Cultura y Libros

Paisajes mentales con fondo urbano

Con trazo tenue, entre los ecos de la infancia y con un tinte onírico, Federico Tinivella —fotógrafo y poeta, incluido en numerosas antologías y en lo que sería estrictamente su primer libro en solitario— construye imágenes de belleza sugerente, en las cuales no violenta la realidad, sino que la recrea con los leves giros de su poesía.

Domingo 08 de Diciembre de 2019

Con trazo tenue, entre los ecos de la infancia y con un tinte onírico, Federico Tinivella —fotógrafo y poeta, incluido en numerosas antologías y en lo que sería estrictamente su primer libro en solitario— construye imágenes de belleza sugerente, en las cuales no violenta la realidad, sino que la recrea con los leves giros de su poesía.

Aparecen un yo y un vos en los poemas de Pequeñas casas (Baltasara), pero también un "nosotros" que lleva a preguntarse quiénes serán esos sujetos que transitan los textos: "Edificábamos cofres/ para guardar el llanto sin caudal". En cualquier caso, más allá de la experiencia solitaria del poema, ese plural reivindica la faceta gregaria del autor como persona, y su sensibilidad "ahora que todo es pólvora/ y gritos de auxilio".

Se construyen paisajes mentales cuya materia prima parte de lo urbano, más particularmente del barrio —asomando al río—, lo que se corresponde de alguna manera con las fotografías que ilustran los textos, en un equilibrado juego entre imagen y palabras, donde "el sol quema como un roedor hambriento".

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