Economía

2018: un año bajo el signo del ajuste

Los débiles motores de la economía electoral que impulsaron el rebote de 2017 no estarán este año. La reforma previsional anticipa el rumbo.

Domingo 31 de Diciembre de 2017

El recorrido que tendrá la economía en el año 2018 estará signado por los impactos del paquete de reformas que el gobierno se propuso aprobar tras el respaldo de las elecciones de medio término. La reforma previsional, tributaria y próximamente la laboral persiguen el objetivo central del gobierno: la reducción de costos laborales, impositivos y previsionales, entendiéndola como la vía para aumentar la competitividad argentina. Por supuesto, la reducción del déficit fiscal y de la inflación no son dejados de lado en tanto completan las "recomendaciones" del Fondo Monetario Internacional que el gobierno de Cambiemos pretende cumplir.

El repunte observado en las principales variables durante este año se asocia más al rebote de un año electoral, respecto a la fuerte caída en la actividad del año anterior, que a un sendero de crecimiento sustentable. Este repunte tuvo su impulso principalmente en la construcción; motorizado por la obra pública y los créditos hipotecarios UVA, y el consumo privado; por los créditos Argenta y la postergación de los nuevos tarifazos.

Sin embargo, la obra pública registró en octubre una caída del (-27% i.a.) y se produjo el ajuste tarifario en energía y transporte que impactó nuevamente en el bolsillo de los consumidores. El abandono de ambas políticas electoralistas reduce las expectativas positivas para el próximo año.

Sin lugar a dudas, la atención del próximo año estará puesta en los déficit fiscal y comercial, aunque en direcciones contrarias. En cuanto al primero, se pretende seguir achicando por la vía de la reducción de subsidios económicos (tarifazos) y apostando, a partir de la reforma previsional, a la reducción de los subsidios sociales (una menor actualización de haberes y asignaciones familiares) beneficios que no se venían recortando hasta el momento.

"La expectativa para el año próximo es la de una economía en estado vegetativo, con leve crecimiento"

Sin embargo, los esfuerzos de esta política de ajuste se verán contrarrestados por el incremento de los servicios de la deuda, producto de la feroz política de endeudamiento implementada, y por la menor recaudación consecuencia de la reforma tributaria y el acuerdo fiscal firmado con las provincias y Caba.

En cuanto al déficit comercial, la estrategia va en sentido contrario a la fiscal. A pesar de haber alcanzado niveles históricos en el corriente año con más de 6 mil millones de dólares lejos de querer achicarse, según lo presupuestado para el 2018, se espera un crecimiento del rojo comercial promovida por un incremento mayor de las importaciones por sobre las exportaciones.

Bajar la inflación sigue siendo la obsesión de este gobierno, aunque la estrategia utilizada hasta ahora de mantener una tasa de interés alta y un dólar planchado sustentado con deuda externa, no ha tenido los efectos deseado. Por eso la modificación de las metas en esta semana.

Según la estimación del IPS-Ceso Santa Fe, el 2017 cerrará con una inflación del 25%, muy por encima de la meta del 17% impuesta por el Ejecutivo. En cuanto al valor del dólar, variable que se mantuvo relativamente estable durante el 2017, en la cuarta semana de diciembre se devaluó un 10% alcanzando un valor de $19,45 por cada dólar producto del cierre de balances de las empresas y la mayor demanda por turismo y ahorro (efecto aguinaldo). Solo para morigerar el efecto precios, el dólar se tendría que ubicar en 21,5/22,5 pesos para 2018.

Las metas estipuladas en el presupuesto 2018, de una inflación en torno al 15,7% y un tipo de cambio promedio de $19,30 por cada dólar dependerá de la estrategia de estabilización de precios que utilice el gobierno, de continuar con una política de dólar barato y altas tasas de interés la expectativa para el año próximo es de una economía en estado vegetativo, con un leve crecimiento del 0,5%/ 1,5%.

Con una mirada coyuntural y de mediano plazo, es de esperar para el próximo año el avance en la sanción de la reforma laboral (mayor flexibilización en las relaciones de trabajo), que será sin dudas motivo de gran conflictividad social, y la profundización del ajuste económico que impacta con mayor fuerza sobre los sectores más vulnerables.

Con una visión más estructural, el modelo actual resulta insustentable a largo plazo en cuanto la principal fuente de divisas proviene del endeudamiento externo, que en sólo dos años se duplicó, sin una generación de dólares genuina anulada por el déficit comercial.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario