Cultura y Libros

Un mundo arraigado en el misterio

Aníbal Brizuela es un artista muy particular. Un reciente libro publicado por Iván Rosado, Espíritu que vuelve, reúne una selección de su obra plástica y literaria. La mayor parte de las ilustraciones fueron plasmadas en la Colonia Psiquiátrica de Oliveros, donde Brizuela vivió por más de cuatro décadas

Domingo 22 de Abril de 2018

Un resumen diría que Aníbal Brizuela nació en Lanús, provincia de Buenos Aires, el 11 de abril de 1935. Que pasó su niñez con su familia frente a un regimiento militar. Que desde 1963 fue uno de los cientos de pacientes de la Colonia Psiquiátrica de Oliveros. Que estuvo ahí más de 40 años y que hoy tiene más de 70. Que luego de ser externado habita una casa de mitad de camino con otros pacientes que, como él, dejaron atrás la internación. Diría también que la mayor parte del tiempo en la Colonia lo pasó dibujando.

Espíritu que vuelve —editado por Iván Rosado con apoyo del Programa Espacio Santafesino del Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia— reúne una selección de la obra ilustrada por Aníbal Brizuela y de algunos de sus textos escritos también en el interior de la Colonia. "Para nosotros él es un artista superlativo con una producción muy singular. Su obra, ciento por ciento en dibujo, es de lo más sobresaliente del arte argentino contemporáneo", dice Maximiliano Massueli, que está al frente de la Editorial Iván Rosado.

Brizuela comenzó dibujando, casi compulsivamente, en toda caja de medicamentos que caía en sus manos. Hasta que un día la artista Fabiana Imola —coordinadora del Taller de Plástica de la Colonia— lo descubrió. Aunque él nunca participó del taller y siempre dibujó por su cuenta, encontró en Fabiana una suerte de contención y, por cierto, los materiales para poder hacer lo suyo: hojas A4 y biromes Bic.

Para Imola, que quedó impactada desde que vio los dibujos de Brizuela, parte de su obra se puede entender desde las reconstrucciones de Jean Dubuffet y sus conceptualizaciones sobre el art brut, que pone especial atención a las producciones de personas que están fuera del circuito o que se encuentran haciendo arte sin tener conciencia de ello. "¿Un enfermo sin conciencia de su ser artista o un artista sin conciencia de su enfermedad?", se pregunta Imola, quien se convirtió un poco en cuidadora y otro poco en curadora de la obra de Brizuela. Mostró sus trabajos a renombrados artistas plásticos, entre ellos Guillermo Kuitca, que coincidieron en su carácter de obra de arte.

Fue así que Brizuela pasó de mostrar sus dibujos en las sombras de los pabellones de Oliveros a exponerlos en espacios como ArteBA, el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario, y las galerías del Infinito, Pasaje Pan, El Levante, Mal de Archivo y Belleza y Felicidad.

Espíritu que vuelve se enmarca en una serie que Iván Rosado lanzó con el objetivo de rescatar artistas plásticos y su obra. Es el caso de los libros dedicados a Delfo Locatelli y Augusto Schiavoni.

"El deseo es dar a conocer su misterioso hacer y a la persona que está detrás de esas imágenes", dice Massueli acerca del libro de Brizuela, en el que participan Fabiana Imola, curadora de su producción plástica; Karina Busto, curadora legal de Brizuela, y Claudia del Río, amiga que lo involucró en diversas actividades y muestras como la del Club del Dibujo.

Del delirio, de lo que piensa, de lo que escucha, de lo que lee se desprenden las formas geométricas hechas con una paleta de muchas biromes. Asesinatos, ataques represivos, contaminación, intoxicaciones, radiaciones atómicas, espionaje y contraespionaje se mezclan con jeroglíficos y lo más ultramoderno del armamento militar.

Y entonces sus dibujos también tienen escritura. Entre las siglas casi siempre aparecen el FBI y la CIA. Y más cerca de la historia argentina se leen Malvinas y las monjas francesas asesinadas por la dictadura Léonie Henriette Duquet y Alice Domon. O nombres como los de John Kennedy y Eva Perón.

También se reconocen cruces, balas, corazones, armas, un mate. Una denominación extraña sobresale: Tanke P.A.P.I (que significa, en el universo Brizuela, Proyectil Antitanque para Infantería). Tan recurrente es ese acrónimo (Tanke P.A.P.I) en los dibujos de Brizuela que el director Rubén Plataneo filmó un documental (estrenado en 2011) sobre la vida y la obra de este artista loco al que tituló de ese mismo modo: Tanke P.A.P.I.

Llama la atención el modo que elige Brizuela para mostrar sus trabajos. Los dibujos son montados sin marcos ni vidrios. Quedan pegados uno al lado del otro, desde el zócalo al techo, como formando en sí mismos una inmensa pared dibujada. Y no pasa desapercibida la forma en que él recorre su propia muestra. "Se para frente a ellos como quien lee un oráculo", dice Imola. Y es cierto. Porque lo de Brizuela, más que obra, es un mensaje, Y hay que descifrarlo.

"Yo sé descifrar las formas pero tienen miedo"

Siempre escribo con biromes. Yo sé descifrar las formas pero tienen miedo. Me concentro en alguna forma y me viene a la mente un hermano, una tronera, una placa base, un arca, un cáliz, un ornamento de oro. Al concentrar la mente, al hacer fuerza mental, comienzo a ver y escribo. Cuando escribo, no siento nada. Me concentro. Me quedo pensando en aquel libro. Cuando se me acaban las lapiceras, las tiro en el árbol para que protejan a los animales que comen de ahí.
Cuando cierro la vista, aparece el santuario. Los perros no entran. Bajan las luces y se abren las puertas.
Adentro, las formas. Se mueven solas. Están conectadas y me conectan.
Pienso en el sol y aparece. La ventana es de oro rojo, azul y negro.
Parece el pabellón pero no estoy ahí.
La voz sale de atrás y de arriba. Parece una voz pero no se siente. Aparece en mi cabeza y se queda ahí. Casulla.
Las formas se mueven.
La luz se mueve.
Yo me aquieto. La voz resuena de atrás hacia adelante.
Afuera ladran los perros.
¿Por qué –me pregunto– ladran cuando sale la voz? No sé. Casulla.
El Monte está quieto. El río se lleva a la gente. A veces aparecen más allá.
O no aparecen más.
Yo cierro los ojos y me concentro. La fuerza mental rechaza el daño.
¿Escuchás? Nada... Yo escucho la voz pero los perros no ladran y vos no escuchas nada.
En la colonia nadie ve el templo pero a veces baja y yo entro.


Estos textos de Aníbal Brizuela fueron escritos en el marco de GUAU!, Taller de Escritura de la Colonia
Psiquiátrica de Oliveros coordinado por Hernán Camoletto

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