Cultura y Libros

Las alas del deseo

Humor al diván, el último libro de Tute, reúne un conjunto de dibujos donde el absurdo y la poesía evidencian aquello que cuesta decir, pensar o sentir. Un libro que confirma la sinceridad de un artista.

Domingo 04 de Febrero de 2018

Sentirse libre en un pequeño espacio. Esa parece ser la consigna de Tute cuando dibuja. Así lo dijo hace un tiempo en un reportaje a este diario. Y aunque parezca un contrasentido su constante producción no hace más que reafirmar esa frase. Humor al diván, su último libro, que no para de reimprimirse, es una invitación a mirarse, a reírse, a quedar impactado por ese estilo de humor que se atreve a decir lo que solemos callar. Quizá por eso Tute es tan necesario.

No son trazos complicados, ¿o sí?, ni textos que demanden una lectura extensa y profunda a la vez. Son dibujos mínimos, una, dos, tres personas a lo sumo, dialogando o a veces ni siquiera, animándose a pensar. Pero el pensamiento que ofrece Tute tiene lo suyo. Lejos de un mundo naif se encamina hacia lo que molesta, corroe.

El dibujante posee una caja de herramientas donde la poesía y el absurdo aparecen como dos elementos clave al momento de crear. La poesía aporta la fuerza de la imagen y la síntesis, y el absurdo brinda aquello que funciona como contrasentido, como una vuelta y revuelta ante una situación dada. Pero además, la observación aparece como la llave a partir de la cual Tute da forma a su idea. Observación sobre lo propio, lo íntimo, lo deseable y lo indeseable, y sobre el paisaje que lo rodea.

Las piezas que componen Humor al diván hacen eje en el psicoanálisis, en el espacio terapéutico del cual el propio Tute es usuario, algo que no esconde e incluso deja traslucir. Los gags, pequeños chistes, reflexiones mínimas, son tan reales como sinceras para los sujetos que se animan al diván y para los que lo espían a través de sus dibujos.

Pero también hay otros materiales, todos publicados en el diario y la revista de La Nación, que son una suerte de frescos que contienen las aventuras y desventuras existenciales de unos "tipitos y tipitas", tal como al propio autor le gusta llamarlos, donde una sombra se desdobla, el amor se hace posible en lo imposible o el autoritarismo se torna ridículo por sí mismo. Son pequeñas historias, tan pequeñas como sus trazos, que conmueven, molestan, intranquilizan o enternecen.

Tute además de publicar diariamente en el periódico y en la revista de los domingos, todos los días reproduce gran parte de su material en redes sociales. Sus seguidores, varios cientos de miles, por cierto, pueden buscar allí sus trabajos. Pero nada de eso impide o frena al libro. La publicación en ese formato es como el sello que refuerza el juego de identidades entre el autor y sus lectores. A lo que contribuye su estilo de humor más bien existencial y universal, que hace que no pueda ser bloqueado por la coyuntura.

Dibujos, textos, canciones, cine, poesía, novela gráfica son algunos de los caminos a través de los cuales Tute busca comunicarse. Se considera un tipo inquieto aunque no teme detenerse para mirar la luna, a la que retrata con especial atención y tensión.

Sincero, económico en el uso de recursos, absurdo, tierno pero también ácido y negro componen la gama de registros en los que se apoya el dibujante para esbozar su propuesta, para contarla y dibujarla. En Tute esa mezcla, amalgama o alquimia no hace más que confirmar eso de sentirse libre, y todo indica que ese sentimiento, esa suerte de deseo, es el desafío que enfrenta cada día, mano a mano con su necesidad expresiva.

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