Economía

América latina, en el ojo de la tormenta financiera

Las crisis en Brasil y Rusia afectarán a los países en desarrollo. El FMI prevé un repunte en 2016

Domingo 11 de Octubre de 2015

El crecimiento de los países emergentes se ralentizará en 2015 por quinto año consecutivo, como resultado de las recesiones en Brasil y Rusia, y deberán esperar hasta 2016 para experimentar una mejora, según las últimas estimaciones del Fondo Monetario Internacional.

En ese escenario, América latina y el Caribe se llevan la peor parte, al ser la única región que verá contraer su economía durante este año, aunque se espera un leve repunte para 2016.

Según el organismo multilateral el PBI de la región se contraerá 0,3 por ciento en 2015, arrastrado por Brasil y Venezuela. Hasta julio pasado, el Fondo pensaba que la región iba a crecer un 0,5 por ciento.

Con estos datos en la mano, el Fondo volvió a recomendar políticas de ajuste para la región, y para el caso argentino en particular advirtió que "los desequilibrios macroeconómicos han empeorado".

"En Argentina un enorme impulso fiscal contribuyó a estabilizar la actividad económica en 2015, pero los desequilibrios macroeconómicos han empeorado", dice el informe sobre "Perspectivas Económicas de Las Américas" dado a conocer en Lima, donde se realizó la asamblea anual del organismo.

La región, exportadora de materias primas por excelencia, se ha visto golpeada por una menor demanda China, su principal comprador, que se desacelera y compra menos, privilegiando el estímulo de su economía, que amenaza con crecer sólo un 6,8 por ciento en 2015, su menor desempeño en los últimos 25 años.

Para la Organización de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad), América del Sur debería establecer alianzas comerciales directas entre sus naciones e incluso con otras regiones del mundo para aplacar el impacto de un nuevo "freno" de su economía en 2016.

El informe de Naciones Unidas recomienda avanzar en iniciativas regionales e interregionales que den lugar a acuerdos de intercambio, como la Aladi.

Créditos de comercio entre los países miembro, la creación de un fondo común de reservas y swaps _financiamiento entre bancos centrales como el que Argentina realizó con China_ para dedicar los dólares a otros fines como la estabilidad financiera, también son algunas de las herramientas recomendadas para impulsar el intercambio.

El economista Pablo Borzt, encargado de presentar el informe de Unctad, opinó que la cooperación sur-sur podría enfocarse en reforzar el papel de los bancos de desarrollo dado que hay una rica experiencia para aprovechar en esta región del globo y, principalmente, recursos naturales por explotar más ampliamente.

Naciones Unidas espera que no haya crecimiento marcado de exportaciones, por lo que la salida de la crisis no se verá por ese lado, porque el volumen está sustancialmente por debajo de la tendencia previa a 2008. Bortz dijo que el impacto del freno del comercio internacional sobre América latina será "sustancial" dado que en los últimos años se observó una reprimarización de la economía en esta región.

Para el presidente ejecutivo de la Corporación Andina de Fomento (CAF), Enrique García, y la titular de la Secretaría Iberoamericana (Segib), Rebeca Grynspan, la inversión en infraestructura es una de las grandes necesidades de América latina para enfrentar los desafíos económicos y sociales en un contexto de fuerte desaceleración de la actividad.

"América latina está invirtiendo la mitad de lo que necesita en infraestructura. Si bien se ha avanzado, todavía hay 30 millones de personas en nuestra región que no tienen acceso a agua potable y más de 100 millones que no tiene acceso a saneamiento moderno", detalló Grynspan en un diálogo público con García, un programa promovido por la CAF, según reportó la entidad financiera multilateral.

El titular del banco de desarrollo regional subrayó la importancia de la inversión extranjera para el desarrollo de infraestructura y la necesidad de que haya un marco institucional transparente y claro para lograr ese objetivo.

"Desde CAF propugnamos un modelo de transformación productiva, inclusiva y sostenible. Y esto se basa en invertir más y mejor, sobre todo en áreas críticas como son infraestructura y educación", agregó.

Al respecto, la economista costarricense sostuvo que en los países de la región se deben "tener sistemas de financiamiento que abran más la posibilidad a otros actores, como los bancos de desarrollo como CAF, y otros bancos multilaterales y del sector privado".

Grynspan relevó el bajo nivel de ahorro que tienen los países de la región latinoamericana, el cual "representa sólo el 20 por ciento del PIB comparado con el 40 por ciento de los países asiáticos".

Según la secretaria iberoamericana, la contracción económica de la región llevó a varios países a plantear planes de ajuste. "Cuando bajamos el gasto social, cuando dejamos de proteger a los niños, cuando no tenemos programas para los adolescentes, luego pagamos los costos sociales durante décadas", advirtió y llamó a "buscar recursos de otros sectores que quizá no tienen tantas implicaciones a largo plazo".

El vicepresidente del Banco Mundial (BM) para la región, Jorge Familiar, dijo que la región tiene que "fortalecer su contrato social" para enfretnar los nuevos desafíos.

"Se necesita mejorar los servicios públicos, la salud, la educación. Y para eso se necesita mejorar los ingresos fiscales, lo que implica transparencia en el manejo de los recursos públicos", dijo el funcionario.

Familiar coincidió con el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, y con el ministro de Economía del Perú, Alonso Segura, sus dos compañeros en una conferencia de prensa, en que mejorar la recaudación tributaria será clave ante las dificultades por la caída de los precios de materias primas.

Moreno recordó que las cifras promedio de recaudación fiscal en la región bordean el 20 por ciento, muy por debajo de lo logrado por Europa o Asia, e hizo énfasis en que será necesario para ello reducir la informalidad en que se mueve cerca de un 55 por ciento de los latinoamericanos.

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