Cultura y Libros

Palabras como disparos

Fue hijo uno de los grandes prosistas norteamericanos. Una muestra del implacable talento de Dan Fante.

Domingo 13 de Mayo de 2018

Fue hijo uno de los grandes prosistas norteamericanos del siglo veinte. Igual que su genial padre John, se hundió en el alcohol y logró salir. Su vida turbulenta dejó como rastro una obra breve pero intensa, cargada de humanidad. Su poesía, coloquial y directa, con perfume bukowskiano, fue recientemente traducida y publicada en la Argentina por Juan Arabia y su sello Buenos Aires Poetry. Aquí, una muestra del implacable talento de Dan, que falleció en 2015.

I.
¡Ey, Jimmi!
después
de diez años (jesús, es tanto tiempo) y más de un millón de gin tonics
todavía en mi cerebro acechan
estas cosas acerca
de vos
Mi mente sólo escupió una nueva e inútil reanimación
como la búsqueda de una fotografía agrietada en el cajón del escritorio
que me hace recordar de nuevo
cómo alguna vez estuve increíblemente enganchado
—creo que atravesado es la mejor palabra— con alguien
tan obstinadamente hermosa como vos
Confiá en mí —yo sé que los pensamientos reforzados son falsificaciones
pero
en este momento— tu fantasma se ríe de mí
sentado acá en mi banco de Sunset Saloon
mirando hacia afuera en una noche de invierno de Venice Beach
y la mierda que arroja el viento
a través de la arena
hacia dios
y la mujer gorda del carro de compras que bucea en la basura por
restos de comida rápida
y latas de aluminio
a unos seis metros de distancia
haciéndome entender —finalmente
que lo que me quedó
es sólo la falsedad de un aroma— y un fiel vidrio esmerilado
una falsificación
nada más cercano a la pura resonancia de mi corazón
del amor y el dolor y la masacre que causamos el uno en el otro
o
tu
verdadera fragancia

II.
Atascado en mi novela y perdiendo el tiempo
conduje por Beachwood Canyon en las colinas
hoy
bajo
el cartel de
H o l l y w o o d
y sentí
de nuevo
cómo debió haber sido sesenta años atrás para mi padre y Nat West y
Fenton y Bill Faulkner y el paquete de los explotados por grandes sumas
Mirando hacia abajo a través del hollín, dije en voz alta
“¿Querías esto?”
Una
mansión española en esta colina —y fama
y escuchar a la gente que murmura tu nombre cuando entrás en el bar Musso
y
mamadas de actrices de segunda después del juego de cartas y muchos
tragos en el jardín de Alá
Entonces
me recordé a mí mismo
que lo que realmente dejaste
atrás
sin cuidado, involuntariamente,
en estas colinas codiciosas
nunca podría haber sido comprado o vendido
lo que John Fante me regaló
fue
su
puro corazón de escritor

Poetas del mundo
III.
Mirándote
por primera vez
mi cabeza giró como un plato blanco
y
se detuvo
destrozándose contra tu ilegal belleza
Tus
veintidós años
en audición
parada ahí leyendo páginas de mi nueva obra
diciendo “Okay” al director, “voy a hacerlo de esta forma”
y yo sentado —perplejo— estúpido como un pincel
sabiendo sólo que tenía que morder tu vestido y sacarlo con mis dientes
y lamerte por todas partes
y cerrar mi cuenta corriente
y dejar a mi novia
y perder diez kilos
y casarme con vos en un paseo de fin de semana hacia Rose Rita Beach
estupefacto y babeando
completamente enamorado
mucho antes de que te acercaras y dijeras “hola, mi nombre es Anna”

IV.
Después de un tiempo simplemente te cansás
de explicar las cosas
Las personas te ven por lo que sos o lo que ellos no son
por qué tratar de describir la niebla en Venice Beach
o tener pasión por la perfección de un Chevy de 1957
—a quién carajo le importa—
si estás o no en los Chevys y la niebla
Para mí la magia viene del privilegio de vivir en sí mismo
el inmerecido regalo
y existir en el presente, ahora mismo,
yendo de cabeza contra los ladrillos
o simplemente estar sentado en una silla y maravillarse por el obsequio
de inhalar y exhalar
Todo es un improvisado teatro —un boleto gratuito—
impredecible
horrible
ridículo
absurdo
brutal
precioso
e
inspirador
una aventura
Sé que no puedo ser mucho —pero soy todo lo que pienso

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