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De todo el país a San Nicolás: una multitud llegó para estar con María

La gente se concentró junto al santuario en el 31º aniversario de la primera aparición de la virgen en el lugar. El obispo de esa ciudad, Héctor Cardelli, ofreció una "catequesis" con un fuerte contenido misionero.

Viernes 26 de Septiembre de 2014

Muchos con el cansancio de los viajes que los trajeron desde todos los rincones del país, algunos en muletas, arrastrados en sillas de ruedas, con sus carteles identificatorios, contentos bajo un calor agobiante que no aplacaron las nubes ni el chaparrón de la tarde. Rezando, levantando los brazos al cielo, solos o en familia, miles de fieles se concentraron ayer en el "campito" de San Nicolás para celebrar los 31 años de la primera aparición de la virgen. El obispo de esa ciudad, Héctor Cardelli, ofreció una "catequesis" (como él la llamó) con un fuerte contenido misionero, y anunció la decisión de "reanudar la publicación de los mensajes" de María.

El momento cúlmine de la jornada, que había comenzado el día anterior, fue la procesión con la imagen de la virgen, al grito de "viva María", recibida con una lluvia de pétalos, llevada por las calles de la ciudad y depositada después en uno de los ingresos al santuario.

Antes de eso, durante toda la jornada los fieles permanecieron en el lugar cantando, rezando, haciendo colas interminables para pasar por la imagen que se deposita dentro del templo. Iban a pedir, a agradecer, o simplemente a reafirmar su fe. Llevaban consigo historias de vida que muchos tenían ganas de narrar.

La fe a cuestas. "¿Querés que te cuente? ¿Vos realmente querés que te cuente?", le dijo a La Capital. Daniel Alanis, de 52 años, estaba solo. Era la primera vez que iba desde la ciudad de San Juan y quería contar su historia. Hace cinco años sufrió un accidente cerebro vascular. Le dio en la calle, y por su comportamiento pensaron que estaba borracho y lo llevaron a la comisaría. "Alguien dijo «este hombre no está borracho, llévenlo ya a un hospital». Estuve un mes en coma y después tuve que aprender a caminar, a hablar de nuevo", narró. Cuando estaba en terapia nació su hijo Santino, que hoy tiene 5 años. "¡Mirá si no tengo motivos para venir a agradecer!", dijo con emoción.

Cerca de él, María Cristina Suárez recordó lo suyo. Vive en Santa Rosa Valle Viejo de Catamarca, tiene 63 años, quedó viuda en 1985 pero antes ya había sufrido la pérdida irreparable de un hijo. "Salí adelante en todo, con mis otros dos hijos", contó, y recordó que cuando quedó viuda le mandaron desde San Nicolás una carta. Y el martes pasado, el coordinador del viaje la conminó a que estuviera presente. "Estuve enfrente de ella (la imagen). Para mí fue algo muy fuerte, muy grande", contó.

Las horas previas. Las actividades habían comenzado la noche anterior, con la tradicional peregrinación de antorchas.

Este año no se realizaron los clásicos fuegos artificiales que suelen efectuarse a la medianoche del día previo al 25 de septiembre. El motivo fue que se resolvió el ahorro de dinero a fin de destinarlo a pagar parte de las obras que se realizaron en la iglesia y a fin de culminar detalles aún inconclusos en el santuario.

Ya anteanoche había miles de personas que a la cero de ayer y desde el campito pudieron disfrutar, en vez de los fuegos artificiales, de un espectáculo de juego de luces en el frente de santuario.

Las misas y las manifestaciones de fe siguieron durante toda la noche y la mañana de ayer, y pasado el mediodía el campito ya estaba atestado de gente.

Invadida. Ayer, pasado el mediodía, cuando llegó La Capital al lugar, por toda la ciudad se veían estacionados los colectivos provenientes de todos puntos del país. Venían de localidades de Buenos Aires, de Catamarca, Santiago del Estero, Entre Ríos, Chubut, Río Negro.

Y por supuesto, también había fieles de Rosario. Juana López, de 65 años, quien empezó a participar de la tradicional procesión a San Nicolás hace 20 años, cuando su hijo estaba destinado a la Marina. "Ahora mi nieto Lautaro tiene diabetes, por eso hoy vine con más garras y con más ganas que nunca", relató.

Mientras tanto, en el campito la gente hacía flamear los banderines que se vendieron en el lugar, con la imagen del Francisco y con la de María. Otros levantaban pañuelos blancos y celestes, sin dejar de cantar. Muchos permanecían sentados en sus reposeras, o directamente en el suelo, algunos con las cabezas gachas, rezando.

En el medio del campo, dos mujeres sostenían un cartel bastante visible: "Campana junto a María. Alejandra y Antonia". Fue Alejandra Guerobé, de 42 años, quien llevó la voz cantante del dueto de vecinas y amigas venidas de tierras bonaerenses la noche del miércoles. Tiene cinco hijos y además tiene a su cargo un sobrino. Pero lo que más la emociona es hablar de su padre, que padece una seria enfermedad. "Vine a pedir por su salud, yo se que María lo va a tocar, que va a recibir su bendición", dijo entre lágrimas. Estaba emocionada.

Así pasó otro 25 de septiembre, fecha clave para toda la feligresía católica, y sobre todo para los habitantes de San Nicolás, una ciudad que cambia su cotinanidad para recibir al país.

hijo estaba destinado a la Marina. “Ahora mi nieto Lautaro tiene diabetes, por eso hoy vine con más garras y con más ganas que nunca”, relató.
  Mientras tanto, en el campito la gente hacía flamear los banderines que se vendieron en el lugar, con la imagen del Francisco y con la de María. Otros levantaban pañuelos blancos y celestes, sin dejar de cantar. Muchos permanecían sentados en sus reposeras, o directamente en el suelo.
  En el medio del campo, dos mujeres sostenían un cartel bastante visible: “Campana junto a María. Alejandra y Antonia”. Fue Alejandra Guerobé, de 42 años, quien llevó la voz cantante del dueto de vecinas y amigas venidas de tierras bonaerenses la noche del miércoles. Tiene cinco hijos y además tiene a su cargo un sobrino. Pero lo que más la emociona es hablar de su padre, que padece una seria enfermedad. “Vine a pedir por su salud, yo se que María lo va a tocar, que va a recibir su bendición”, dijo entre lágrimas. Estaba emocionada.
  Así pasó otro 25 de septiembre, fecha clave para toda la feligresía católica, y sobre todo para los habitantes de San Nicolás, una ciudad que cambia su cotinanidad para recibir al país.

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