Cultura y Libros

Los Reinos de Poesía

Los Reinos de Poesía integra la trilogía Rosario se lee. La poeta y docente Rosana Guardalá fue la encargada de la selección y edición de este libro. Algunos de los ejes que lo componen forman parte de este diálogo con Cultura y Libros.

Domingo 12 de Agosto de 2018

Los Reinos de Poesía integra la trilogía Rosario se lee. La poeta y docente Rosana Guardalá fue la encargada de la selección y edición de este libro. Algunos de los ejes que lo componen forman parte de este diálogo con Cultura y Libros.

EM_DASHDefinís en el prólogo que este trabajo de materialización de la antología ha sido una tarea polémica y arbitraria ¿Encontraste, ya finalizada la selección, alguna forma de sentir que fuiste lo más "justa" posible en decidirte por esos textos?

—Una antología es siempre un lugar arbitrario. Ahora bien, se puede asumir esa arbitrariedad o se puede no decir, desentenderse de ese carácter propio de toda antología y pensar —e incluso hacer pensar a quienes leen— que no es así. No obstante, a mí me interesa la sinceridad poética y eso implica asumir las singularidades afectivas y literarias de la selección. En ese sentido, siento que la antología da cuenta de cierta justicia poética y política: la mayoría son mujeres.

EM_DASHHay un eje temático-semántico que organiza esta antología. Nombrás en el prólogo la relación de este eje con los trabajos de Aby Warburg. Contás que la clave está en el juego de las asociacionesELLIPSIS_CHARACTER

—Conocí la obra de Abu Warburg hace unos años atrás. Días posteriores a que Federico Ferroggiaro me convocara para pensar la antología, yo había viajado a La Plata a unas jornadas Katatay, un encuentro de docentes e investigadores que se dedican a los estudios latinoamericanos. Ahí escuché a María Laura Stracali leer un trabajo en el que analizaba y ponía a dialogar poéticas a partir de la idea de Warburg. Quedé fascinada. Un campo literario que apelara a la vitalidad, la simultaneidad, que se corriera del orden jerárquico y cronológico. Por supuesto, la propuesta de Los Reinos de Poesía no tiene la rigurosidad ni la lucidez que resplandece en la antología de poesía argentina que Eugenia acaba de editar bajo está lógica. Sin embargo, la propuesta de Warburg, aun enflaquecida o libre, me permitía salir a jugar, que es un poco como salir a desear. Y eso era lo que necesitaba para llevar la poesía a la escuela: aire para jugar.

EM_DASHYaki Setton define a la poesía como "la Cenicienta de la didáctica de la literatura". Sostiene que es un objeto estético más complejo que los demás géneros, y que a partir de esta complejidad hay cierta tendencia a anestesiar esta "energía poética" encerrándola en "los barrotes de los recursos formales". De esta manera, un poema termina siendo "una serie de figuras retóricas, un tipo de rima, un ritmo, una forma métrica o contextualizaciones históricas e interpretaciones acabadas que en ningún momento permiten una conexión con esa variedad mágica de sentidos que un poema puede tener". ¿En qué medida esto representa, según tu opinión, la realidad que se vive en las escuelas secundarias de la región?

—Es, lamentablemente, bastante representativa. ¿Cómo se puede hacer conocer, acompañar y convidar algo que resulta inaccesible o indiferente? Los libros de texto reproducen el rastreo de recursos poéticos, el "yo lírico". Persiguen formas. Una vez encontradas, se supone que se saben. Y si se saben, se puede producir un poema. Confiscada al verso y a la poesía sufriente o edulcorada de los libros, la experiencia poética resulta ajena y lo ajeno no alcanza la piel por más empatía que tengamos. Lo poético trasciende y pide modos de decir, pero no es molde para hacer gelatina. Cuando leés poesía en el salón, pasan cosas. Se quedan repitiendo las palabras, mostrando en eso la música, savia de la poesía. Lo poético es un modo de habitar y mirar el mundo. No desde la ingenuidad sino desde la instantaneidad e irrepetibilidad. Las figuras poéticas y el trabajo con ellas sería otro, si partiéramos desde ahí.

EM_DASH¿De qué manera creés que este libro aporta a las aulas y a la "enseñanza" de la poesía en ella? ¿Cómo liberarla de los barrotes que menciona Setton?

—Creo en el poder performativo de la palabra poética. El libro intenta ser un modo de salir a jugar seriamente, como se juega en la infancia. Volver al lugar del disfrute, de las preguntas. Volver a ser protagonistas de las lecturas y no alguien que decodifica. Si logramos que quienes lean este libro encuentren en algún poema un modo de decirse, de comunicar un amor o un malestar, si logramos sortear los significados, muchas veces guardianes de las verdades, entonces creo que puede que los barrotes sigan pero tal vez sirvan para que nos sentemos arriba a leer poesía. Ya lo dijo Gustavo Cerati, la poesía es la única verdad.


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