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Detallan anomalías en el municipio santafesino

El intendente de local, el radical Mario Barletta, al cumplir su primer mes en el cargo, contó las irregularidades y rarezas con las que se encontró al llegar tras casi 24 años de gobiernos peronistas. Quizá la revelación menos sorpresiva fue haber hallado obras públicas que en los registros figuran como hechas pero que en la realidad no existen...

Martes 15 de Enero de 2008

Santa Fe.— El intendente de local, el radical Mario Barletta, al cumplir su primer mes en el cargo, contó las irregularidades y rarezas con las que se encontró al llegar tras casi 24 años de gobiernos peronistas. Quizá la revelación menos sorpresiva fue haber hallado obras públicas que en los registros figuran como hechas pero que en la realidad no existen, porque ese escándalo ya había estallado antes de que su antecesor, Martín Balbarrey, se fuera.
  Una anomalía que causó sorpresa es que no haya baños para mujeres en el piso en el que el intendente tiene su despacho. Si lo visitara la presidenta de la Nación y, por ejemplo, pidiera ir a empolvarse la nariz, se le debería sugerir que suba a otro piso.
  Acostumbrado a gobernador estructuras y manejar cuantiosos fondos, el ex rector de la UNL tuvo que admitir que no esperaba encontrarse con las condiciones en que trabajan los empleados del municipio de Santa Fe. “Desastrosas”, según su propio calificativo.
  Relató el intendente que las infrahumanas condiciones laborales la sufren los municipales santafesinos no en los corralones sino en los despachos ubicados en cada piso del palacio en las que una sempiterna decadencia fue ganando los espacios, los mobiliarios y las personas.

Sin trámites jubilatorios. Hay casi 500 empleados en condiciones de jubilarse —entre ellos dos mujeres, una de 81 y otra de 78 años— a los que el municipio no les inició los trámites.
  Del palacio de la UNL al municipal, Barletta parece haber saltado un abismo parecido al que hoy separa al Primero del Tercer Mundo. En el municipio parecieran no existir dos muebles idénticos y, lo que es peor, dos sanos. No hay sistema informático en el 90% de los despachos e Internet resulta poco menos que inexistente. “No hay baños para damas pero el de hombre tiene letrina”, dijo Barletta, en referencia al que él y sus dependientes y visitantes masculinos tienen que usar.
  También el intendente habló de la burocracia. Contó que hay una orden de cobrar cinco pesos por todo trámite que se inicia por mesa de entradas. Como es engorroso no cobrarlo, los empleados cortaron por lo sano: papel que se quiera ingresar deberá pagar $5 pesos. “Por ello es que se llegó al absurdo de que gente que vino a traer tarjetas de salutación de fin de año tuvo pagar ese monto”, ejemplificó.

Obras virtuales. Barletta recordó un cartel sobre el bulevar Pellegrini y Gálvez que detalla la remodelación integral de esa arteria, la más crucial de la ciudad no sólo porque la cruza de éste a oeste sino porque deriva el tránsito que ingresa del túnel subfluvial. La obra tenía financiamiento del gobierno nacional.
  La remodelación no está hecha y no hay registro de que el gobierno central se haya comprometido a pagarla.

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