Cultura y Libros

Provocadora, inteligente y divertida

Domingo 03 de Diciembre de 2017

No puedo disociar a mi madre de la artista. Los recuerdos que me inundan en estos días me llevan a mi infancia, a una muestra de arte povera donde nos dejaba tocar las lechugas en descomposición y, cuando crecimos lo suficiente para darnos cuenta de que no se podían tocar las cosas en un museo, a las miles de veces que la regañamos… Le fascinaban las texturas y siempre quería tocar... También a la época que tuvimos que tomar sopas Campbell durante semanas, porque estaba pensando una obra en diálogo con Warhol; o cuando teníamos bananas pudriéndose en el balcón rebosante de bastidores con papel hecho a mano…

Sus primeros experimentos con la heliografía tomaban el pasillo de casa con un proyector, que durante horas reflejaba una imagen en el papel fotosensible colgado de la puerta del baño. Si lo usábamos o prendíamos la luz, ardía Troya…

Y la reunión escolar donde todos los padres llevaban horas discutiendo las frases de una carta, que ella agarró y rompió en pedazos, mientras decía: "Si el problema es que había cosas mal en la carta, la carta ya no está más, ahora podemos empezar de nuevo", al tiempo que mis compañeritos, que espiaban detrás de la puerta, me decían a gritos: "¡Tu mamá rompió la carta!" y los padres maldecían a la "loca" de la artista.

Provocadora, inteligente, divertida, siempre con ese espíritu infantil y juguetón. Incontable la cantidad de veces que nos hemos detenido a contemplar algo que le parecía bello… Quizás por ello hoy no siento vacío ni soledad. La siento en mí, en mi hermano, en sus nietos, en sus obras, y en cada juego que hace la luz con la sombra.

Clara Garavelli

Investigadora especializada en el campo del videoarte

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