Cultura y Libros

Los ojos y el corazón

Con un criterio asentado sobre bases tanto geográficas como afectivas, un libro de gran formato reúne textos de treinta poetas santafesinos cuya obra se desarrolló mayormente en el siglo XX.

Domingo 24 de Marzo de 2019

El modernismo tomó en Brasil un significado diferente al atribuido en nuestro país. Mientras que en Argentina se lo relacionó con el movimiento literario generado en torno a la figura del nicaragüense Rubén Darío y que decantaría en locales como Leopoldo Lugones, en Brasil se lo asoció a un movimiento de vanguardia, que tuvo entre sus representantes principales en las letras a Carlos Drummond de Andrade y Manuel Bandeira.

Si bien la noción de "modernidad" de esta antología podría estar más cercana a esta segunda acepción —no tanto por las características propias de esa poesía brasileña, si no, en todo caso, por la relativa "novedad de la propuesta"—, el primer significado no está ausente.

Son dos los nombres que se destacan para entender el tramado de este corpus. Así José Pedroni, uno de ellos, resulta afín a Baldomero Fernández Moreno y su sencillismo. Y en el prólogo se caracteriza a Baldomero como "reconcentrado posmodernista" en el sentido daridiano del término. El otro es Juan L. Ortiz, figura más vinculada al vanguardismo.

Sobre estos poetas y sus influencias se trazan las coordenadas para agrupar los poetas de Los ojos nuevos, y el corazón, editado en el ámbito de Espacio Santafesino y del Ministerio de Innovación y Cultura.

De Pedroni —quien abre y da nombre con un verso suyo al volumen— el antólogo Martín Prieto destaca su familiaridad con otros poetas incluidos tales como Alfonsina Storni, Ezequiel Martínez Estrada, Emilia Bertolé, Fausto Hernández —quien desarrolló una voz por demás singular— y Marcos Lenzoni, "todos tocando, cada cual según su sensibilidad, su diccionario y su aparato retórico e ideológico, una misma cuerda vinculada al territorio (sea urbano como rural) como noticia".

De hecho Pedroni —el "primer moderno"— se ha constituido en algo así como el "poeta provincial" y su poética sigue vigente en Jorge Isaías, por ejemplo. Incluso es quien le da nombre al premio provincial santafesino, así como Felipe Aldana se lo da —o daba, en tanto aparentemente ha desaparecido— al premio municipal rosarino.

En cuanto a Juan L. Ortiz a priori llama la atención su inclusión en una antología de poetas santafesinos. Pero es precisamente el significativo halo que ha trazado sobre toda una generación de autores provinciales lo que ha impuesto que se encuentre en este libro. Dice Prieto que "cabe (…) precisar que no se trata de quitarle a Entre Ríos su máximo escritor e importarlo a Santa Fe. Sino de calibrar que fueron santafesinos —Gola, Urondo, Saer— sus seguidores y discípulos más creativos y consecuentes. Que fue Santa Fe, justamente a partir de la obra de esos discípulos, la caja de resonancia más importante de su obra… que de la segunda mitad del siglo XX, parcialmente apagado el influjo de José Pedroni, no se puede calibrar justamente (la poesía de Santa Fe) sin la figura preponderante de Juan L. Ortiz".

Para justificar un poco más esta importación, los poemas elegidos del entrerriano son "A Hugo Gola (por sus 25 poemas)", "A Juan José Saer (en su casamiento)" y "La poesía de José Pedroni/ en sus 30 años". De todos modos, en general la elección de los textos en varios de los autores se sustenta en un criterio regional, buscando ciertas afinidades entre los autores e incluso referencias geográficas concretas —José Cibils con "A Santa Fe", Horacio Caillet-Bois con "A Santa Fe", de la vasta obra de Alfonsina Storni, los poemas de "Canto a Rosario", Ezequiel Martínez Estrada con "San José de la Esquina", por citar algunos—. En el caso de Felipe Aldana no se encuentran su experimental "Poema materialista" ni ninguno de "Los poemas del gran río", sino los octosílabos de "Ciudad" y de los "Versos de juntadores".

La presentación de los poetas sigue un cierto orden cronológico no estricto, en tanto el primero es precisamente José Pedroni, más joven que Cibils —el mayor de todos— y que otros antologados. Es a quien se le dedica además mayor número de páginas.

El cetro de poeta rosarino más significativo —de aquella generación— que ostentaría Aldana (nacido en Máximo Paz) podría ser disputado también por el vanguardista Facundo Marull (nacido en Carcarañá), de quien se acaba de editar su poesía reunida por parte de la Editorial Municipal y años atrás hiciera lo propio La Capital con su libro "Ciudad en sábado". Marull dio nombre a una revista literaria local y escribió, quizá, el poema rosarino más hermoso, "Triste" —incluido en el volumen—. Y si de clásicos hablamos, aparece también el entrañable poema "Fruttero se va al campo" del propio Arturo Fruttero.

Se encuentran textos de las poetas editadas por la Editorial Municipal de Rosario Irma Peirano y Emilia Bertolé —también pintora—.

Los cruces de dedicatorias y referencias entre los autores antologados —destacados en el prólogo—, además de los mencionados en los poemas del entrerriano, se localizan en "Palabras de José Pedroni, desde Gálvez" de Amelia Biagioni; el "saludo a Kiwi/ alfarero poeta" y "Ánfora de Kiwi" de Beatriz Vallejos, la dedicatoria de "Arijón" de Francisco Urondo a Juanele y a Hugo Gola; el poema "Aldo" a Aldo Oliva de Juan José Saer, así como las dedicatorias respectivas a Hugo Padeletti y Rafael Oscar Ielpi de "Octubre en Tostado" y "Diálogo bajo un carro"; la del poema "La jornada en el Ehret" de Aldo Oliva a Jorge Conti; el poema "Un viejo en cuclillas" de Rafael Ielpi, escrito a Juanele, y el 33 de Francisco Gandolfo, dedicado también a este autor.

El volumen lo cierra precisamente Gandolfo con una selección de su libro El sicópata, versos para despejar la mente. El autor más joven es el santafesino Juan Manuel Inchauspe, nacido en 1940 y muerto en 1991; quienes gozan al día de hoy de buena salud son Rafael Ielpi y Marilyn Contardi —con poemas de un destacado nivel— y, como curiosidad, Hugo Padeletti, fallecido el año pasado, es el único autor que se encuentra también en la Antología federal de poesía de la Región Centro, editada en 2018. Sin entrar en el análisis de la pertinencia de las inclusiones y exclusiones, en dicha antología vemos que de Santa Fe hay 23 poetas mujeres y 26 hombres, mientras que en Los ojos nuevos, y el corazón son 6 las mujeres y los hombres 24. Esta circunstancia no impide admitir, por un lado, que la amplitud del campo de selección en cada caso es muy diferente, del momento que la Antología federal se enfoca sobre poetas en actividad, y que, por otro, al menos en este ámbito se viene emparejando la cuestión.

Además de los nombres ya mencionados, se incluye también a Carlos Carlino, Julio Migno, Rubén Sevlever y Gary Vila Ortiz, este último con un poema dedicado a Hugo Diz, "Las cosas y los cambios", que pareciera hacerle un guiño al de Fruttero.

La cuidada edición —tapa dura, 26 x 20 centímetros— finaliza con un mapa que incluye los sitios mencionados en los poemas, "sobre la trama de agua que da forma al territorio que miraron y sintieron los poetas modernos santafesinos".

Felipe Aldana.

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