Cultura y Libros

La superficialidad, el eje de poemas que no lo son en absoluto

El título del último libro de María Paula Alzugaray, Frivolidad, nos interpela sobre la "frivolidad".

Domingo 29 de Septiembre de 2019

El título del último libro de María Paula Alzugaray, Frivolidad, nos interpela respecto a si la poeta va a dirigir una mirada crítica sobre la "frivolidad" o si va a pretender cantarla y reivindicarla. Cuando nos asomamos a los poemas, la respuesta no resulta del todo contundente. Lo que sí podemos percibir es que aun si la materia poética puede versar sobre lo superficial, el resultado no lo es en absoluto —a años luz de esa poesía "bella y feliz" de los 90—. Precisión, oficio poético, construcción de la imagen, todo ello se advierte en este cuarto libro de Alzugaray —que ya publicara Todo llegó por sí solo, Estampados y Lo albergado, e impulsara varias antologías temáticas de poetas rosarinos—.

Sin querer explicar ni bajar línea, un claro sesgo existencial subyace en estos poemas, una observación constante sobre lo que se hace o bien sobre lo que se puede hacer, una mirada crítica respecto a la hipocresía también. "Abandonar la condición improvisatoria del jazz/ mostrar que no se está bien/ y no se está bien./ No tiene por qué carajo continuar el show/ en su abstracta verdad estrujante". Y también la desilusión. "Acaso esté en los animales/ el único/ registro puro/ de amor".

Esa nostalgia por "la niñez con su menta escarchada, su musgo", alimenta a la poesía, "a esta altura innecesaria, superflua, pero que nos mantiene vivos" como acierta Patricio Torne en el prólogo, el espacio "donde buscamos algo/ que" —felizmente agrego yo— "ni siquiera sabemos bien qué es", espacio que María Paula Alzugaray enriquece y honra con sus textos.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS