Cultura y Libros

Un bandoneón para leer

El tango de Doroteo es un libro objeto creado por el rosarino Javi Hernández, junto al español Antón Castro, con la inmigración y el tango como protagonistas. Simula el instrumento musical y sorprende por su diseño

Domingo 07 de Enero de 2018

Verso y reverso. Así puede presentarse El tango de Doroteo, un libro que es algo más que un libro. Bello por sus ilustraciones, por su historia simple pero emotiva y por su formato. Su diseño lo torna atractivo al simular un bandoneón que puede ser leído en sus dos caras. Y si uno se deja llevar, hasta se puede escuchar una melodía tanguera, mientras se lo transita.

Con textos de Antón Castro e ilustraciones del rosarino Javi Hernández, el libro es un tesoro, de esos que sorprenden al encontrarlo y más aún al abrirlo. Tanto desde su aspecto formal, su resolución en el diseño, como por la historia que cuenta, es de los que ocupan un lugar privilegiado en la biblioteca y en el "catálogo" que todo buen amante de los libros lleva consigo día a día.

Ambos autores tienen una ligazón importante con la inmigración. Castro es hijo de un emigrante gallego y él mismo emigró de Galicia a Aragón y Hernández es rosarino e hizo el camino inverso de su abuelo y volvió a España en 2000. De hecho, Castro se inspiró en la historia familiar de Hernández para armar la historia.

La historia de Doroteo

La historia de El tango de Doroteo es simple. Alguien podrá preguntar si es un libro para adultos, para jóvenes o niños. Lo cierto es que ofrece un relato emotivo, y su lectura no es lineal. Las imágenes y la composición del libro hacen que el lector haga su propia búsqueda.

En cuanto al relato, Doroteo es un joven más bien soñador que vivía en un pueblo rural de Espñaña, le costaba un poco eso de estudiar en la escuela y amaba la naturaleza. Doroteo se enamoró de Rosita, que tenía una bella voz, cantaba en un coro y "silbaba como nadie y atraía a las aves". Y el amor, se sabe, es cosa seria.

Lo cierto es que, según el relato, un día Doroteo no tuvo una buena jornada, y de buenas a primeras tomó el poco dinero que tenía y se fue a recorrer el mundo. Huyendo, según él, de la pena y el hambre partió pero antes le pidió a Rosita que lo espere, que volvería para casarse con ella.

Eran tiempos de migraciones y se embarcó en un buque donde conoció a un grupo de músicos y ahí aparecen el tango y el bandoneón. La emoción lo llevó a acercarse a esa música y a ese instrumento mientras se alejaba de su tierra para llegar a Buenos Aires.

Como cada pliegue del bandoneón y con el tango colándose a través del fuelle, Doroteo encontró una nueva vida pero el recuerdo de su primer amor no lo abandonó.

Las imágenes del libro y el hecho de que pueda leerse en diversas direcciones hacen que la historia resuene una y otra vez. En diálogo con Cultura y libros, Javi Hernández detalla el detrás de la escena del libro.

EM_DASH¿Cómo surge la idea del libro?

—Surge a partir mi historia personal familiar. Cuando le conté a Antón el viaje de mi abuelo paterno desde los pirineos aragoneses en España a Argentina, él rápidamente vio material para una historia que luego yo interpreté en imágenes.

EM_DASH¿Cuál fue el mecanismo de creación entre ustedes?

—La forma de trabajo con Antón suele ser muy fácil y respetuosa, es alguien que una vez que te pasa el texto te da libertad absoluta para la creación. En este caso fuimos ajustando detalles que a mi me parecían más adecuados para el contexto en que se desarrolla la historia. Por ejemplo, Doroteo no tocaba el bandoneón sino la guitarra.

EM_DASH¿Pensaron desde el inicio en presentarlo como un libro "bandoneón"?

—Justamente lo que inspiró el formato fue el cambio que le sugerí en la historia. A partir de allí, el bandoneón fue el protagonista y el vehículo para contarla. El instrumento tiene todas las características para jugar y descubrir de ida y vuelta, abrir y cerrar el fuelle para leer por un lado y luego por el otro, creando una lectura circular, las notas en un bandoneón suenan de una manera cuando abrís y de otra cuando volvés. Además es quien le abre un nuevo mundo, transforma a Doroteo y ya no vuelve igual.

EM_DASH¿Cuál es la relación de ustedes con la inmigración y con el tango?

—Antón es hijo de un emigrante gallego que constantemente salió a trabajar a distintas ciudades de Suiza, él mismo emigró de Galicia a Aragón y en mi caso hice el camino inverso al de mi abuelo y volví a España. Así que el tema de la inmigración está presente de una manera muy activa y además es un homenaje a esas personas que buscan más allá. Creo que el tango, desde su concepción mestiza y diversa, encierra la expresión de ese sentir inmigrante. Yo nací en Rosario, donde me formé y viví hasta el 2000. Luego me fui buscando perfeccionar e intentar desarrollar mi oficio y aterricé en España, donde resido actualmente.

EM_DASHImagino que el nombre del sello editorial, De Ida y Vuelta, también tiene algo que ver con la inmigración...

—Si, efectivamente, el nombre De Ida y Vuelta tiene que ver con la inmigración, Las personas nos estamos moviendo permanentemente y llevando con nosotros ese bagaje cultural formado por historias y vivencias del lugar donde nacimos. Entonces creo que es muy interesante hacer un intercambio de esas historias que nos permitan enriquecernos y conectar con otros bagajes de otras personas, y no conozco mejor vehículo que los libros.

Mano a mano

El tango de Doroteo sorprende. Cada libro está encuadernado a mano. Tiene siete metros de papel ensamblado y plegado hasta formar un bandoneón. Luego se guarda en un estuche de cartón, que también esta forrado a mano. "Dedico medio día para hacer un ejemplar. Me gusta la calidez de lo manual, incluso con sus imperfecciones, y pretendo que el libro sea un objeto de arte en sí mismo", dice Javi Hernández.

Hernández además de ilustrarlo y encuadernar cada ejemplar se encargó de publicarlo con su editorial De Ida y Vuelta. "Desde el comienzo la idea fue que la editorial sea lo más cercana posible al público. Es decir que podamos establecer una comunicación con quien va tener el libro y que pueda sentir que es especial. Por eso intento huir de las grandes librerías donde se despersonalizan, mezclados con cientos de ediciones clonadas. La idea es que puedan encargar directamente vía web, por correo, teléfono o en pequeñas librerías donde cuidan y conservan el trato con sus lectores", explica el ilustrador.

En el caso de Rosario, El tango de Doroteo se puede encontrar en Oliva Libros, Entre Ríos 579. La editorial también tiene página en Facebook.

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