Cultura y Libros

Las bellas sorpresas

Con la publicación de este libro recopilatorio se hace justicia con la obra del rosarino Francisco Gandolfo, permitiendo el acceso a una original parte de su producción en verso.

Domingo 25 de Febrero de 2018

Poesía. Secreto intransferible. Versos y prosas, 1980-1992, de Francisco Gandolfo. Iván Rosado, 240 páginas, $250.

La figura de Francisco Gandolfo —poeta, editor, miembro de la legendaria revista "el lagrimal trifurca"— resulta un hito destacado no sólo dentro de Rosario, sino dentro del panorama de la poesía argentina, donde la publicación de este volumen con los seis títulos publicados de 1980 a 1992 representa una excelente oportunidad para acceder a esta parte de su obra, donde no luce tanto el acento humorístico de sus primeros libros sino que incursiona en un tono más serio, sin abandonar por ello la matriz cotidianista y narrativa de su escritura. Dice Osvaldo Aguirre en la nota introductoria que "sigue siendo su voz, pero matizada y reorientada por nuevas preocupaciones y lecturas, y también por otras sombras y acechanzas...".

En El sueño de los pronombres, primero de los libros, construye un rompecabezas poético con categorías tomadas de la psicología —precisamente pronombres: el Yo, el Ello, el Otro, Ella—, devenidas en personajes de los poemas, potenciado con la referencia al sueño del título. Nos dice "el Yo y el Ello/ Ella y el Otro/ se sienten atraídos y repelidos". Igualmente Gandolfo negó en su oportunidad la correspondencia expresa con los términos freudianos.

Plenitud del mito presenta textos donde la categoría de poesía de pensamiento se daría cita, en textos gobernados por la intuición reflexiva y filosófica, que incluye además de modo específico una sección con "Versos sobre fragmentos de Heráclito" que hace de bisagra. Este libro marcaría un mojón dentro de la rica obra de Gandolfo. Se cita la opinión del reconocido narrador uruguayo Mario Levrero respecto a que "lo que uno encuentra es el auténtico impulso poético, después de tantas vueltas de tuerca".

La mirada poética del comienzo de su obra parecería reflotar en el breve volumen del año 1987, Realidad interna. Dice: "El joven poeta meditaba/ con el cerebro al aire/ como un hermoso repollo". En Presencia del secreto, del mismo año, poetiza en dieciocho textos en prosa sobre el misterio y sobre ese "secreto" que esconde y muestra la poesía. "... No nos cabe la menor duda de que el/ sistema solar en que vivimos y la galaxia que nos contiene/ en el universo, están justificados por el sueño del secreto/ que atesora el bosque".

Los poemas narrativos de Pesadillas muestran las desventuras de un personaje que bien podría ser el propio poeta, enredado en un cotidianidad onírica, en la que "el subte que lo llevaba a la tumba/ se descompuso y volvieron al centro".

En Las cartas y el espía, cerrando el volumen, una rica subjetividad en tensión con la locura se despliega en el género epistolar, coronando el libro un largo poema ("El espía") que visibiliza los devaneos que arrastra consagrar la vida a la poesía, tal como lo hiciera Gandolfo, en la contemplación de las cosas "para maravillarnos de las bellas sorpresas que a veces nos/ deparan".

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