Cultura y Libros

Libros nuevos

Sábado 08 de Diciembre de 2018

Un thriller para leer con los nervios de punta

La desaparición de Stephanie Mailer, de Joel Dicker. Alfaguara, 656 páginas, $799.

La noche del 30 de julio de 1994, la apacible población de Orphea asiste a la apertura del festival de teatro. Pero el alcalde se retrasa... Mientras, un hombre recorre las calles buscando a su mujer, hasta hallar su cadáver ante la casa del alcalde. Dentro, toda la familia ha sido asesinada. Dos jóvenes policías de Nueva York resuelven el caso. Pero veinte años más tarde, una periodista asegura que se equivocaron de asesino y días después, desaparece. Un thriller que atrapa.



El amor y la guerra, en una novela de sólida factura

Enterrados, de Miguel Vitagliano. Edhasa, 296 páginas, $495.

Enterrado e inmovilizado entre las piedras, cercado por el frío, el polvo y la oscuridad, un hombre acepta su destino. Se entrega entonces a la deriva del pensamiento y la memoria, y llega a la Guerra del Paraguay, una nación reducida a escombros. Y allí, donde en buena medida se decidió el destino de aquella América del Sur, un amor tempestuoso: el de Elisa Lynch y Solano López. Con maestría narrativa, Miguel Vitagliano narra la vida entera de esa mujer valerosa e irreverente.



Cuando la calma anuncia la mayor de las tormentas

La voz ausente, de Gabriel Rolón, Planeta, 544 páginas, $699.

Las cosas no son como parecen, y cuanto más cerca aparenta estar el mundo de la calma, mayor suele ser la tormenta que se gesta. Un rayo acaba en segundos con la ensoñación de Pablo Rouviot después de disfrutar de un concierto de violín de una de sus pacientes: su mejor amigo fue hallado al borde de la muerte en su consultorio con un tiro en la cabeza. Todo indica un intento de suicidio. Pero Pablo siente que la verdad es otra. Rolón tiene oficio y la trama de esta novela es sólida.



La tecnología y su costado más escalofriante

Kentukis, de Samanta Schweblin, Random House, 224 páginas, $529.

¿Qué sucedería si personas de cualquier lugar del planeta pudieran meterse en la vida de otras? ¿A través de qué dispositivo lo harían? Ya se registran miles de casos y se propaga a todo el mundo. No son fantasmas. Son ciudadanos reales, y una persona que vive en Berlín no debería poder pasearse por el living de otra en Sydney; ni alguien de Bangkok, desayunar junto a tus hijos en tu departamento de Buenos Aires. Los personajes de esta novela encarnan el costado más oscuro de la tecnología.

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