólares, si el dólar está alto, automáticamente ese peso se reduce. Esa es la primera cuestión. Después se abren las posibilidades de exportar y eso tiene un efecto multiplicador. Si el tipo de cambio está muy alto se pueden poner algunas retenciones a las exportaciones que el gobierno de Macri al principio derogó. Esto permitiría recaudar varios miles de millones de dólares y también un pequeño impuesto a las importaciones, un poco más bajo. Ambos de por sí permitirían cubrir gran parte de la brecha fiscal.

—Entonces, ¿fue un error de política económica derogar las retenciones mineras y agropecuarias y dejar tan endeble el frente externo?

—Claro. Lo que interesa es que las actividades agropecuarias y mineras sean rentables para que haya inversión. Pero son igualmente rentables con retenciones y puede haber mucha más inversión si el tipo de cambio es alto, porque así la tasa de interés interna es baja y esto facilita mucho la actividad económica y desinfla los costos de las empresas. Incluso los derechos de exportación pegan un golpe hacia abajo a los precios de muchas materias primas que, de esta manera, bajan la incidencia de éstas en el costo de producción. Por otra parte, si hay un tipo de cambio alto con derecho de exportación a las materias primas se facilita la industrialización y la generación de mayor valor agregado. La Argentina tiene que dejar de exportar litio para exportar baterías.

—Esto era así en el gobierno anterior, ¿Por qué se desarmó?

—Lo que ocurría es que el tipo de cambio de la época del «cristinismo» era muy bajo. Y toda la economía estaba terriblemente intervenida y había que llenar formularios y había una gran corrupción. El tipo de cambio tiene que ser alto pero sin burocracia ni controles. Lo que tampoco está bien del actual gobierno es dejar que los exportadores puedan llevarse libremente los dólares afuera. Eso es un error. Hay que hacer que los exportadores tengan que liquidar el producido de sus ventas. Y que el Banco Central pueda comprar esos dólares. Eso genera liquidez en la economía y permite bajar las tasas. La emisión monetaria que es perjudicial para la inflación es la del gasto público que va directamente a sueldos y otras actividades que inmediatamente tiene un fuerte peso en la demanda de bienes y entonces eso reactiva la inflación. Pero la emisión monetaria que viene de la compra de los excedentes de las exportaciones hace bajar las tasa de interés y de ninguna manera tiene ese impacto que tiene el gasto público en el déficit fiscal. Además, hay otro tipo de impuestos, por ejemplo yo propuse cobrar un 1% para repatriación de capitales.

—¿Fue un error el blanqueo?

—El gobierno en lugar de hacer una repatriación hizo un blanqueo pero permitiendo que los capitales estén afuera. No está bien. En la Argentina se calcula que hay más de 300 mil millones de argentinos en el exterior. Si lo traen acá con el 1% acá se puede rearmar un mercado de capitales enorme. En ese caso también hay que tomar una segunda medida, que sería indexar los depósitos a plazo fijo para que los capitales vengan y se coloquen a plazo fijo. Esto permitiría que los bancos tengan gran cantidad de fondos prestables y bajen las tasas.

—¿La indexación de depósitos garantiza la llegada de capitales?

—En Argentina como tenemos esta larga tradición de inflación, necesitamos estimular el ahorro nacional. Tendríamos que establecer cuando se hace un depósito a plazo fijo a más de tres meses en un banco automáticamente ese dinero queda indexado y entonces el argentino, en lugar de comprar dólares lo deja en el banco. Si además de hacer toda esa devaluación tomamos otra medida de indexar el tipo de cambio, los argentinos vamos a perder la manía de llevar la plata afuera.

—Además de herramientas de política monetaria, ¿considera necesarias acciones para administrar el comercio exterior, como por ejemplo, controlar las importaciones para equilibrar la balanza?

—Si ponemos el tipo de cambio alto de por sí opera como una tarifa aduanera para proteger contra las importaciones. Entre las medidas que propuse en un plan económico y que le di al gobierno una es que las importaciones tengan un derecho uniforme, igual para todas, de 10%. Con eso y un tipo de cambio mucho más alto, la industria argentina por ejemplo la de maquinaria estará de parabienes y no les convendrá importar y toda la producción sería local.

—¿Qué opina de la reforma laboral?

—Las leyes laborales y los impuestos al trabajo en Argentina son exagerados, pero Keynes, que era un gran economista, cuando este tema se discutía en Inglaterra decía esto es "tonto" porque si uno sube el tipo de cambio, inmediatamente el salario en dólares baja y al empresario no le interesa el salario en pesos, sino el salario en dólares. Ahí está la solución de este problema en el que el gobierno se mete.

—¿Hay posibilidad de que en la Argentina haya nuevamente un corralito?

—No, porque el corralito se dio cuando había una gran cantidad de depósitos en dólares —10 mil millones en billete— que la gente había depositado. Los bancos por un sistema de multiplicación de los depósitos los prestaron varias veces. Se armó así un total de u$s 50 mil millones en depósitos, pero los verdaderos dólares eran 10 mil millones. Y eso fue lo que pasó. Cuando nos quedamos sin dólares fue que la gente se asustó y fue a los bancos a pedirlos y estaban prestados a gente que no ganaba en dólares. Ese fue el gran descalce y fue un pecado de «lesa economía» de los señores Domingo Cavallo y Roque Fernández, porque una de las reglas fundamentales es que los bancos tienen que prestar calzados. Pero ahora gran parte de los dólares están prestados a actividades de exportación. Hay una excepción, ahora le están prestando al gobierno, se levantó la restricción que había sobre eso. Ese es un error. Crea un problema estamos volviendo al mismo error de Cavallo, aunque en forma limitada.

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