Economía

Acuerdos estratégicos

Domingo 02 de Junio de 2019

El acuerdo entre YPF y Chevron en 2013 se convirtió en la punta de lanza y marcó un punto de inflexión respecto al crecimiento de la nueva actividad hidrocarburífera no convencional en la cuenca neuquina, a partir de la experiencia de la compañía norteamericana.

En los últimos años, el gobierno argentino implementó varias medidas para potenciar la inversión en la industria petrolera en el país, entre ellas el Plan Gas que garantiza un precio mínimo de gas comercializado en el mercado local de 7,5 u$s/MMbtu en 2018, aplicando luego un régimen decreciente de precios hasta 6 u$s/MMBtu en 2021. Esta medida busca atraer inversiones en reservorios no convencionales, como Vaca Muerta, detallan los analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) Julio Calzada y Desiré Sigaudo en el informe “Petróleo y gas en Vaca Muerta: situación actual, problemas y perspectivas”.

Para beneficiar la explotación de esta formación, se recortaron los aranceles a la importación de maquinaria usada en la explotación de hidrocarburos. También se firmó un acuerdo entre la provincia de Neuquén, las compañías petroleras y los sindicatos para reducir los costos laborales en el sector y así sumar competitividad a la actividad en Vaca Muerta.

El informe de la Bolsa local advierte que la extracción, primera etapa en la cadena de valor de los hidrocarburos, es una instancia particularmente crítica en materia de necesidades de inversión, convirtiéndose en una oportunidad para atraer capitales productivos a Argentina. No obstante, los flujos de inversión no han sido hasta ahora de la magnitud esperada. En la formación Vaca Muerta hay alrededor de 2.000 empresas pequeñas y medianas prestando sus servicios. “En el contexto actual de altas tasas de interés, el difícil financiamiento constituye una de las principales barreras al crecimiento en la región”, subrayaron.

Los analistas de la Bolsa detallan que gran parte de las grandes compañías asentadas en Vaca Muerta basa su actividad en la región en el sistema de subsidios. De los 31 proyectos lanzados en la formación en los últimos 6 años, sólo 5 se encuentran en desarrollo activo. De estos cinco proyectos, 3 cuentan con la participación de la compañía estatal YPF.

Loma Campana está en desarrollo activo desde 2013, cuenta con un pozo capaz de dar 1,5 millones de barriles de petróleo en toda su vida, según datos de YPF que explota la zona junto a Chevron.

En El Orejano, de una superficie de 45 km2, YPF desarrolla desde 2016 en asociación con la Petroquímica Dow el que se considera el proyecto de shale gas más ambicioso del país.

Aguada Pichana Este: en desarrollo activo desde el año 2017. Tiene una superficie de 761 km2 desde donde se extrae gas no convencional y es operada por Total.

Fortín de Piedra: originadora de petróleo y gas, está a cargo de Tecpetrol.

La Amarga Chica: en desarrollo activo desde el año pasado. Es un proyecto que abarca 187 km2 y está en manos de YPF en asociación con Petronas (Compañía Nacional de Petróleo de Malasia) y tiene un gran potencial en shale oil.

El informe realizado por Calzada y Sigaudo destaca que “el crecimiento de la inversión privada en Vaca Muerta avanza a un ritmo más lento del previsto”. El lento ritmo de explotación de hidrocarburos no convencionales en Vaca Muerta se pone de manifiesto cuando se compara su evolución con la de otras formaciones no convencionales del mundo.

Según datos de IEEFA, en seis años Vaca Muerta cuenta con 342 pozos en producción, mientras que la Cuenca Permiana (en Texas y sureste de Nuevo México) contaba con 3.560 pozos seis años después de su desarrollo más agresivo. En Eagle Ford (Texas) se completaron 478 pozos en dos años.

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