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La imagen que se abraza con las palabras

¿Qué es el "cine poema"? El autor de este texto, reconocido poeta de la ciudad, lo explica para Cultura y Libros

Domingo 27 de Septiembre de 2020

La visión poética es un modo de sentir (un sentimiento), de experimentar sensaciones (o sea emociones) que surgen de una “visión penetrante” de la realidad, la cual conduce al descubrimiento de un sentido hondo en las cosas y en las manifestaciones del entorno.

Al respecto, la poeta rosarina Nora Hall se hacía la siguiente reflexión: “Todos tenemos sentimientos e impulsos de escribir cuando estamos tristes o furiosos, o nace un nieto. Está muy bien porque es una manera de fijar ese momento único. Pero pensar que eso es literatura y pretender compartirlo como tal es un error grave”. Resulta que el poeta guiado “por su visión penetrante de la realidad” (mayor que el común de la gente) tiene como objetivo o necesidad producir una obra con palabras. Pero un poema se construye con palabras y también sintagmas y grafemas y signos de puntuación, y siguiendo diferentes reglas y también procedimientos (métrica, ritmo, empleo de metáforas, etcétera). O sea, en la construcción de un poema intervienen distintos elementos y procedimientos. Como siempre pasa, los elementos y los procedimientos se pueden manejar bien o mal. En el momento de construir un poema, un buen poeta los elige y dosifica buscando un equilibrio.

Y un cine poema, ¿cómo se construye? Se construye a partir de un poema —un producto terminado y autónomo—, el cual deberá ser remirado en función de lo que se quiere hacer con él, o sea, volverlo una pieza o parte de un fenómeno movedizo que es la obra cinematográfica (en griego kiné es movimiento y grafos es dibujo, imagen). Esa nueva mirada sobre el poema apuntará a visualizarlo, en una primera etapa, como poema-guion. Un guion es un texto que “debe permitir un film y no narrarlo” (Isabelle Raynauld, guionista). En esta etapa ciertos versos o partes de ellos se podrán clasificar como guionizables o aguionizables.

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La parte guionizable del texto poético deberá mantener sus características “poéticas” y además presentar la aptitud para moverse (literalmente, porque pasa a integrar una construcción en movimiento) entre “un combo de signos que remiten a lugares, personas, sintagmas, etcétera” (Macarena Cordiviola, cineasta). O sea, significantes medianamente jerarquizados que vienen con él y una lluvia de significantes que vienen desde las imágenes fotográficas o cinematográficas con las cuales va a ser asociado.

El mensaje de palabras que comunica el texto poético se presenta como una serie de elementos extraídos de un repertorio de signos que van a ser organizados por el lector al identificarlos por comparación con una “imagen mental” guardada en su memoria y a través de un proceso mediante el cual el lector también percibe la originalidad del mensaje, cuando detecta la estructuración y combinación con que se presentan los signos. El lingüista Pierre Guiraud dice que “el signo es la marca de una intención de comunicar un sentido”. Aquí corresponde comentar dos aspectos: primero, un signo es una entidad que solo existe si está desligado, formando unidades; y segundo, los signos tienen un valor que surge al compararlos con otros. ¿Qué quiere decir que algo tiene un valor? Como dicen Oswald Ducrot y Tzvetan Todorov, “cuando decimos que un objeto, una moneda, tiene valor, damos por sentado: (a) que puede cambiarse por un objeto de naturaleza diferente (una mercancía) y, sobre todo, (b) que su poder de cambio está condicionado por su tasa de cambio respecto a las demás monedas”. Antes había dicho Saussure: “Lo mismo ocurre con el signo, y su poder de cambio consiste en que puede servir para designar una realidad lingüística que le es extraña”.

También dijo: “Hay términos que se enriquecen en valor por contacto con otros (sol/ sentarse al sol)”, o sea el valor de una palabra viene con lo que la rodea. En poesía se pueden usar estos conceptos de unidad y valor para fundamentar criterios destinados a establecer diferencias entre un verso (o sintagma) y otros.

Vemos que en una primera etapa, la parte guionizable del poema debe sufrir casi obligatoriamente una desarticulación de los versos originales para identificar unidades y asignarles un valor. Entre otras cosas, esto ya indica que el producto —el poema-guion— va a ser un poema modificado.

Respecto de las imágenes fotográficas, Roland Barthes dijo que hay dos elementos que pueden caracterizar una fotografía, el studium (interés humano por la cosa, lo que gusta en general) y el punctum (“el pinchazo que punza de la foto”). Solo con el studium, la fotografía es “unaria”, genera una sola cosa, “no desdobla, no vacila, no tiene efectos indirectos”. Cuando “un detalle” nos punza (el punctum) ahí salimos de la foto unaria.

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El proceso de selección de las imágenes fotográficas (o fílmicas) para construir un cine poema, entonces, también presupone una categorización que les dé un valor que permita ponerlas, dentro de lo posible, en pie de igualdad con el texto del poema-guion con el cual debe dialogar, y esto se puede hacer comparando la fuerza del punctum. Si la imagen fotográfica solo se elige por el studium, el texto poético obligatoriamente se presentará acotado, no por los procedimientos de la escritura sino por la imagen. Una imagen obvia, banal, previsible, sin sorpresa, se constituye en una capa, una gruesa capa, muchas veces almibarada, que cubre al texto. El poema estará condenado a ser un poema ilustrado, o peor, un poema adornado (con la foto de una rosa al lado de una rubia insulsamente despampanante que mira un lago soleado no hay poema sobre la rosa que se salve).

Entonces, para hacer dialogar textos e imágenes, el procedimiento del autor de un cine poema probablemente sea un juego basado en elecciones oscilantes con dos extremos: valor saussuriano bajo en el texto y punctum de la imagen fotográfica alto, o viceversa. Obviamente están todas las posibilidades intermedias, incluidos los extremos, donde puede aparecer una imagen fotográfica (o secuencia fílmica) sola, o un texto poético solo con un fondo totalmente negro o monocromo, por ejemplo.

La música en el cine poema funcionaría como elemento de refuerzo, de acompañamiento, de fondo, tal como lo manifestó el gran director de cine ruso Andrei Tarkovsky. La voz en off o la voz diegética (lo hablado, leído o escuchado por los personajes) pueden influir como la música, ya que los textos más consonánticos son más rápidos que los vocálicos, o sea que constituyen una herramienta para introducir elementos de ritmo y melodía.

Finalmente se puede decir que si un poeta escribe con la presión permanente de las imágenes, hacer un cine poema es continuar con el trabajo de escritura.

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