Cultura y Libros

Un lugar en el mundo

El rafaelino Santiago Alassia exhibe en este ambicioso trabajo un lenguaje personal, que no elude los desafíos formales ni la complejidad conceptual.

Domingo 03 de Junio de 2018

Poesía. Hueco en el mundo, de Santiago Alassia. Baltasara Editora, 98 páginas, $230.


Desde el título de su libro, Hueco en el mundo, Santiago Alassia, oriundo de Rafaela, con una nouvelle publicada y varias obras de teatro escritas y dirigidas, señala el sitio desde donde su poética de lo propio se va a manifestar, nutriéndose desde lo subjetivo ―historia y lugar― pero desde un sitio, si no incómodo, al menos complejo.

Y en la construcción de estos poemas se va a erguir un lenguaje personal, un tratamiento de la palabra constitutivo respecto a lo que se genera en los textos.

Dividido en tres partes, cada una de las series del libro ―Serie de la maleza, Serie de ciertos hombres y Serie de elementos―, va a estar precedida por un texto inicial breve.

Así, en la primera serie los poemas se van a erguir desde una particular mirada de lo rural, arrancando con los dolores de parto que preceden al poeta que se asoma al mundo. Preguntas retóricas, repeticiones, la pertenencia del uso de la primera persona del plural, algún gesto de clasicismo como si el propio yo poético fuera antiguo, caduco. Cierto floreo y entusiasmo se advierte al versificar, hago de hogar, hago de hacer hogar, tal como el jugador de fútbol talentoso que gusta de tirar un caño. Y el final de esta primera sección con tres versos de peso y significación en esta puesta al desnudo de la poesía: "Ahora que la mojada pasta de la tarde/ nos cubre la cabeza, madre,/ carguemos con la bestia del pasado".

En el grupo posterior, cada poema se va a suscitar a partir de un personaje particular, con imágenes también logradas como cuando "después de la lluvia, los árboles/ parecen más reales, haciendo uso de la anáfora como recurso en Yuri Cásperats, y mostrando en el último texto ―Fanto, el más extenso- un lenguaje más cotidianista, para poder decir a este ciruja y artista.

Finalmente en la última serie encontramos textos reflexivos y existenciales, donde sigue resonando lo propio, ese hueco que es esa casa física donde se vive pero también la subjetividad que acompaña, "hueco intocable como un sótano", y sobre todo la infancia sucedida y actualizada, donde el poeta recibe "pedazos de tiempo detenido" y concluye que "la inercia es la ley del mundo".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});