Alarma mundial por la crisis de alimentos
Saqueos, manifestaciones, protestas y amenazas. El escenario parece argentino, pero no lo es. O al menos no exclusivamente. Desde principios de este año, el planeta se estremece al ritmo del aumento sin precedentes de los precios de las materias primas que conforman el grueso de la alimentación mundial.

Domingo 22 de Junio de 2008

Saqueos, manifestaciones, protestas y amenazas. El escenario parece argentino, pero no lo es. O al menos no exclusivamente. Desde principios de este año, el planeta se estremece al ritmo del aumento sin precedentes de los precios de las materias primas que conforman el grueso de la alimentación mundial. Los granos, los lácteos y la carne no paran de subir en los mercados internacionales, lo que ya provocó importantes disturbios sociales en países como México y Egipto y disparó la alarma entre los líderes de las principales potencias mundiales.

En Roma, donde el grueso de los presidentes del mundo participó hace unas semanas de la cumbre alimentaria organizada por Naciones Unidas, muchos alzaron la voz para pedir mayor producción de alimentos.

La polémica

Y mientras los organismos internacionales señalaban con el dedo a los países que restringen exportaciones (como la Argentina), otros —liderados por el brasileño Lula da Silva— acusaban al proteccionismo comercial de las naciones centrales como la principal razón de la actual escasez alimentaria.

Los precios de los commodities alcanzaron niveles nunca vistos en los últimos 30 años. Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), entre marzo de 2007 y el mismo mes de este año, el precio de los aceites subió un 106 por ciento, el de los cereales un 88 por ciento, el de la leche un 48 por ciento, el del azúcar un 26 por ciento y el de la carne un 10 por ciento. La situación llevó, por ejemplo, a que Brasil suspendiera las exportaciones de arroz provenientes de los stocks públicos en un esfuerzo por defender el mercado interno, ya que ese alimento básico se encareció en un 68 por ciento desde enero hasta ahora. "Desde el punto de vista de la oferta alimentaria la situación es crítica, sobre todo en cultivos como el maíz y el trigo. Los stocks son los más bajos de las últimas cuatro décadas", describió Fernando Botta, de la consultora agropecuaria Agrobrokers.

La gravedad de la situación es tal que el propio Secretario General de la Naciones Unidas, el coreano Ban Ki-moon, advirtió que la crisis alimentaria mundial amenaza con "desatar tensiones sociales en una escala sin precedentes".

Más allá de los argumentos políticos esgrimidos, para los analistas como Botta las razones del faltante de alimentos tienen varias explicaciones. "Hubo problemas climáticos en algunos grandes productores de trigo, como Australia; y una parte del maíz que produce Estados Unidos fue a parar a la elaboración de biocombustible, cuyo consumo subió", dijo.

Por otra parte, señaló que "no hay que olvidar que desde 2001 hasta hoy el ritmo de crecimiento de la economía mundial aumentó, lo cual también influyó sobre el consumo de materias primas.

Y esto sin hablar de los factores demográficos, porque si bien los stocks de granos en valores absolutos son mucho mayores que los de 1973 —fecha de la última gran crisis—, la población también se incrementó de manera considerable".

Sin duda, algunas causas estructurales no ayudan a enfriar un escenario enrarecido.

Demografía

Al crecimiento de las poblaciones de las nuevas potencias emergentes como China e India, que al mejorar su nivel de vida cambiaron sus hábitos alimentarios, hay que agregarle la estampida de los valores del petróleo, lo cual contribuyó a la disparada en los costos de los fletes marítimos.

En Roma, durante la cumbre, volaron las acusaciones cruzadas entre los líderes de las naciones centrales y los presidentes de las emergentes. Mientras Lula pedía la anulación total y absoluta de los subsidios a la producción agrícola (práctica habitual y defendida por Europa y por Estados Unidos), los voceros del Fondo Monetario Internacional clamaban por el cese de los controles a la exportación que aplican Argentina y China, entre muchos otros.

Otros importantes agroproductores como Egipto y la India decidieron este año suspender hasta octubre sus exportaciones de arroz.

Tensiones

Otra estrategia implementada por los gobiernos para hacerle frente a la crisis fue otorgar subsidios a las importaciones de alimentos, como lo está haciendo Brasil para reemplazar el trigo que Argentina dejó de venderle.

Aún en medio de la tormenta de precios, Botta prefirió colocar un gran signo de interrogación sobre el futuro a mediano plazo de los precios internacionales de los commodities.

Entre sus argumentos, el corredor y consultor explicó que por ejemplo la oferta de trigo seguramente mejorará al aumentar la producción, lo que le va a quitar presión a los precios.

La burbuja

El especialista también apuntó que el alza de precios que provoca la suba de los valores del petróleo va a generar en breve un enfriamiento general de la economía mundial —lo que ya ocurre en varios países europeos, como España, y en Estados Unidos—, lo cual se traducirá en una retracción de la demanda de materias primas.

"Otra variable que no puede sostenerse mucho tiempo más es el valor del dólar, que con muchas probabilidades se va a revaluar", dijo el especialista.

Desde el más elemental sentido común, cualquier ciudadano argentino puede preguntarse si el faltante de alimentos no podría ser una buena oportunidad para que los productores argentinos coloquen a precios inmejorables su producción agropecuaria en el mercado del exterior.

"Más que económico, el dilema que está atravesando Argentina, que no vende cuando el mundo más lo necesita, es un problema filosófico. Estamos perdiendo una gran oportunidad, no sólo en el ahora sino también a futuro. Cuando un vendedor deja de ser confiable, los compradores empiezan a negociarle el precio. Eso es lo que nos va a pasar. Argentina siempre vende más barato, porque hace rato que no somos oferentes leales ni confiables para el mundo", sentenció el analista de Agrobrokers.

"Tenemos más de la mitad del mercado de harina, y justo ahora le dejamos de vender al mundo. Esto no nos va a salir gratis", agregó.