Cultura y Libros

Poemas para después del naufragio

En su primer libro, publicado por Baltasara Editora, Marina Maggi traduce en elaboradas imágenes las postrimerías del amor. La oscuridad de los textos ―de atmósfera onírica y neorromántica― permite, sin embargo, vislumbrar una salida.

Domingo 03 de Junio de 2018

Poesía. Toda belleza amante que colapsa, de Marina Maggi. Baltasara Editora, 116 páginas, $250.


Baltasara Editora es un sello local que se empecina en editar y difundir poesía, entre otros géneros, de autores en su mayoría rosarinos. Frente a las dificultades ―actuales, pretéritas― y los desafíos que ello implica, es digna de destacarse esta tarea.

En este caso en particular, a través de una de las convocatorias abiertas que regularmente la editorial realiza, ha editado el primer libro de Marina Maggi ―quien, además de ser poeta, manifiesta una inquietud académica por la poesía rosarina―, donde la autora ilustra la tensión del amor y de su fracaso, en un registro que va desde ciertos aires neorrománticos hasta atmósferas oscuras y por momentos oníricas. Poesía amorosa, en la cual la angustia cataliza en sólidos poemas, para hablar de los "estragados hijos del amor", del "robusto dolor de tu ausencia", como si convocara aquel "todo en ti fue naufragio" nerudiano. Precisamente, esa "belleza amante" que, muchas veces, colapsa.

Poco lugar parece haber para la dicha, al menos evidente, en este recorrido que se va hilvanando en torno a densas imágenes y un tono fúnebre. Pero muy lejos de lo terapéutico y aun con el riesgo que implica la casi constante utilización de la primera persona, la congoja se vuelve esmero en torno a la construcción poética a través de una verborragia de imágenes. "Ay Lázaro de mí, sepultarme en los versos/ que refulgen sin paz lejos de mi garganta".

El libro se divide en tres secciones, cada una de las cuales abre con una cita del galés Dylan Thomas. De acuerdo a lo manifestado por la propia autora, registran diferentes fechas de producción pero todos mantienen una misma coherencia. Se referencia asimismo la infancia, como un lugar o tiempo que, al igual que el amor, se ha perdido. A pesar del aire lúgubre la segunda sección se titula "Salvamento" y la tercera "El peso del milagro", aunque el camino que trazan estos poemas pareciera conducir hacia la destrucción y el aniquilamiento: "La quijada de la luna/ trituró mis huesos".

Las imágenes asumen un ritmo enumerativo y se utiliza de modo intenso la adjetivación ―"su fiebre lunar de tristeza rampante"; "tozudez errática de tus hombros"―. Incluso se la emplea en algunos de los títulos de los textos, como "Adusta contusión", "Ácida diacronía", "Salvación delicada".

El esmero en la forma es evidente en la poesía de Maggi y en algunos casos hasta advertimos la utilización de una métrica que ronda lo regular. También detectamos elementos recurrentes, como flores ―en particular los jazmines―, las cuales en el poema "Epifanía incrustrada en cura oscura" vemos "suicidándose en tus manos".

A pesar de la tensión dolorosa que subyace en estos textos viscerales sobre la agonía del amor, no hay nada que cierre las puertas para que los nuevos caminos puedan ser emprendidos. Porque "son semillas/ traicionadas de sí, recalcitradas" pero "vueltas a besar en primavera".

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