Economía

Ajuste y conflictividad, un enemigo para la crisis propia

La macroeconomía está lejos de estabilizarse y Macri subió la pauta de inflación al 30 por ciento.

Domingo 05 de Agosto de 2018

El gobierno nacional apuesta a transitar la crisis económica y social, profundizando la conflictividad política. Crear enemigos, abrir frentes de batalla, radicalizar la confrontación ideológica, son tácticas de manual de una administración golpeada en los últimos meses por el fuego amigo y por las consecuencias de su propio programa de gobierno.

Las multas aplicadas y/o anunciadas a Camioneros y los docentes bonaerenses, el acoso a trabajadores del Estado, las provocaciones a gremios y organizaciones sociales escalan la tensión con un sector que la actual administración busca domesticar desde el principio, siempre en el objetivo de seguir bajando el salario real en Argentina. Las herramientas centrales de disputa no son ya los carpetazos u operaciones judiciales sino la impugnación directa por su accionar sindical o reivindicativo.

La ofensiva también se intensificó en el frente con los gobiernos provinciales. Santa Fe y Córdoba fueron las elegidas de la semana. En medio de las discusiones por el reparto de los recortes que incluirá el proyecto de presupuesto 2019, los operadores de la administración nacional combinan las rondas de reuniones con campañas de cuestionamiento a la administración que hace el Estado provincial de los fondos federales y el precio de los servicios públicos. Los debates son, como lo suelen ser en la política, entreverados. Se mezclan peras con manzanas cuando desde la Nación comparan los costos de distribución del servicio eléctrico en provincias extensas con el de una ciudad estado que tiene el tamaño de Rosario, aunque esas chicanas conecten con percepciones públicas razonablemente negativas sobre la administración de la empresa de energía. Lo mismo que atribuir a una política de Estado nacional el aumento de la coparticipación derivado de un duro conflicto judicial que inició y ganó Santa Fe. Una provincia que está a la cola de los recursos per cápita que se reparten por fuera del sistema automático.

Las chicanas van y vienen. sirven para empiojar la táctica del adversario en una pelea que no viene bien. Se diría en boxeo, "para no dejarlo trabajar". Mientras se miden los metros construidos de la pista del aeropuerto, se cierran fábricas en la región todos los días, los despidos ya no son por goteo sino por canilla libre. Cada vez más sectores, recientemente se sumó el carrocero, se declaran en crisis, a la vez que llueven tarifazos y aumentos de precios, al tiempo que se denuncian problemas de abastecimiento en combustibles. La inflación de la canasta básica, la caída del consumo, la pérdida salarial, el recorte de beneficios sociales, como el caso de las asignaciones, completan el escenario de conflicto.

Todo empaquetado en el relato oficial sobre un merecido castigo bíblico por asomarse alguna vez a las condiciones materiales que sólo estarían reservadas a los playboys que hoy gobiernan. Se acabó la magia, dijo Macri. Camine, señora, camine, recomendó. Pásense a gas, instruyó su ministro de Energía. Son las máximas de la semana para pegar en la puerta de la heladera vacía. Mientras tanto, "pasan cosas". La recaudación cayó en julio en términos reales. La Afip reaccionó con un nuevo plan de facilidades de pago. Los patentamientos de autos y motos, mercados estrellas para el oficialismo durante 2017, se derrumbaron. Centros privados, como Orlando Ferreres, relevaron una brusca caída de la inversión, Kantar World Panel detectó que el consumo de productos hogareños está en su peor momento y el Indec, que los salarios crecen por debajo de la inflación. El gobierno porteño midió una suba de la pobreza en ese distrito. El Ministerio de Hacienda confirmó, en base a datos ya desactualizados, un brusco aumento del peso de la deuda respecto del PBI. La cartera que conduce Nicolás Dujovne anunció que comenzará a racionar los dólares que el Fondo Monetario Internacional le prestó para subastar en el mercado de divisas. Son en total u$s 7.500 millones, de los cuales ya se consumieron casi la mitad. La noticia tuvo el miércoles su impacto en la suba de la divisa, luego de un mes de tensa calma.

La cuenten como la cuenten, la macroeconomía está lejos de estabilizarse. El propio Macri elevó su pauta de inflación al 30% anual. El legado de desequilibrios que dejará la forma de resolverlos, ya forma parte de las discusiones. El Frente Renovador, los economistas nucleados en Eppa y, más recientemente Federico Solá comenzaron a poner planes sobre la mesa. La nueva pesada herencia empieza a colarse en la previa a la campaña.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario