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Después de 50 años, el correo le devolvió una carta que su padre envió a Italia

La misiva fue despachada en 1966 desde San Gregorio y retornó al domicilio de origen porque no hallaron al destinatario. Lo curioso es que pasaron 49 años y 101 días desde aquel envío.

Domingo 13 de Septiembre de 2015

Estupor, sorpresa y emoción fue lo que sintió el periodista de San Gregorio, Pedro Cocco, cuando la jefa del correo de esa localidad, su esposa Myriam, le dijo que fuera inmediatamente hasta el lugar que tenía un correspondencia familiar. Era una carta que su padre Mario, fallecido en 1986, había enviado a dos sobrinos suyos de Italia y que al no encontrar a los destinatarios, fue devuelta al país de origen, Argentina. Lo curioso es que pasaron 49 años y 101 días desde aquel envío.

Pedro Cocco es un reconocido periodista del sur sur santafesino y además despunto su otra pasión; la política. Fue algunas veces candidato a presidente comunal de San Gregorio, siempre ligado a la Unión Cívica Radical. Incluso algún tiempo en el pasado ocupó el cargo de interventor comunal. Hijo de italianos, su genética no ofrece lugar a dudas. Es un tano emocional.

La historia de la familia Cocco de San Gregorio, es similar a la de miles de inmigrantes italianos que cruzaron el Atlántico escapando de las duras condiciones en su país. Para Pedro Cocco "el nono Cocco, como sus nietos llamaban a Mario, nació el 20 de agosto de 1904 en la Comuna de Bottida, en la isla de Cerdeña, al sur de Córcega. Sus padres Pietro y María Antonia Tilocca se dedicaban a la agricultura, la cría de animales y el cultivo de vides y olivos.

Mario Cocco aprendió a la fuerza desde muy chico las labores rurales y ayudó a su tío abuelo, el severo obispo Giovane Antonio Tilocca, en los trabajos de sus campos, y compartió el hogar familiar con sus hermanos María, Barbarina, Assunta, Giuseppe Antonio y Giacomino, quien falleció en la región de Carso durante la Primera Guerra Mundial.

Giuseppe Antonio emigró a los Estados Unidos, donde se radicó en Cincinnati, en el condado de Ohio. Assunta y María permanecieron solteras en Italia y Barbarina se casó con Mario Sanna, quien también emigró a la Argentina, al cosmopolita barrio porteño de Villa Crespo.

Mario Cocco también decidió emigrar de Italia a pesar de la negativa de su tío, el obispo Tilocca. En octubre de 1927, a los 23 años, compró con 2.900 liras el billete de barco 6665 y el día 21 se embarcó en el Principessa María, que zarpó rumbo a Buenos Aires desde el puerto de Génova, con escalas previas en Barcelona, Santos y Montevideo. Viajó acompañado por su amigo italiano Juan Demuru, hacia la ciudad de Córdoba donde los trabajos en infraestructura ferroviaria requerían mano de obra, y más tarde se dirigió a Rosario, donde se ocuparon en el puerto de embarque de granos.

Demuru se asentó en Rosario, pero Mario continuó su peregrinaje de inmigrante hasta los pagos de Christophersen, una colonia fundada en 1893 por el terrateniente Pedro Christophersen, quien se casó con Carmen de Alvear. Finalmente Cocco se radicó en San Gregorio donde falleció en 1986 a la edad de 82 años.

Carta demorada.La historia de la carta es realmente insólita. Mario había llegado al país en 1927 y en dos oportunidades pudo visitar su Italia natal. En 1960, se trasladó hasta Verbania Intra, la localidad italiana donde vivían sus sobrinos Piero Giordano y Caterina, a quienes el 25 de mayo de 1966 escribió con pluma y tintero, sentado en su silla Windsor, la carta que estuvo perdida durante medio siglo y que el 8 de septiembre de 2015 regresó a manos de su hijo, a su antigua casa de 9 de julio 591 en San Gregorio, al sur de Santa Fe.

Pero el 8 de setiembre pasado no será un día más en la historia de Pedro Cocco. Esa mañana recibió una noticia que el mismo califica como de "ficción". Lo recuerda de este modo. "Sonó mi teléfono celular. Era Myrian, mi esposa y jefa del Correo local. ‘Estás en casa', me preguntó. Sí, le dije. ‘Vení ya', me ordenó con voz entrecortada. Qué pasa, volví a preguntar. ‘Vení', repitió y cortó el teléfono. Salí raudamente para el edificio del correo y, al acercarme al mostrador de atención al público, Myrian me entregó un sobre con la siguiente dirección: Giordano, Corso Cairoli, Verbania Intra, Italia".

Y el remitente: "Mario Cocco, 9 de Julio 591, San Gregorio, F.C.N.G.B.M". El sobre era de aquellos preferenciales de envío internacional por vía aérea. Quedé impávido", relató el periodista que aún no sale de su asombro.

"Este sobre vino de vuelta de Italia porque el destinatario es, como dice en el sobre, "sconociuto al mittente". "El correo se lo manda de nuevo a tu papá", explicó Myriam. "Se me aceleró el corazón. Abrí el sobre con un cortaplumas que había sido de mi padre y que guardo como un bien preciado en mi billetera. Desplegué la carta y ya rompí en llanto. Era una carta que mi padre le escribió a sus sobrinos Piero y Caterina, el 25 de mayo de 1966", detalló Pedro Cocco.

En la carta, mi padre les cuenta su vida en Argentina, de sus hijos y otros relatos comunes a este tipo de cartas familiares. "También portaba una fotografía, pero lamentablemente fue sacada del sobre, vaya a saber por qué manos en su trajinar desde Italia hasta Argentina", comentó.

El sobre tiene un timbrado de cuatro estampillas: tres de San Martin, de ocho pesos cada una, y otra de José Hernández, de cuatro pesos. Al ser envío por vía aérea, el costo era mayor, también llegaba más rápido. Hay un sello del Correo de Verbania que dice "30 de Mayo de 1966, 8 horas".

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