Cultura y Libros

Tres poemas de "Teoría de la niebla"

Domingo 06 de Octubre de 2019

Teoría de la mentira

Salir a la calle en pose:

no sucede nada

salvo lo regio de la tarde,

el feliz paseo por el parque.

Ante los extraños se ocultan

la indiscreción de algunas picaduras,

la violencia del aguijón.

Mentir si es necesario

y hacerlo con gracia, con estilo,

mientras el viento trae

un diente de león que alguien hizo volar

en busca de un deseo.

Culpa

¿De qué manera ataco con palabras

cosas tan delicadas?

Circe Maia

Habitar un mundo me hace responsable,

el juego de la víctima

enseña a defenderse. ¿Y cómo ataco,

a quién le digo lo que corresponde?

Aun llena de lenguas y de verbos

no pude quitar tanta tiniebla,

siquiera entender si bullía dentro

o en esa rueda que giraba lejos.

Una forma del pánico este zumbar de oídos,

la inútil nostalgia que inunda los rincones

de una pequeña felicidad, ya deslucida

en tanta controversia.

Quise alguna vez lo diferente y al final

me quedé con lo mismo.

Me dicen “no es tu culpa” pero dudo,

sobre todo por las noches.

Mientras suena Nina Simone

Se vive el mismo momento una y otra vez.

Si parece ayer cuando miraba

la puerta blanca a las tres de la tarde,

en la tibia resolana de mayo.

Sentía entonces la potencia de la vida,

más que la sangre: su influjo,

lo dado y lo perdido, el precioso barniz

que la felicidad entregó a préstamo.

Claro, es la ventana de entonces

la que refleja el tono del poema,

la lengua y una nube pasajera

ensombreciendo.

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