Decomisaron en una sola canoa 28 carpinchos

Lunes 12 de Mayo de 2008

Los cazadores furtivos siempre operan de noche, cuando los carpinchos —que suelen andar en parejas— escapan del frío acercándose a los cursos de agua, la que está más templada que el ambiente. A bordo de piraguas, canoas y faluchos, encandilan con linternas al animal, que inmóvil queda al alcance del tirador. Generalmente las piezas son depostadas allí mismo.

"Recientemente llegamos a decomisar en una sola canoa hasta 28 carpinchos, lo cual indica que no son para consumo propio sino para comercializar", comentó el funcionario de Islas. "Cuando sorprendemos a los infractores los ejemplares ya están muertos. Se procura que la carne se aproveche en comedores comunitarios barriales, previa supervisión de un veterinario habilitado. Si ésta no es apta para el consumo humano, los restos de desnaturalizan", aclaró Spadillero.

Clandestinidad. "La isla es un laberinto acuático propicio para evadir controles porque tiene muchas vías por las que se puede ingresar o escapar y por este motivo todos los esfuerzos de autoridades entrerrianas parecieran no alcanzar", dijo.

Además, aclaró que en los operativos "no es fácil tratar con quienes trabajan en la clandestinidad. El personal suele recibir agresiones verbales y físicas. Estos son riesgos de la labor de los agente de control, por eso siempre viajamos acompañados por agentes de la policía y de Prefectura, quienes intervienen ante cualquier ataque", señaló.